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sábado, 25 de julio de 2009

ARGENTINA / CHILE: Grietas nazis en pasado encubierto

Un breve repaso de esta vieja noticia del 2005 nos hace recordar como el nazismo extendió sus tentáculos hacia América Látina entre otras naciones que parecen augurar una tragedia mundial futura.


http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=33622

ARGENTINA: Grietas nazis en pasado encubierto

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, abr (IPS) - Argentina fue refugio de criminales nazis de la talla de Adolf Eichmann o Joseph Mengele, con la complicidad activa de sus autoridades. Pero subsiste el empeño de ocultar el antisemitismo imperante en círculos oficiales, que llevó a la muerte a un centenar de judíos argentinos.

Casi 60 años después de la rendición militar alemana en la segunda guerra mundial (1939-1945), la cancillería argentina rehuye reclamos interpuestos desde 2001 por varias organizaciones para que se difunda una circular secreta firmada en 1938 por el titular de ese ministerio, ordenando a cónsules argentinos en Europa negar visados a ”indeseables o expulsados”, en alusión a ciudadanos judíos de ese continente.

Esas entidades, el Centro Simon Wiesenthal y la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, reclaman además infructuosamente a la cancillería que fundamente la decisión adoptada en 2001 de colocar una placa en la sede del ministerio en honor a 12 diplomáticos argentinos por haber sido ”solidarios con las víctimas del nazismo”.

Investigaciones recientes revelaron que al menos uno de esos honrados ignoró reiteradamente la suerte de un centenar de judíos argentinos que vivían en Grecia, Holanda y Polonia. Los demás funcionarios, en el mejor de los casos, se limitaron a cumplir con su labor consular de facilitar trámites de salida para ciudadanos de su país, afirman los denunciantes.

Desde hace cuatro años, las dos organizaciones piden a sucesivas autoridades diplomáticas que difundan la circular ”reservada y estrictamente confidencial”, a la que IPS tuvo acceso, firmada por el canciller José María Cantilo en 1938, y hallada 60 años después en la sede de la embajada en Suecia por la investigadora argentina Beatriz Gurevich.

”Nosotros pedimos que se difunda y se haga una derogación simbólica”, dijo a IPS Sergio Widder, del Centro Simon Wiesenthal que trabaja por la captura de criminales de guerra nazis en todo el mundo.

”Creemos que es un acto de desagravio que tendría para el gobierno más beneficios que perjuicios”, dijo. Sin embargo, ”hay sectores muy tradicionales en la administración pública que se resisten a esta apertura”, interpretó.

Igual resistencia encontró Widder en la Secretaría de Inteligencia del Estado y en la Conferencia Episcopal Argentina, que negaron tener documentos relacionados con el período bajo investigación. El Ministerio del Interior, en cambio, dispuso la revisión del archivo del Departamento de Migraciones, aunque por el momento sólo se abrieron dos de los 49 expedientes solicitados por el Centro.

Según Widder, podría haber aún unos 15 oficiales del nazismo ocultos en Argentina, pero la morosidad de la investigación impide avanzar en las capturas.

La Fundación Internacional Raoul Wallenberg tomó el nombre de un diplomático sueco que salvó a miles de judíos del nazismo. Se dedica a rescatar la memoria de quienes ignoraron órdenes oficiales y, en un clima hostil, asistieron a judíos que escapaban de la persecución desatada en toda Europa, ocultándolos o suministrándoles pasaportes falsos.

Gustavo Jalife, miembro de la Fundación, dijo a IPS que la cancillería posee el original del documento hallado por Gurevich, y reproducido en 2002 en el libro ”La auténtica Odessa”, del periodista argentino Uki Goñi.

Pero el Ministerio, encabezado por Rafael Bielsa, se resiste a mostrar y anular esa orden secreta, que sigue formalmente vigente.

