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sábado, 23 de enero de 2010

La fe bíblica

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La fe es definida en la Biblia como:


Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1)


Muchos pueden aislar este texto de la Biblia y pueden llegar a conclusiones tales como: “si me convenzo o sugestiono en mi mente de algo, entonces lo recibiré…” Y pretenden aplicar esta idea a cosas materiales tales como:


“Si no tengo dinero y comienzo a afirmar con mi boca que tengo la cartera llena o a pensar que mi cartera está llena de billetes, de seguro aparecerán los billetes de forma milagrosa”.


“Si tengo la nevera o la mesa de mi casa sin comida, entonces lo que debo hacer es confesar con mi boca que tengo la nevera llena y crear un cuadro en mi mente donde veo la comida a granel, entonces esas ideas en mi mente, sumadas a mi confesión positiva crearán una nueva realidad de tal forma que mi necesidad dejará de ser para obtener lo que quiero”.


Los dos ejemplos anteriores es parte de lo que se predica en diferentes congregaciones modernas. Es también parte de lo expuesto por el Sr. Paul Yongui Cho en su libro titulado: “La Cuarta Dimensión”.


Ahora bien, ¿es esta la fe de la que habla la Biblia?


La fe que predica la Biblia y que fue instruida por Jesucristo, los profetas y los apóstoles es a creer en la realidad de que tenemos un Padre amoroso en los cielos el cual se ha hecho accesible a nosotros por medio del amor del Hijo y por medio de la comunión del Espíritu Santo. Este buen Dios es para nosotros nuestra meta y la fuente de todo don perfecto. El mismo es el origen de todo lo que necesitamos y está presto a escuchar y atender nuestra oración para actuar a favor nuestro cuando nos acercamos a él.


Analizando Hebreos 11


El texto completo dice:


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.


¿Cuál es nuestra fe y nuestra certeza? Hoy día mucha gente pone la fe en cualquier cosa, ponen la fe en ídolos, en objetos, en sus propias fuerzas y sinnúmero de cosas. Pero en lo que concierne a los cristianos. ¿Dónde va depositada la fe? ¿En Dios? ¿En uno mismo? ¿La fe depositada en la fe misma? ¿Dónde?


El propósito de Dios es que el hombre eleve su mirada a Dios y conozca que es nuestro Padre. Nunca el propósito de Dios al hablarnos de la fe es idolatrar un medio sino establecer una relación entre Dios y el hombre.


La fe bíblica puede ser definida como la seguridad que tiene el creyente que Dios obrará a su favor cuando clama como viendo al invisible. Es decir, teniendo la seguridad que tenemos un Padre en los cielos que tiene cuidado de sus hijos, él atenderá nuestro clamor y brindará una respuesta sea natural o sobrenatural a favor de nosotros que suplirá nuestra necesidad.


Esta definición de fe es muy diferente a decir:


“Me sugestiono con cualquier cosa que deseo, hago un cuadro mental y ese cuadro se convertirá en mi realidad cuando lo confieso con mi boca”.


Dios nunca promueve en la Biblia el que el hombre haga esa clase de cuadros independientes o egoístas que pretenden aislarse de la voluntad y la respuesta de Dios.


La fe bíblica se dirige hacia Dios, luego esa petición en las manos de Dios es atendida y es Dios quien da la respuesta conforme a su voluntad. En cambio, en la fe que predica el mundo, se obtiene todo por medio del ejercicio de la fe en si misma.


Dicen, “cree un cuadro mental, hágalo su realidad, haga una lista de su pedido, confiéselo día a día, y ese cuadro se hará una realidad tangible”.


La falsa fe afirma que lo que tu piensas y confiesas se convierte en una realidad. Es decir, que Dios no contesta oraciones que no son específicas. Dicen ellos que el fruto de tu fe será de acuerdo al cuadro mental que tienes. Es decir si pides un auto o una bicicleta, debes especificar el modelo, el color, y cosas semejantes a estas para poder obtenerlas de forma milagrosa. En cambio, la fe bíblica no depende del conocimiento humano ni del poder de la mente sino del conocimiento que Dios tiene sobre lo que a él pedimos, dice:

"Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén". (Efesios 3:20-21)

Dios no está limitado como el hombre, tampoco obedece la mente del hombre sino que responde al que tiene fe de acuerdo a su voluntad.



