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jueves, 18 de agosto de 2011

El temor a Dios

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El temor a Dios no es miedo sino que se refiere a una reverencia que se merece Dios en todo lo que concierne a nuestra toma de decisiones de nuestra vida en relación con lo que Dios ha estipulado que es bueno y correcto para el hombre por medio de sus mandamientos. No tener temor de Dios es ir en contra de sus mandamientos y hacer lo que nos viene en gana. El temor a Dios incluye todos los aspectos de nuestra vida, es decir, qué pensamos, que hablamos o hacemos, que metas elegimos, como nos comportamos, que reflejamos, que somos, cuáles son nuestros intereses, gustos y hábitos, en que ocupamos nuestro tiempo, cómo nos relacionamos con nuestro prójimo. En fin, cuánto concuerda nuestra vida con aquello que Dios ha estipulado en su Palabra para nosotros.

El "temor a Dios" se menciona desde el mismo principio en el libro de Génesis. Vea: Génesis 20:11. Se menciona constantemente cuando Dios le da mandamientos al hombre. Vea: Exodos 20, Levíticos 19, Levíticos 25, Deuteronomio 25:18. II Samuel 23:3 Nos dice que los gobernantes deben tener temor de Dios. II Crónicas 19:7, Se nos dice que era la confianza de Job (Job 4:6) El Salmo 36:1 nos dice que Dios conoce las obras de los impíos quienes carecen del temor de Dios. (Romanos 3:18) Es un requisito indispensable en todos aquellos que anhelan la salvación. (II Corintios 7:1; Efesios 5:21) El temor de Dios o la falta de temor de Dios es lo que hace la diferencia entre el justo y el pecador, entre los salvos y aquellos destinados al juicio eterno.

El ángel de Jehová acampa alrededor DE LOS QUE LE TEMEN, y los defiende. (Salmo 34:7)

!!Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra? Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas. Y diez yugadas de viña producirán un bato, y un homer de semilla producirá un efa. !!Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende! Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos. Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed. Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba. Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y serán bajados los ojos de los altivos. Pero Jehová de los ejércitos será exaltado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia. Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños devorarán los campos desolados de los ricos. !!Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta, los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos! !!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! !!Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! !!Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel. Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida. Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente. No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias. Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino. Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará. Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz. (Is. 5:8-30)