En su libro, Goñi sostiene que en 1942 el jefe de la Oficina Principal de Seguridad del régimen alemán, Reinhard Heydrich, reunido con otros jerarcas nazis para abordar la llamada ”solución final a la cuestión judía”, planteó que la deportación masiva era imposible por el cierre de fronteras de terceros países a la inmigración judía, lo que determinó el destino de millones de personas exterminadas en campos de concentración.

El autor afirma que ”probablemente ningún país tomó medidas tan extraordinarias para cancelar sus permisos de entrada a los judíos como Argentina”.

El libro relata además los detalles de la red de rescate de funcionarios nazis alemanes y de regímenes afines --tras la derrota de Alemania--, organizada por el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), que facilitó su huida de Europa cuando muchos de ellos tenían pedidos de captura.

Según Goñi, la circular de la cancillería argentina --anterior al gobierno de Perón-- ”estaba destinada a que ninguno de los judíos que huían de Adolf Hitler llegaran a Argentina y, por tanto, confirma la justificación esgrimida por Heydrich de que la cancelación de permisos de entrada por parte de países extranjeros había demostrado que la emigración no era una solución viable para la cuestión judía”.

En cuanto a los diplomáticos cuestionados, Goñi aporta en su libro testimonios documentales que incriminan a uno de los homenajeados, el secretario de la embajada argentina en Berlín en los años 40, Luis Irigoyen.

A pesar de los intentos de oficiales alemanes para que Buenos Aires, neutral en la guerra, repatriara a judíos argentinos de los países bajo dominación nazi, el diplomático negó visas a un centenar de compatriotas que residían por entonces en Polonia, Holanda y Grecia, luego trasladados a los campos de exterminio de Auschwitz y Bergen-Belsen.

Uno de los documentos que obtuvo Goñi corresponde a la oficina del oficial alemán Eberhardt von Thadden, enlace de Eichmann (responsable de las deportaciones de judíos a los campos de exterminio) con el cuerpo diplomático extranjero acreditado en Berlín.

El oficial detalla en sus escritos los esfuerzos infructuosos que realizó durante meses para conseguir que Irigoyen organizara el retorno de los judíos argentinos que habían caído en desgracia.

”El señor Irigoyen me explicó con mucho énfasis que en Buenos Aires no había ningún interés por este tema”, asentaba por escrito Von Thadden. En otro documento, Goñi prueba que Irigoyen, reunido por segunda vez con Von Thadden, consideró ”falsos” los pasaportes de 16 judíos argentinos residentes en Varsovia que el oficial de las SS le había entregado para que gestionara su repatriación.

Goñi sostiene que aun cuando esos pasaportes hubieran sido falsos, hecho ahora improbable, la actitud de Irigoyen no merece homenajes.

Su nombre sigue grabado en la solemne placa colocada con el aporte documental de la Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades Nazis en Argentina (Ceana). Esa comisión fue creada en 1998 para organizar los documentos entonces desclasificados que probaban el papel de Argentina como paraíso de nazis, pero su labor es muy controvertida.

Fuentes que pidieron reserva de identidad afirmaron a IPS que la Ceana pudo haber sido creada para ocultar más que para esclarecer. Muchos de sus integrantes iniciales --como la investigadora Gurevich-se distanciaron por disconformidad con su desempeño.

”Si la placa encierra una patraña, va a ser removida”, dijo a IPS el canciller Bielsa.

Más cauto, el vicecanciller Jorge Taiana arguyó que el homenaje no fue realizado por la actual administración. Pero no será retirado ”sin que haya elementos decisivos para ello”, advirtió.

La tarea de aportar esos elementos corresponde a la Ceana.

Su coordinador, el historiador Ignacio Klich, explicó a IPS cómo se eligieron los nombres a homenajear y justificó la existencia de la circular diplomática secreta.

”La fundación Wallenberg no tiene evidencia contra ninguno de los 12 diplomáticos, salvo el libro de Goñi, que tiene problemas”, dijo Klich.

