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domingo, 26 de febrero de 2012

"Yo no oro por los enfermos más de una vez"

En los púlpitos modernos y cuando se habla de la fe, escuchamos constantemente la frase: "Yo no oro por los enfermos más de una vez", esto predomina en las iglesias que promueven la llamada "super fe". Según alegan la "fe" consiste en hacer una declaración y autosugestionarse de forma positiva sobre lo que se quiere. De esta manera concluyen que cuando uno hace una petición como por ejemplo por sanidad, no debe orar muchas veces pidiendo lo mismo porque "de la segunda vez en adelante se convierte en falta de confianza". He escuchado desde los púlpitos a gente decir que orar por la misma petición en más de una ocasión es incorrecto y que lo que demuestra es falta de fe. Me pregunto. ¿Tendrán la misma Biblia que yo? ¿Será que mi Biblia dice cosas diferentes a la de ellos? Lo curioso de todo esto, es que estos mensajes de súper fe, son llevados de forma vehemente por personas que se proyectan con gran carisma y logran la aceptación de los oídos de la gente por el simple hecho que hablan de forma fuerte y autoritativa. Sin embargo, Veamos lo que dice la Biblia en torno a este tema:

"También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:1-8)

"Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual TRES VECES HE ROGADO al Señor, que lo quite de mí." (II Corintios 12:7-8)

"Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento. Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo? El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama. Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo? Y se tendió sobre el niño TRES VECES, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, TE RUEGO que hagas volver el alma de este niño a él. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió. Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive. Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca." (I Reyes 17:17-24)

Al ver estos ejemplos bíblicos, preguntamos, ¿había falta de fe en todos estos santos quienes fueron más de una vez rogando por la misma petición delante de Dios? ¡¡Claro que no!!

Como podemos ver de forma contundente por la Palabra de Dios. La fe no se trata de una autosugestión mental para obtener cosas por medio del declara y recibe. La fe bíblica es PEDIR, ROGAR Y CLAMAR, ANTE UN DIOS TODOPODEROSO quien hace la obra y el milagro.

La fe no es una mezcla de ideas orientales budistas con la fe cristiana. La fe bíblica es creer que Dios todo lo puede y escucha nuestro clamor. Aunque en algún momento Dios demore la respuesta, se nos exhorta a no desmayar y seguir clamando a Dios para que haga las cosas en su tiempo y como él quiere.

Lamentablemente nuestros púlpitos están siendo contaminados con ideas que no concuerdan con la integridad de las enseñanzas bíblicas. Tengamos cuidado y no estemos practicando cosas opuestas a lo que enseña la Palabra de Dios porque si esto es así, estamos cayendo en la misma práctica de las sectas apóstatas.