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lunes, 21 de noviembre de 2011

Silencio que hace daño

Parte de nuestro trabajo como padres es primero ser personas íntegras y de temor de Dios, dar un buen ejemplo a nuestros hijos. De la misma forma, conducirlos a ellos a ser personas con valores, y que respeten los mandamientos dados por Dios en su palabra. Es necesario que nos desprendamos de todo aquello que impide que seamos buenos modelos y es necesario que reprendamos a nuestros hijos en todo lo que no agrada a Dios porque él tiene los ojos puestos sobre cada uno de nosotros. Dios le dio una visión a Samuel donde reprendía a Eli por su pasividad ante la maldad en sus hijos. Dice: "Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado." (I Samuel 3:13) El silencio también trae consecuencias.