A juicio de Klich, ”La auténtica Odessa” no brinda una ”visión completa” de los hechos, pues pese a las restricciones, Argentina fue el país latinoamericano que incorporó más refugiados judíos entre 1933 y 1945.

Klich reconoce que los diplomáticos homenajeados ”no fueron luchadores del gueto de Varsovia ni están a la altura de un Wallenberg, pero hicieron cosas para destacar”.

”No tienen la categoría de justos entre las naciones, ni son merecedores del Nobel de la Paz, pero sí fueron descollantes en relación a colegas de su época que tuvieron actitudes hostiles o anodinas” frente a la persecución judía, aseguró.

Pero no es la fundación la que debe aportar las pruebas justificativas del homenaje, sino los responsables del mismo, dijo Jalife.

La distinción de ”Justos entre las Naciones” es otorgada por la fundación israelí Yad Vashem, que es Autoridad Nacional para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto. Desde su creación, unas 15.000 personas fueron merecedoras del título y sus nombres están en el Muro de Honor, junto al Museo del Holocausto en Jerusalén.

Klich consideró ”innegable” que Argentina fue el último país en cortar relaciones con los países del Eje y el último en declarar la guerra a Alemania, poco antes de su derrota. ”Desde 1928 en adelante la política migratoria argentina es más y más restrictiva, y particularmente onerosa para refugiados y judíos”, detalló.

No obstante, ”la otra parte del cuadro” muestra que, en el mismo período, este país recibió alrededor de 45.000 judíos europeos, de los cuales probablemente la mitad ingresó de manera ilegal.

El coordinador de la Ceana aseguró que esos datos están en archivos abiertos, pero no contestó sobre la circular secreta, aún inaccesible.

Taiana sostuvo que la única documentación clasificada es la referida a la guerra de las Islas Malvinas (1982, contra Gran Bretaña), pero Goñi y miembros de la Fundación Wallenberg aseguraron que en 2003 Bielsa les había relatado la existencia de la circular secreta en la sede diplomática en Estocolmo.

La red de protección a nazis fue establecida por Perón, fundador y líder del Partido Justicialista, mismo que gobierna Argentina desde 1989, con un breve interregno de dos años, entre fines de 1999 y fines de 2001.

Este mes, el presidente Néstor Kirchner viajó a Alemania y recorrió junto a su esposa, la senadora Cristina Fernández, el campo de concentración de Dachau, por el que pasaron unos 200.000 prisioneros, 45.000 asesinados en las cámaras de gas.

Kirchner y Fernández recibieron al menos dos cartas de la fundación Wallenberg, reclamando la difusión y derogación de la circular de 1938 y la remoción de la placa, si no se hallara documentación para fundar el homenaje.

Las cartas no han sido contestadas.

El presidente y la senadora tuvieron una activa participación en los pasos políticos para la profundización de investigaciones judiciales sobre dos brutales atentados explosivos cometidos contra la comunidad judía argentina en los años 90, en los que murieron más de 100 personas.

Kirchner también sostiene una política de condena a los crímenes perpetrados en la última dictadura militar (1976-1983). Ordenó el desalojo militar de la Escuela de Mecánica de la Armada, que fue un enorme centro ilegal de detención y de torturas, y dispuso el retiro del retrato ex dictador Jorge Videla del Colegio Militar, viejo reclamo de organizaciones de derechos humanos.

Al retirarse de Dachau, Kirchner lamentó que el Holocausto hubiera ocurrido ”con el silencio y la complicidad” de civiles, y consideró que Alemania, al exponer abiertamente de aquellos campos de exterminio, es ”un modelo a seguir para hacer que una sociedad avance sin olvidar ni negar su pasado”. (FIN/2005)

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Chile

Filósofo Víctor Farías defiende su quemante libro sobre Allende

Texto y fotografías, diario La Segunda, viernes 18 de Marzo del 2005

Investigación histórica que de seguro causará urticaria revela documentos "ocultos" del líder socialista de los años 30, donde se mostraría antisemita, antirrevolucionario y partidario de esterilizar enfermos mentales y alcohólicos.

