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martes, 1 de mayo de 2012

Sobre la falacia que afirma que para Dios responder a tu oración tienes que describir hasta el más mínimo detalle para que obtengas tu pedido

Existe gente que afirma que Dios y su respuesta a la oración está atada a cuán descriptivo y detallado usted sea cuando ora. Es decir, ellos afirman que si usted no hace una ilustración o cuadro específico de aquello que anhela, será una oración que Dios no atenderá. Esa es una de las muchas falacias que ha infiltrado la Nueva Era y su "Poder de la mente" en muchas iglesias cristianas, en especial por la labor del budismo-cristiano de Paul Yongui Cho y su libro "La Cuarta Dimensión". Estos se han encargado de introducir con sutilezas ideas que están enlazadas al panteísmo y a técnicas orientales de aplicar "la fe". Por supuesto que ellos negarán sus desvíos, sin embargo, tienen como creencia el que la respuesta a su oración está atada a lo que usted crea con su mente. Como si se tratara de una creación humana por medio de visualización. Ellos mismos afirman que el hombre crea su realidad por medio de imaginaciones y la aplicación de la palabra hablada (declaraciones, decretos, confesiones) para hacerlo realidad y de forma palpable en el mundo, en nuestro tiempo y espacio. Esta falacia está siendo disfrazada y disparada a los oyentes en muchas iglesias. Utilizan textos de aquí y de allá y crean una alegorización de cuanto punto pretenden probar, aunque para lograrlo tuerzan el sentido original de la Biblia, lo que justifica sus técnicas es el fin que le quieren dar. Sin embargo, la luz de la Palabra los identifica como falsos. Dice la Biblia:

"Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros..." (Efesios 3:20)

Este texto muestra claramente que la respuesta que da Dios no es el resultado del esfuerzo humano por crear algo de forma específica por medio de imaginaciones, visualizaciones o decretos. En cambio, se nos dice que el Dios que todo lo conoce (omnisciente) da mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Es decir, el hombre es un ser finito, y Dios es un ser infinito. La respuesta que Dios da es lo que necesitamos, y no necesariamente lo que nuestra mente pensó que era lo correcto. Detrás de muchas ideas que entran con sutileza a las iglesias, lo que se encuentra es una agenda de la Nueva Era y sus satélites quienes han sabido difundir sus falacias con éxito entre la gente, llevándole a la gente lo que ellos quieren oír. Tengamos cuidado y no estemos torciendo la Biblia para ir en pos de caminos diferentes.