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lunes, 12 de diciembre de 2011

Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción

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Que dondequiera que vayas Cristo vaya contigo. En este tiempo moderno de tanta religiosidad distorsionada, nos conviene estar en todo momento rodeados de Dios. No esperar llegar a algún lugar físico para entonces alcanzarlo, sino alcanzarlo ya, vivir en él, movernos en él, porque de lo contrario jugaremos al juego religioso moderno. El salmista dijo: "Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad." (Salmo 84:10) En el Antiguo Testamento Dios identificó un lugar donde moraba la presencia de Dios, el salmista anhelaba estar en ese lugar, porque en ese lugar había poder de Dios, y en el poder de Dios está la fuerza y la restauración. Pareciera que Dios puede ser reducido a un solo lugar o ubicación, pero no es así, Dios está siempre más allá de donde creemos. Dios también está cerca de aquel que se encuentra postrado, enfermo y posiblemente aislado. Dice: "Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro."(Isaías 25:4) Dios está cerca, en cualquier lugar, muy apegado de aquel que le invoca de forma sincera. Ni siquiera en el sitio más terrible de la tierra nos podemos alejar de Dios si clamamos a él. A Jeremías lo enviaron a un pozo lleno de cieno. Dice: "Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron echar en la cisterna de Malquías hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías con sogas. Y en la cisterna no había agua, sino cieno, y se hundió Jeremías en el cieno." (Jeremías 38:6) Allí en aquella cárcel, en aquel lugar sucio y mal oliente, Jeremías no se encontraba solo porque Dios era su esperanza. De la misma manera, Dios está cerca del necesitado, de aquel que clama. Ya él se acercó a nosotros, ¿nos acercaremos nosotros a él? Solo clama