Escritor aborda posible influencia de la ideología nazi en el ex Presidente.

"Mi señora dice que se casó con un filósofo, pero que vive con un detective", comenta el escritor Víctor Farías. Y de su afán investigador da cuenta en un libro destinado a remecer un mito, y nada menos que el de Salvador Allende.

Listo para figurar en las vitrinas, "Salvador Allende, Antisemitismo y Eutanasia" revela documentos desconocidos -"ocultados", según él- que dan cuenta de las controvertidas ideas que tuvo en los años 30 el líder de la Unidad Popular sobre los judíos y los revolucionarios, como también de sus similitudes ideológicas con el nacionalsocialismo alemán.

Entre ellos, la Memoria con que se tituló Allende de médico cirujano en la Universidad de Chile en 1933, "Higiene mental y delincuencia", y el texto de un Proyecto de Ley que presentó siendo ya ministro de Salubridad de Pedro Aguirre Cerda, donde consideraba esterilizar a los enfermos mentales e incluso a los alcohólicos.

Estas son algunas de las afirmaciones más quemantes del libro, que está llamado a provocar polémica.

- Para Allende una de las causas naturales de la delincuencia es "la raza" y a esta afirmación agrega que los judíos están genéticamente predeterminados a cierto tipo de delincuencia" . Y cita al ex Presidente: "Los hebreos se caracterizan por determinadas formas de delito: estafa, falsedad, calumnia y, sobre todo, la usura (...) Estos datos hacen sospechar que la raza influye en la delincuencia" . (Higiene Mental y delincuencia, p. 112).

Víctor Farías apunta que "el joven médico se sumaba así decididamente al conjunto del más extremo racismo 'científico' de la época" y "a las falanges del antisemitismo (...) que afirmaba que los supuestos defectos de los judíos no son atribuibles, como en el caso de todos los seres humanos, a conductas y responsabilidades individuales, sino a las inalterables características genéticas".

En su Memoria, Allende también adjudica actitudes negativas a los gitanos y a los árabes .

En relación a los "delitos colectivos", Farías señala que el futuro líder de la Unidad Popular califica la revolución como "un delito colectivo patológico" y que un revolucionario es en realidad "un psicópata peligroso, tanto más cuanto los movimientos masivos y violentos que él genera provocan locuras colectivas peligrosamente contagiosas".

Al respecto, cita la Memoria en sus págs. 117-118 en que Allende señala: ".. .Nada más fácil entonces que la influencia perniciosa, que sobre las masas pueda ejercer un individuo en apariencia normal, y que en realidad, al estudiarlo nos demostraría pertenecer a un grupo determinado de trastornos mentales (...) Además, se ha observado que estos fenómenos colectivos, tienen a veces caracteres epidemiológicos, y es por eso que cuando estallan movimientos revolucionarios en ciertos países, éstos se propagan con increíble rapidez a los Estados vecinos que tienen una situación político-social análoga" .

Esterilizaciones masivas

- Farías también reproduce una declaración publicada en el diario "La Nación", en que Allende anuncia que su ministerio (en el gobierno del Frente Popular, 1939-1941) se ha propuesto "la dictación de un grupo de leyes tales como el tratamiento obligatorio de las toxicomanías (alcoholismo y alcaloides)" y un cuerpo legal para "el tratamiento obligatorio de las enfermedades venéreas, transformando en delito su contagio" . A estas polémicas medidas, que conforman "un trípode legislativo en defensa de la raza" Allende agrega otra, "la esterilización de los alienados mentales". Cabe señalar, apunta Farías, que en aquella época estas "medidas eugenésicas negativas", es decir la esterilización masiva y forzosa de los enfermos mentales, eran rechazadas por la opinión pública internacional y sólo se practicaban en la Alemania nazi".

