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viernes, 8 de junio de 2012

¿Van tus sentimientos de acuerdo a la Palabra, ley y mandamientos de Dios para vida?

Base bíblica:

"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jeremías 17:9)


En tiempos post modernos vemos como la sociedad ha ido cambiando. Los valores humanos han ido menguando y la sociedad va en decadencia. Las leyes están siendo cambiadas y distorsionadas. Lo que antes era considerado una patología, un desorden, hoy está siendo considerado aceptable o normal. La verdad, lo correcto, lo sano, lo normal, lo natural, y lo que es para la vida nos enseña que Dios creó al hombre y a la mujer, dos sexos completamente opuestos y con funciones definidas y específicas que van de acuerdo a la ley moral de Dios. Dios estableció la unión en amor integral entre un hombre y una mujer para que formaran el núcleo sagrado de la familia siendo educados por los mandamientos de Dios en su Palabra. Padre, madre, hijos y nietos, serían la transición correcta de valores espirituales de generación en generación.


¿Qué sucede cuando lo normal, natural y saludable se tiene que enfrentar al choque social del mover distorsionado y contra natura de movimientos organizados de hombres que de alguna manera han sido disturbados en su experiencia cognoscitiva y emocional y han seguido caminos errados, tergiversados y alterados como resultado de complejos, autosugestiones personales, traumas no superados, confusiones internas, y toda clase de malas decisiones que los han hecho llamar aceptable a los que ellos han llamado sus estilos de vida modernos de lo que afirman tienen derechos? Estos vienen a ejercer presión social para que se tilde de normal y de correcto, a aquello que desde un principio se sabe que es antagónico a lo establecido por la misma naturaleza entre un hombre y una mujer.


¿Qué sucede cuando los "guardas de la ciudad", es decir, aquellos quienes están en puestos de eminencia política y social, en vez de atender con seriedad su rol de velar por la seguridad moral y proteger la salud de la mente de un pueblo y la ética entre los hombres, en vez de esto, prestan atención a argumentos artificiosos que van socavando lo que es derecho, natural, aceptable y justo y se dirigen a abrirle paso y permitir que lo torcido, abominable, vergonzoso y de mentalidad disturbada y que viene a tratar de redefinir lo que es la familia?


El hombre tiene que hacer una clara separación entre lo que es la ley natural verdadera establecida por Dios para el género humano y que es el matrimonio entre un hombre y una mujer con un fin y propósito verdadero versus las imaginaciones de hombres, deseos y sentimientos desviados que la sociedad postmoderna ha estado dando por bueno cediendo a presiones de grupos organizados y patrocinados por gente adinerada y que en muchos casos han alcanzado gran influencia social, pero que obedecen a agendas perversas de destrucción de la familia y romper con los modelos sagrados establecidos por el Creador.


Hoy se busca por todos los medios la criminalización a todo aquel que proteste contra esta nueva ola masiva de indecencia y de falta de pudor postmoderno. Se procura que se dé lo malo como bueno, lo torcido como derecho, y lo injusto y lo inmoral como moral.


Uno de los argumentos que esgrimen los defensores de las prácticas torcidas de las uniones entre el mismo sexo están relacionados a lo que ellos consideran son sentimientos. Se afirma que la conducta homosexual responde a un sentimiento interno de atracción de un hombre por otro hombre o de una mujer por otra mujer y que los lleva a encenderse en sus lascivias unos con otros.


¿De qué se trata todo esto? ¿De la glorificación de los sentimientos del hombre? Debe el hombre tomar como una senda, un camino a seguir todo sentimiento o todo pensamiento que circula por la mente humana incluyendo los malos pensamientos. Hay quien con tal de glorificar las sentimientos internos distorsionados, tildan todo aquello que es de la Ley de Dios como “no saber nada de la vida”, para así abrazar sus prácticas de gente con “mente abierta” y “entendida”.   Estos rompen la línea de lo ético y moral para ir por caminos errados y torcidos.


¿Debe el ser humano hacerse esclavo de todo aquello que le resulta atractivo y lo seduce? Tomemos por muestra la dañina y perniciosa relación existente entre un borracho y una botella de alcohol, entre un adicto y las drogas, entre un pedófilo y los niños inocentes, entre un enfermo mental que practica el bestialismo y los animales. Todos ellos reclaman tener un "amor", un "sentimiento", un "derecho" a practicar lo que su mente y su cuerpo da como "bueno" para ellos, sin embargo, este "amor", es destructivo, aberrante e inmoral.


¿Resulta diferente ese "amor" a los ejemplos antes mencionados y que muchos están patrocinando y promoviendo en estos tiempos de las uniones entre el mismo sexo? O más bien se trata de una abominación tal y como los señala e identifica la ley de Dios expresada en la Sagrada Biblia.

Recordemos que existe un tiempo profético previamente advertido en la Biblia que anunciaba de una gran degradación y decadencia moral que serviría como señal para el momento de la venida de nuestro Señor Jesucristo. Para algunos un mito, para otros una realidad muy pronta a manifestarse.


Será pues Dios quien haga la separación de aquello que es de lo que no es, de la separación de la verdad de la mentira, de lo moral de lo inmoral, de lo justo de lo injusto y de la vida de la perdición eterna.