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sábado, 28 de junio de 2014

"Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas." (Salmo 126:6)



Las palabras del salmista implican que aquellos que han sido llamados al ministerios se han unido al corazón de Dios en su propósito de la salvación de las almas. Jesucristo vino al mundo, no para ser servido sino para servir, vino a dar su vida en rescate por muchos como siervo sufriente. No vino con un fin lucrativo ni con motivos escondidos. Vino a quitarle la propiedad al diablo y a entregarle hijos e hijas a Dios como fruto de sus manos. Las palabras donde se afirma "irá andando y llorando" implica que el predicador, pastor o ministro busca las ovejas con amor, les interesa el bienestar de las ovejas y cuando estas no se encuentran dentro del redil el pastor sufre por ellas, y de la misma forma se regocija si la oveja entra al redil nuevamente. Ese es el llanto, y las semillas son las almas que ha de ganar. Es la palabra que él sembró del evangelio y que germinó para salvación. Las gavillas son el resultado, almas salvadas. Hay bendición cuando un siervo o ministro cumple fielmente su ministerio de amar las almas, ser apasionado por cumplir la voluntad de su Señor. Dios lo ve desde los cielos y tiene sus recompensas. De la misma forma hay que tener cuidado con aquellos que están dentro del ministerio y no poseen pasión por las almas. Si estás en el ministerio y no cumples los requisitos de la pasión y el amor de Dios, de seguro te da lo mismo si la gente se pierde o se salva. No hay llanto alguno por los que se pierden, porque lo único que interesa es el salario y el provecho que se ha de sacar de las ovejas. La pasión por las almas no es un logro humano sino que es el resultado de la llenura de Dios en tu interior, es su amor el que se refleja.  Debe conocer que quien esto hace se encuentra en una tragedia personal lejos de la voluntad de Dios y por lo tanto expuesto al juicio. Si eres pastor o ministro ama las almas o de lo contrario, quítate. Dios busca adoradores en espíritu y en verdad, gente que practique la fe no fingida, gente que cumpla  su llamado fielmente. Dios traerá recompensa tanto para el que hace bien o para el que hace mal. Cumple tu llamado amando como Dios amó.