El texto del "Proyecto de Ley de Esterilización de los Alienados" disponía que "serán consideradas enfermedades mentales transmisibles por vía hereditaria, especialmente las siguientes: a) esquizofrenia (demencia precoz), b) psicosis maníaco-depresiva, c) epilepsia esencial, d) corea de Huntington, e) idicia, f) locura moral constitucional y g) alcoholismo crónico".

El proyecto creaba además un Tribunal de Esterilización , al que no podía tener acceso la familia del enfermo y que emitía sentencias inapelables. El artículo 23 disponía incluso que "todas las resoluciones que dicten los Tribunales de Esterilización (...) se llevarán a efecto, en caso de resistencia, con el auxilio de la fuerza pública".

Analogías con el proyecto nazi

- En uno de los capítulos destinados a crear más polémica, el escritor afirma que existen "increíbles analogías entre el proyecto nazi y el de Salvador Allende" . La ley para Precaver una descendencia con taras hereditarias fue dictada por el Tercer Reich en 1933 y la Ley de Esterilización de Allende fue iniciada en 1939. En la comparación, según Farías, destacan el número y tipo semejante de enfermedades y otros capítulos prácticamente iguales. Con algunas variantes -añade- que hacen más dura la norma de Allende , puesto que ésta decretaba la esterilización de los alcohólicos crónicos sin más, en tanto la ley nazi decía que "podían " ser esterilizados.

Las "trizaduras" de Allende

El libro de Víctor Farías no constituye sólo la reproducción de documentos. Como filósofo e historiador, inserta los textos en las ideas de la época y recurre a fuentes que aporten luz a la compleja personalidad de Allende. Farías no duda en afirmar que "la figura oficial y paradigmática de su actor principal (de la revolución chilena) ha ido paulatinamente sufriendo trizaduras considerables".

- Usted habla de "fracturas" en la biografía oficial de Allende. Pero, ¿cómo es que la Memoria que usted califica de racista la encontró en la propia Fundación del ex Presidente?

- Yo estaba escribiendo "Los nazis en Chile" cuando Simón Wiesenthal (el conocido cazador de nazis) me planteó: "¿Quién es realmente Salvador Allende?" Y me explicó que cuando el nazi Walter Rauff que vivía en Chile ya estaba condenado, le pidió al entonces Presidente Allende que lo ayudara a entregarlo a la justicia internacional. Y que en respuesta recibió una carta de una "frialdad", de una distancia, que Wiesenthal calificó de incomprensible y dolorosa... Dichas cartas se le habían perdido y me pidió que las buscara. Las encontré y las publiqué en el primer volumen de mi libro "Los nazis en Chile", lo que provocó una gran polémica y me valió un debate con Isabel Allende.

Desarrollando su relato con abundancia de anécdotas y detalles, Farías explica:

- Me puse a buscar antecedentes de cómo era posible que Allende hubiera actuado así, puesto que contradecía las biografías oficiales y extraoficiales que sostienen el culto allendista. Y como me enseñaron en Alemania, busqué su Memoria, que tenía el título "Higiene mental y delincuencia". Ahí me empezó a sonar la campanilla. Porque si estaba escrito el año 33 sobre la relación entre psiquiatría y delincuencia, estaba metido en uno de los temas más graves de la época. Allí se decide el proceso que en Alemania terminaría en el exterminio, en la "gasificación" del delincuente, al afirmarse que la delincuencia tiene un origen hereditario, proveniente de la raza.

Le pedí a un profesor que consiguiera la Memoria en el archivo de la Universidad de Chile. La encontró en un montón de textos apilados y me contó que la había llevado a la Fundación Allende. Casi me morí, pero me sugirió que allí estaría "legalizada". Por otros caminos, logré que alguien le sacara fotocopias, las que tienen incluso el timbre de la Fundación, cuenta y las muestra.

- ¿La habrían leído allí?

- Ahora van a empezar a preguntarse... En todo caso, en una librería de textos usados encontré "Obras escogidas de Salvador Allende" escrito por un profesor Quiroga. Estaba allí la Memoria "Higiene mental y delincuencia", pero sólo hasta la página 18. Es decir, Quiroga cortó el resto o se lo dieron trunco.

