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miércoles, 2 de noviembre de 2011

El fiasco de la falsa teología de la "prosperidad"

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Primero, Dios en su Palabra nunca tuvo por principal motivo el hacer hombres ricos terrenales ni hacer millonarios a todo el mundo. El propósito de Dios para el hombre es la redención del ser humano por medio de la sangre y sacrificio de Jesucristo. Esa redención es una realidad espiritual y no está atada a tener o dejar de tener dinero. Dios puede llevar a un hombre redimido tanto a las riquezas materiales como a la necesidad, según sean sus circunstancias en la vida (Vea el libro de Job). La prosperidad terrenal es conseguida tanto por los creyentes y no creyentes cuando hacen buena mayordomía de sus recursos y toman buenas desiciones en la vida. El ser un creyente no significa que serás millonario en esta tierra. La teología de la prosperidad aisla textos de la Biblia, los alegoriza, y los aplica a sus propósitos de hacerle creer al creyente que por ser un hijo de Dios redimido le esperan riquezas terrenales a grandel en esta vida presente. Proponen que Dios es un cheque en blanco donde el hombre por medio de la fe pretende crear un mundo a pedir de boca y suplir sus caprichos de riquezas terrenales y lo pretenden justificar con la provisión de un Dios todopoderoso. De esta manera gente con bajos recursos económicos se dedican a soñar con grandezas y cosas sublimes, incluso hacen movidas y préstamos de dinero que para ellos son imposibles de pagar, por el simple hecho de que tienen "fe" en que Dios lo suplirá. Los promotores de la teología de la prosperidad, el espíritu de error se dedican a fomentar la avaricia desde sus púlpitos y altares. Le inculcan ideas a sus feligreses que por ser hijos de Dios merecen andar en los autos más caros, las casas más lujosas, comer las comidas más suculentas, vestir las ropas más costosísimas y ocupar los puestos de renombre e influencia más importantes de sus ciudades. Con la Biblia bajo el brazo, con apariencia de piedad, incluso algunos milagreros de los seguidores de la teología de la prosperidad le infunden a sus feligreses que ser pobres es ser un fracasado en la vida. Inculcan sentido de culpa a aquellos que no alcanza prosperidad terrenal. Mira y juzga el estado de la gente por medio de los bienes que posee. De esta manera, los feligreses que son atrapados en las redes de esta avaricia, siendo impulsados por el espíritu de la competencia del grupo, entran en préstamos de dinero para tratar de "alcanzar sus sueños", que en realidad son inalcanables, por el simple hecho que su mente no tiene límite en su complacencia. Así comienza la ruina de los feligreses pero a la vez, los líderes de estos grupos se enriquecen aún más para seguir proclamando no el mensaje de Cristo, sino un mensaje de avarica, un evangelio adulterado y contaminado con ideas erradas de la vida. He visto como personas que han caído en las redes perversas del evangelio de la prosperidad han dejado la sana doctrina de la Biblia para caer en las redes de la avaricia. Siguiendo la voz y la "profecía" de sus falsos líderes han comenzado a soñar con grandezas y para esto aparecen en escena los falsos profetas que se dedican a avivar las avaricias y los deseos e imaginaciones del corazón de la gente. Incluso, he visto como algunos han caído en la falsa idea que dinero les llegará de forma milagrosa a sus cuentas de banco. He visto gente que hasta le ponen fecha a esta barbaridad, creyendo que en algún momento millones de dinero aparecerán en sus cuentas bancarias. He visto como han hecho préstamos de dinero imposibles de pagar y al final cuando las cosas no resultan como ellos esperan, es su familia la que es conducida obligatoriamente a pagar las deudas económicas de los soñadores fracasados que siguieron las ideas erradas de los proclamadores de la falsas prosperidad terrenal. Por querer ostentar poseciones y bienes han sido traspasados por muchos dolores. Lo que muchos afirman es su deseo de "prosperar" en realidad es un deseo interno de OSTENTAR riquezas frente a otros que ya han alcanzado tener dinero. Pues no se complacen en tener las cosas básicas de la vida sino que van en pos de deleites y jactancias. He visto el abuso que se comete cuando uno de estos engañados crea toda una cadena de consecuencias por ir en pos de vanidades. Casi siempre, los que vienen a pagar los platos rotos es la familia del individuo que cayó en las redes de estos falsos profetas. Es decir, es la familia la que llevará la carga de los fracaso económicos de aquellos que pensaron que Dios era un cheque en blanco y tomaron prestado sin límite, para darse cuenta que la vida no es así. Ni tampoco es esa la voluntad de Dios. La cadena comienza con un falso predicador que turce la Biblia y la enfoca en los bienes terrenales y promete grandezas en nombre de Dios. Le sigue el ingenuo que piensa que todo lo que tiene que ver con Dios se enfoca en hacerse grande en esta tierra. Le siguen las gestiones que hace la víctima para lograr esa grandeza. Finalmente, cuando el ingenuo abre los ojos, ya es muy tarde, porque han empeñado hasta su propia casa. De esta manera es su familia los que llevarán las pesadas cargas económicas. Pero no se enfuresca, los líderes y promotores de estas ideas se han hecho ricos a costa de su ignorancia. Y usted mismo es culpable por no seguir la Biblia al pie de la letra y no ser obediente. Recuerde, los mercaderes del templo prosperan a causa de la ignorancia del pueblo y por dejar crecer la avaricia.

Hay quienes oran para que les venga dinero de forma milagrosa, cuando lo que deberían estar orando es para ser santificados y ser librados de lo que se avecina sobre la tierra. En vez de ocupar su tiempo orando para ser limpios y salvos, pasan horas pidiendo vanidades.

Ya Dios ha advertido su voluntad en la Palabra. Dice:

Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (Santiago 2:2-5)

Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. (I Timoteo 6:8)

y contentaos con vuestro salario. (Lucas 3:14b)

Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. (Lucas 12:15)

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mateo 6:19-21)

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6:25-34)

y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (II Pedro 2:3)


Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. (Hechos 20:33-35)


He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos. (II Corintios 12:14)


Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis. (Juan 12:8)

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. (Filipenses 4:11-12)


Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. (I Reyes 3:11-12)



El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. (Eclesiastés 5:10)



Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:3)



Cuidado! La falsa teología de la "prosperidad" puede hacer milagros y puede sonar para muchos muy espiritual con sus palabras infladas. Dice la Biblia sobre los falsos profetas:



Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. (Dt. 13:1-3)


Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno. (Jeremías 13:10)


Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. (Ezequiel 33:31)



Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. (II Timoteo 4:1-4)



Aun con todo el andamiaje y con la gran fachada que posee, incluso hace maravillar a muchos con su aspecto que hasta suena espiritual, sigue siendo un fiasco.


Cuidado con La serpiente de la FALSA RELIGIOSIDAD (clic aquí)