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jueves, 15 de diciembre de 2011

Los retos a los que se enfrenta el cristiano de hoy

El cristiano de hoy tiene delante de si toda clase de retos. Además de cuidar su salvación, pelear la buena batalla de la fe, guardarse sin mancha del mundo, hacer obras de bien social, procurar interactuar con otros creyentes que siguen la sana doctrina para ser formado en enseñanza y edificación, compartir en ayuno, oración y comunión con Dios y con sus hermanos, también enfrenta otros retos. De la Biblia aprendimos que nuestra victoria comenzó el día que recibimos a Cristo. El día que le conocimos y él nos hizo libres del poder del maligno. Desde ese día pasamos de ser potestad del enemigo a ser potestad de Dios. Dios nos llamó a ser soldados, y nos dio su armadura para enfrentar una batalla. Esta armadura consiste en el escudo de la fe, el yelmo de la salvación, la coraza de justicia, la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios, el calzado de nuestros pies con el apresto del evangelio de la paz, y todo aquello que Dios ha provisto para nuestro bien. Esto no es todo, nos encontramos en medio de una batalla. El enemigo ha descendido con gran ira contra los moradores de la tierra porque sabe que le queda poco tiempo. En ese poco tiempo, el enemigo ha multiplicado sus engaños con el fin de arrastrar a muchos a sus redes. Jesús dijo que en el fin de los tiempos abundarían los falsos maestros quienes se amontonarían atrapando a muchos a falsas doctrinas y torciendo el mensaje cristiano con sutilezas para dirigir a muchos a concupiscencias y toda clase de apostasía. El cristiano de hoy tiene el reto de ser guiado por la Sagrada Biblia y saber discernir entre lo que es de Dios y lo que proviene de las malas intenciones de la apostasía moderna a menudo disfrazada de justicia. En el fin de los tiempos abundarían los mensajes de fachadas cristianas pero siendo lobos en realidad. El cristiano de hoy posee el reto de saber discernir lo que es de aquello que no es. Tiene el reto de medir por la Palabra de Dios todo aquello que profesa ser de Dios y probar si es algo genuino o una apariencia engañosa con la cual en enemigo busca lograr algún fin. En este tiempo abundan los soñadores y profetas quienes con Biblia en vano conducen a muchos a poner su corazón en vanidades, materialismos y metas erradas que se apartan del verdadero objetivo del reino de Dios. El cristiano de hoy posee el reto de escudriñar la Biblia más que antes, observar, pedir dirección y discernimiento frente a toda corriente moderna que se levanta. El cristiano de hoy posee el reto llenarse del Espíritu de Dios y no dejarse impresionar por las cosas que ve, las cuales en muchos casos pueden ser asombrosas, emocionantes, y hasta tentadoras. Examinadlo todo, retener lo bueno. El cristiano de hoy, tiene el reto de no dejarse impresionar por milagros, señales, prodigios, visiones, encantamientos, hechicerías, profecías, ni cosa sobrenatural alguna. El cristiano de hoy debe saber sopesar, distinguir, probar toda clase de filosofías modernas que nos llegan en muchos casos por toda clase de literatura que afirma ser cristiana y que viene envuelta en toda clase de empaques y carátulas o portadas atractivas. Lo mismo se aplica a las áreas de la música, y de muchos altares. Debemos tener la capacidad de obedecer a Cristo cuando nos ordenó observar los frutos de aquellos que dicen ser, pero que a veces parece que no son. En este tiempo, Dios permite toda clase de cosas para probar a su pueblo. El que es de Dios, se mantendrá firme en la fe, pero el que se deja llenar de avaricia, deseos internos incorrectos, imaginaciones de vanidades, caerán en esas redes e irán por esos caminos. Tenemos la responsabilidad de anclarnos a la Biblia, por encima de todo reclamo de autoridad que atente contra lo que está escrito en ella. En cambio, la iglesia, se mantendrá anclada a la Palabra de Dios y no se moverá fácilmente. El cristiano de hoy, tiene el reto de desprenderse de este mundo para ganar a Cristo. Tiene el reto de entablar una relación con Cristo muy fuerte donde sea capaz de entregar su vida en martirio por Cristo, de renunciar al mundo por ganar su salvación. Estamos en el tiempo cuando la verdadera iglesia será más perseguida que nunca por las redes del libertinaje, la apostasía, los conspiradores, halagadores, los ecuménicos, los apóstatas, los herejes, los mercaderes, y toda clase de diablos cuya meta es contaminar al pueblo de Dios y atraparlo en toda clase de redes.

"Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo." (I Juan 4:1)