Farías apostó a que se trataba de un proyecto a largo plazo de psiquiatría, que pudo llevarse a la práctica, puesto que Allende había sido ministro de Salubridad en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda. "Pedí a mis colaboradores en Chile que buscaran en publicaciones médicas y pronto apareció el proyecto de ley elaborado por él, con todas las proposiciones y las violentísimas críticas que suscitó".

- ¿Cree posible que una persona con ese pensamiento pueda llegar a ser marxista, como se declaraba Allende?

- Estamos viviendo un tiempo maravilloso, que ha ido desmantelando las figuras iconoclásicas, las estatuas, y también las instituciones trascendentes, como partidos e ideologías, pero al mismo tiempo es una época en la cual coinciden dos elementos fundamentales de deshumanización: el fascismo, en su vertiente nazi, y el comunismo. Hay dos concretizaciones paradigmáticas de ambas doctrinas... Una es el campo de concentración y otra el gulag. No olvidemos que los gulags eran hospitales o campos forzados psiquiátricos. Y si uno lee con atención, Salvador Allende dice que los revolucionarios son seres aparentemente normales, pero peligrosos. Y que para ellos hay que construir hospitales psiquiátricos donde los tengan permanentemente. Ahí están los gulags.

Ahora, a diferencia de otros colegas, no creo que el nazismo y el comunismo sean lo mismo. Ambos son ideologías delincuenciales, pero un noble en Rusia podía hacerse marxista y seguir viviendo, en cambio un judío en Alemania no, porque no podía biológicamente mutar.

- ¿Cómo explica que si él consideraba la revolución como una patología, llegó a presidir OLAS, que apoyaba la lucha armada, y "la revolución de empanadas y vino tinto"?

- Yo escribí un libro en que entrego varios elementos biográficos lamentables de Allende, como son los dineros que trata de obtener en forma subrepticia de la Alemania Democrática, o los grandes negocios con conocidos personajes del mundo económico, como los Urenda, de Valparaíso. Allende fue director de una de estas empresas, lo que no le impidió desfilar en Lota con un casco llamando a "golpearles la puerta a los gerentes". Existen en él desfases fundamentales, porque afirma que es uno de los fundadores del PS, junto con Grove y otros jerarcas, sobre la base del marxismo leninismo, al mismo tiempo que escribe textos absolutamente antisemitas y señala a los revolucionarios como sicópatas.

"En la vida de Allende -continúa Farías- hay casi sólo incoherencias. La historia del famoso zapatero italiano que le habría enseñado el marxismo cuando era niño, es contradictorio con que un poco más tarde hable del revolucionario como sicópata y de la revolución como "delito colectivo". Y lo del antisemitismo es terrible.

En Chile hubo y hay una gran cantidad de antijudíos. El hombre de la calle dice "no seas judío para tus cosas", pero es una objeción de tipo cultural. Lo increíble es que mientras los líderes nazistas González von Marées, Carlos Keller y Tomás Allende, el padre de la escritora Isabel Allende, afirman que los judíos son un daño, pero reconocen la pluralidad de las razas, en su memoria Allende se muestra como antisemita en el sentido biológico.

- ¿Existe alguna retractación pública de Allende sobre estas materias?

- No, existe sólo el ocultamiento. Con Salvador Allende se ha planteado una censura. Es una de las razones por las cuales el marxismo se hundió en sí mismo. La incapacidad de aplicar criterios científicos a la realidad. Llegan hasta el final mintiéndose.

- ¿Qué ocurrió con el proyecto de ley?

- No alcanzó a llegar al Parlamento. Provocó un rechazo absoluto. Incluso denigratorio de parte de los doctores Vila y Cubillos, las mayores autoridades en psiquiatría y genética en ese tiempo, en una asamblea del cuerpo médico. Lo único que encontré, en el museo de la Escuela de Psiquiatría, es un proyecto alternativo sobre el mejoramiento de las condiciones de los enfermos, también firmado por Allende, que baja absolutamente el tono. Yo supongo que con el primer proyecto topó con todos y tuvo que cambiarlo.

