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lunes, 22 de febrero de 2010

Donde hay ausencia de discernimiento de espíritus predomina el engaño y la mentira

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Hoy un hermano nos cerró las puertas de su amistad por prestar atención a los detractores y enemigos de la verdad. Andamos con Cristo y conocemos su voz, por lo cual tenemos discernimiento de espíritu. Es necesario que todos posean el discernimiento de Dios para que no sean presos de las maquinaciones del enemigo.

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. ( I Corintios 12:8-12)

Uno de los dones dados por Dios por medio de su Espíritu Santo a la iglesia lo es el discernimiento de espíritus. El saber separar lo que es de Dios de lo que es del diablo. Una iglesia que no lo posea trepará en sus altares a personas irresponsables, malignas, blasfemas, murmuradoras, detractoras, y toda clase de males originados en el mismo Lucifer.

Es nuestra responsabilidad como creyentes escuchar a Dios por encima de las apariencias en el presente siglo de maldad. Ya que el enemigo ha descendido con gran ira conociendo que le resta poco tiempo.

Aun en la iglesia primitiva se vio la realidad como tendían a colocar en sus podios a personas enemigas del evangelio que resultaban en maldición para la iglesia. Dice:

Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. (3 Juan 1: 9-11)

Este es el llamado que Dios le hace a la iglesia:

Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la verg:uenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. (Apoc. 3:18)

Pablo le escribe a Timoteo referente a un enemigo que tenía una agenda destructiva en su contra y lo llama por su nombre. Dice:

Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. (II Timote 4:14)

En nuestro caminar sincero con Cristo, el enemigo moverá a sus satélites falsos con apariencia de piedad para interponerse en la obra de Dios. Dios nos dará una bendición cuando hacemos su voluntad frente a la oposición:

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Mateo 5:11-12)