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martes, 2 de marzo de 2010

Jesucristo: Todo lo que Dios es accesible para ti

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En Jesucristo tenemos a Dios con nosotros y en nosotros (Juan 15:5). Tenemos toda la riqueza de lo que Dios es a nuestro alcance. Solo necesitas acercarte a él de forma sincera.


Todo el que recibe a Cristo de forma sincera, recibe su protección:



Mi escondedero y mi escudo eres tú; En tu palabra he esperado. (Salmo 119:114)


No importa cuales sean los vientos y tormentas. Jesucristo estará presente para defenderte.


Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. (Is. 32:2)


Cuando los problemas te agobian, allí estará él para ser tu abrigo.


y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero”. (Is. 4:6)


¿Dónde buscas defensa para ti?


Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. (Salmo 91:2)


Solo uno tiene lo que necesitas:


Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. (Is. 43:11)


Solo necesitas mirar a él:


Mirad a , y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. (Is. 45:22)


Solo confía:


Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; (Salmo 46:10)


No existe ni un solo día que estes solo si recibes a Cristo como salvador:


y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. - Jesús (Mateo 28:20)



Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hechos 4:12)


El peleará todas tus batallas:


Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. (Dt. 28:7)

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Cuando Jesucristo ascendió a los cielos, rogó al Padre para que nos enviara otro Consolador.

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. (Juan 14:16) Ese "otro" Consolador proviene del griego "allos" que significa: "otro del mismo tipo". Eso quiere decir que si tenemos al Espíritu Santo, tenemos a Cristo.


"Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él". (Romanos 8:9)


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El Bautismo... (Parte IV)


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