Posiblemente, la fe del mundo les brinda resultado de la misma manera que los sokakkakai del budismo logran obtener sus milagros engañosos. Pero esos milagros engañosos no les darán la salvación. De la misma manera, la fe de la Nueva Era infiltrada en la iglesia puede producir milagros asombrosos, pero esa fe torcida no proviene de Dios ya que se independiza de la voluntad de Dios para colocar al hombre mismo como el todopoderoso que lo logra todo por medio de la visualización y la confesión positiva. De la misma manera que los milagros de los sokakkakai del budismo no reciben de Dios sus milagros, de esa misma manera, todo aquel que se desenfoca de Dios para poner su fe en otras cosas tampoco reciben su milagro de parte de Dios sino de otras fuentes.


Paul Yongui Cho asegura en su libro que los “sokakakai del budismo obtienen sus milagros de parte de los demonios. Ahora bien, una fe independiente de Dios y de su voluntad, ¿de donde obtienen también sus milagros?


¿Cómo saber si nuestra fe está depositada en Dios o en cosas incorrectas?


La fe depositada en Dios dice:


Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. (Mateo 6:10-13)


Primero, la fe bíblica se dirige a nuestro Dios y Padre. Lo reconoce, y lo exalta. Es una dependencia. El pedido va enlazado a la voluntad de Dios. El pedido esta ligado a un andar de justicia nuestra de la mano de Dios. Reconoce el poder y señorío de Dios.


Ahora bien, esa fe es muy diferente a utilizar otra clase de métodos.

La fe reprobada y distorsionada procurará ir en otras direcciones no bíblicas. Sustituirá el ejemplo anterior para ir en pos de cuadros mentales, sugestiones, lavado de cerebro y toda clase de cosas que no sea el sano dirigirnos a Dios y esperar en su voluntad.


Lamentablemente nuestros púlpitos han sido invadidos e infectados de métodos que pretenden cohabitar con la fe bíblica. Tienden a intercalar sus métodos y los unen para crear una mogolla de falacias y errores.


Hebreos 11 sigue diciendo:


Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.


Este llamado que nos hace Dios a creer que el Dios invisible está presto a impactar nuestro mundo visible cuando clamamos a é, hoy día a sido distorsionado de tal forma que millares de creyentes se desvían de su fe en Dios para ir en pos de su fe en la visualización y otra clase de métodos orientales tomados del budismo.


Sigue diciendo:


Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.


La fe puesta en Dios hace que los santos caminen en la dirección que Dios ha trazado. Estos textos nos muestran que la verdadera fe consiste en creer que Dios es real y que el hombre debe creerlo y sentirse en la libertad de clamar a él para esperar respuesta.


Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.


De esta misma manera la iglesia espera hoy con fe en la promesa de ir a la morada de Dios al sonar de la trompeta.


Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.


Por la fe en el poder de Dios y en su Palabra confiamos que Dios es nuestro sanador y nuestro sustento y caminamos adelante.


Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.


La fe bíblica es muy diferente a la del mundo en esto, la cual pretende tener todo lo que piensa.


Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se averg:uenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.


La fe bíblica es puesta en Dios y en su reino y no para granjear este mundo perecedero. ¿No escucha usted a cientos de predicadores prometiendo mundos ideales constantemente?


¿Cuáles son algunos ejemplos de la fe puesta en Dios y en su poder?


Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz.¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.


Según el ejemplo bíblico, la fe consiste en reconocer a Dios e ir en pos de su voluntad y confiar en sus promesas. Esto es muy diferente a pretender reducir a Dios a caprichos egoístas y objetivos errados. De la misma manera es muy diferente a la idea que pretende elevar los pensamientos humanos al nivel de Dios mismo. En eso consiste la Nueva Era en elevar los pensamientos al nivel de Dios y en le reducir a Dios a un pensamiento humano.



Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. (Salmo 37:5)

Probablemente, en este tiempo mucha gente afirma tener fe, pero la profecía nos muestra que en el último tiempo, la verdadera fe escaseará:


Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas 18:8)

Procuremos nosotros andar en la fe en Cristo Jesús.



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