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jueves, 14 de enero de 2010

Dios y su juicio sobre los hombres


He visto las discusiones que se forman cuando una persona tiende a juzgar a otra por las acciones que considera incorrectas. Dios nos invita en su palabra a no juzgar al prójimo. Se nos dice:


Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. (Stg 4:11)



Nuestro deber es orar y amonestar sabiamente por medio de la Palabra de Dios.


Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque que juzgas haces lo mismo. (Rom 2:11)


Dios no presta atención a aquellas personas que puedan juzgar nuestra vida de manera incorrecta ya que la visión del hombre es limitada. Sin embargo, es Jesucristo mismo el Juez de toda la tierra y él puede ver lo profundo del corazón y escudriña la mente, los pensamientos y las intenciones del hombre por medio de su Espíritu Santo.


Jesucristo es el juez y no el hombre


A veces surgen debates cuando los hombres tienden a tirarse unos a otros y señalarse sus faltas y errores, sin embargo, esa labor le pertenece a Dios.


¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. (Rom. 14:4)



Nuestras palabras hacia el prójimo deben tener como propósito el levantar al que ha caído.


Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. (Stg. 5:9)



Es pues Dios aquel que tiene el poder de juzgar y dar a cada uno según sea su obra.


El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia? Jehová conoce los pensamientos de los hombres (Salmo 94:9-11)


Dios todo lo conoce, incluso nuestras intenciones.



Jesucristo como juez dará el pago


Jesucristo como juez lo conoce todo y él en breve dará a cada uno lo que le corresponde.


El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. (Ecl. 12:13-14)


Toda la justicia que conocemos procede de Dios.


porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. (I Cor. 2:10)


Cuando Dios juzga es porque tiene todo lo que se necesita para llegar a un verdadero veredicto.


Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones. (Pr. 21:2)


En vez de juzgar al hermano ore para que este se arrepienta y pueda lograr presentarse ante Dios aprobado


Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse… (II Tim. 2:15)


Es frente a Cristo que el hombre rendirá cuentas.


Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, (Juan 5:22)


Dios conoce


Dios por medio de su Palabra invita al hombre al arrepentimiento genuino. Sin embargo, el hombre tiene el libre albedrío de aceptar o rechazar la invitación de Dios. Se nos dice:


El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. (Pr. 29:1)


El amor y la justicia de Dios


Alguna gente piensa que Dios es amor únicamente y que el hecho de que sea amor no castiga a nadie. Ese falso concepto de Dios es tan vano como la idea de que Dios tendrá a los culpables como inocentes. El amor de Dios es perfecto, de la misma manera su justicia lo es. La justicia de Dios no tolerará la maldad. El mismo Cristo que vino a morir por nosotros y nos perdona, es el mismo Cristo que nos puede condenar si rechazamos su justicia y santidad.


Dios tiene vida para el que anda en justicia y muerte para aquel que anda en injusticia y pecado:


El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello morirá. Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos? Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá. (Ez. 18:23-26)


Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies. (Nahum 1:3)


Aun la iglesia misma tiene la advertencia de andar en justicia haciendo la voluntad de Dios de lo contrario recibirá las graves consecuencias de apartarse del camino (Vea Apocalipsis 1 y 2)