"Si encuentro un tumor, tengo que hacerme cargo"

- ¿Tiene usted algo en su vida que lo predisponga contra Allende?

- Nada. Allende fue el resultado de mi ocupación con Martin Heidegger y el nacionalsocialismo en general. Yo tenía unas cajas donde metía fichas. Buscando en Alemania en las fuentes bibliográficas, en las letras c y h aparecía a veces Chile, y yo anotaba y lo metía en una caja. Al final la de Chile estaba casi llena. Y me dije aquí hay un libro, o sus cimientos.

- Se le ha criticado que "carga las tintas"

- Como en Chile la ciencia es parte de la política, todo se politiza y lo primero que se pregunta es si se está con Lavín o con Lagos. Si digo soy historiador de izquierda, no soy historiador, sino un agente ideológico. Si encuentro un tumor, tengo que hacerme cargo.

Cuando hay un cadáver en el sótano se tiene la obligación moral de convertirse en detective. En el siglo XX, desde las masacres hasta la filosofía, tenemos que hacernos cargo de una realidad trágica. Gracias a Dios vamos en buen camino.

- En relación a la eugenesia de Allende, ¿qué opina de las muertes en el régimen de Pinochet?

- Tal como un régimen comunista que se excede, acá un régimen de derecha también tuvo momentos que se excedió. Se trata de un problema jurídico, legal, político. (En el caso de Allende) es un problema moral, estructural y antropológico . Y eso es lo grave. Por ello digo que el que no quiere hablar de Rauff, no tiene derecho a hablar de Schäfer.

Un libro "impublicable"

Víctor Farías (64 años) nació en Santiago, estudió filosofía y germanística en Chile y se doctoró en Filosofía en Friburgo, Alemania, en 1967. Permaneció en ese país por 9 años, donde fue alumno de Heidegger. Hasta hoy es profesor de la Freie Universitat de Berlín y académico en Estados Unidos y Argentina.

Sobre Heidegger y el nazismo escribió un polémico libro traducido a varios idiomas, en que muestra su filosofía como inspiradora del nacionalsocialismo.

Farías ha publicado varias otras obras, editadas por Seix Barral y Planeta. Sobre nuestro país escribió "Los nazis en Chile" y "La izquierda chilena", publicada por el CEP.

El estudio sobre Allende "fue ofrecido a mi editorial Seix Barral y Planeta y me lo devolvieron. Me dijeron que era un libro estupendo pero, impublicable. Después lo mandamos a otras 14 editoriales y en todas pasó lo mismo. La figura de Allende, como la de Pablo Neruda, es intocable. Pero yo estoy acostumbrado, porque Heidegger estuvo 5 años en mi cajón. Y "La izquierda chilena" pasó en el sótano 25 años", cuenta Farías, sin alterarse.

Actualmente trabaja en otro libro en que investiga la influencia de Heidegger en los neonazis. "Y tengo el tomo séptimo para el CEP de "La izquierda chilena", con documentos extraordinarios conservados en los archivos de los partidos comunistas de Europa. Porque aquí eran destruidos, pero allá se conservaron los originales", adelanta.


El escritor muestra una página de la Memoria de título del ex Presidente, con el timbre de la Fundación Allende.

Páginas 116 de su tesis para el título de cirujano: allí clasifica a los vagabundos como de origen étnico (judíos, gitanos, etc.) y económico-social.

Un uniformado Allende (a la derecha) desfila con las milicias socialistas. Antes escribió sobre el carácter psicótico de los revolucionarios.

Aguirre Cerda con su ministro de Salubridad, Salvador Allende, quien elaboró un proyecto de esterilización forzosa. El texto fue rechazado.

http://www.despiertachile.cl/2005/mar05/html/parasaber2.html