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domingo, 19 de febrero de 2012

La importancia de guardar la Palabra de Dios

Cuando el hombre como creación de Dios y por su desobediencia entró en el pecado, esto trajo la separación de Dios por lo que era necesario que existiera alguna manera de hacer retornar los hombres a Dios. Viendo la necesidad de los hombres, y Dios siendo un Dios de amor, él abrió el camino de entrada nuevamente de los hombres a Dios y lo hizo sacrificando a su propio Hijo. La única manera de lograr el retorno a Dios era que alguien pagara por nuestros pecados y nos devolviera la blancura e impecabilidad delante de Dios. Ningún hombre podía lograrlo porque todos los hombres se encontraban manchados por el pecado por lo que era necesario un sacrificio perfecto. Los sacrificios del Antiguo Testamento no eran suficientes por lo que tuvo que aparecer Jesucristo en escena para realizar un sacrificio perfecto. Fue así como Dios mismo por medio de su Hijo vino a hacer la obra:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16)


Ese "creer" requiere algo más que una mera afirmación. Envuelve una conversión, una acción en pos de Cristo y su Palabra en obediencia.

"Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él." (Juan 14:23)

A todos los que son llamados a retornar a Dios tienen la responsabilidad de moldearse a la plenitud de la Palabra de Dios. Aunque la salvación es gratis, sólo se logra cuando un hombre anda en obediencia a los mandamientos puestos por Dios. Dice:

"El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero." (Juan 12:28)

En la Palabra de Dios encontramos un llamado a alejarnos de las tinieblas para andar en la luz por medio de una nueva vida libre en Cristo que nos da poder para no pecar ni andar en el viejo camino de muerte. Nadie que diga que obedece a Cristo puede permanecer en la esclavitud del pecado practicando lo mismo que los pecadores. Sino que tiene que haber un nuevo nacimiento, un cambio radical en santificación tanto interna como externa. Se convierte el hombre en un reflejo de los frutos dados por Dios.

Cualquiera que afirme ser cristiano, pero ande en desobediencia, hace vana su religión, ya que dice:

"¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:46)

Por lo tanto, seguir a Cristo envuelve un camino diferente al del mundo. Un camino que se encuentra detallado en la Biblia y que demanda que el hombre se esfuerce por escudriñar la Palabra de Dios y moldearse a ella.

¿Porque moldearse a la Palabra de Dios?

Porque por medio de la Palabra de Dios se alcanza la salvación de nuestras almas. En ella se encuentra escrito lo que Dios consideró esencial para nuestra vida. Finalmente, Dios nos llamará a rendirle cuentas de nuestra vida en la tierra conforme a lo que hicimos mientras estábamos en nuestro cuerpo. Dice:

"Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo."
(II Corintios 5:10)


El hombre tiene la responsabilidad de permitir moldear todos sus aspectos de vida, si es que desea algún día ser heredero del cielo y no del infierno.


"Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda." (Mateo 25:31-33)

En la separación que hará Jesucristo, unos recibirán la vida eterna y otros recibirán la perdición eterna.


¿En cuál de los dos destinos escogemos estar?