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miércoles, 25 de julio de 2012

TERCERA CARTA PROFETICA DEL EVANGELISTA DAVID GIL

El evangelista David Gil del Ministerio Un Momento con Dios, fue invitado nuevamente al programa de CDM titulado Madres Unidas en Clamor que dirige la hermana Gloria Velázquez. En dicho programa el evangelista hizo pública una TERCERA CARTA que según él afirma le fue dictada por Dios directamente. Gil pertenece a la Iglesia Centro Cristiano Shalom cuyo pastor es el Rev. Fidel Figueroa. Estas fueron algunas de las expresiones vertidas en dicho programa:

"Hace una semana y media escasamente que esta carta Dios me la dio. Me había dado dos anteriores..."
"mucha gente piensa que es que Dios viene caminando y se me para al frente y me comienza a dictar la carta, no es así. Dios se sienta al lado mío y él comienza a dictar esta carta y esta carta no entra por mis oídos ni por mi mente. Lo contrario que la gente piensa; la carta pasa directamente al dedo donde está el bolígrafo y comienzo a escribir y cuando escribo me entero de lo que Dios está tratando de transmitir. Yo le pregunté una vez al Señor y él me hizo ver que la gloria y la honra él no la comparte con nadie, no vaya a ser que yo piense que alguna de esas palabras fueran originadas por mí".

"Así es la forma que él me la da. Siempre me las ha dado en la madrugada. Esta carta tomó más de mes y medio, en diferentes madrugadas, para que Dios me diera este mensaje. Comenzó por diez oraciones y terminó con esta carta que les voy a leer ahora y es sobre la santidad de Dios."

CARTA PROFETICA QUE DIOS LE DIO AL EVANGELISTA DAVID GIL PARA TODO EL PUEBLO CRISTIANO

Dios le puso un tema: MI SANTIDAD

"Yo soy santo, y dice: Hebreos 12:14 (que Dios mismo puso)

"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."

Y también:
"sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (I Pedro 1:15-16)

"Y dice la carta del Señor:

Ay de mi pueblo, ay de mi pueblo, ay de mi pueblo que se pierde por causa del pecado. Sí, han echado fuera de mi casa mi santidad. Mi pueblo no quiere entender ni les importa, ni la valoran. La enseñan erróneamente, la adulteran ignorando mi Palabra escrita creyendo más en el hombre y decidiendo ellos mismos como vivir en santidad. Han preferido negociar mi santidad convirtiendo mi casa en un lugar de entretenimiento, engaño, placeres, mentiras y mucho libertinaje. Mi pueblo se ha olvidado de quien es la palabra de santidad, quien la instituyó y quien la inspiró; fui yo, Jehová de los ejércitos. No puedo cohabitar con el pecado, ni daré por inocente al pecador. Nadie podrá escapar de mis terribles juicios que están garantizados para aquel que vive en pecado. Yo soy santo, santo, santo; y jamás permitiré que se cambie, se elimine o se venda mi palabra de santidad. A través de la historia de la humanidad he dejado claro que aquellos que desprecian mi santidad serán borrados del Libro de la vida y del Cordero. Por eso exijo santidad dentro y fuera de mi casa. No quiero más excusas, quiero obediencia porque habrá castigo por esto. En el pasado, muchos siervos míos comenzaron a vivir en santidad y yo los bendije. Les di mi unción y poder, también respaldo, provisión, familia y ministerios prósperos. Pero un día, cambiaron mi santidad, se llenaron los ojos de vanidad, codicia y vanagloria, creyéndose que ellos mismos eran los responsables de sus victorias y dejaron de predicar mi santidad arrancando las hojas de la Biblia y constituyeron un nuevo evangelio y contra mí, llamado PROSPERIDAD. Esta falsa prosperidad del hombre ha llevado a muchos al infierno, destruyendo familias, obras y ministerios y es que mi santidad no tiene sustitutos. Muchos la han intentado cambiar y todos han terminado destruidos y desechados de mi gracia habiendo sido declarados por mí, Jehová de los ejércitos, como anatema. Mi pueblo no tiene idea de cuántos actualmente están destituidos y cuántos otros que ya no están, han pasado a la eternidad perdidos, en el lugar de tormento eterno donde el fuego no se apaga y el gusano no muere. El único camino verdadero es a través de mi Hijo Jesucristo y mi santidad, sin la cual nadie me verá. Me duele ver cómo han querido sacar mi santidad de los templos que yo levanté. Ya no les importa a muchos líderes ni a algunos concilios vivir en santidad. Se permite toda clase de vestimentas, escotes, peinados, maquillajes y decoración escandalosa iguales al mundo, enseñando sus carnes y cuerpos sensuales con toda clase de lujurias y depravaciones sexuales las cuales aborrezco. Mi presencia se ha ido de muchos templos y lo peor es pensar que estoy cuando no estoy. ¡No los oiré! Y esconderé mi rostro de ustedes. Ni aunque mis profetas Samuel y Moisés me lo rogaran, no estaré. Donde no se vive en santidad no estoy. Mi santidad trasciende todo pensamiento y todo razonamiento humano. De la única forma que podemos entender es a través de mi Espíritu. Pastores, evangelistas, lideres que han querido hacer lo que les da la gana se han creído que son dueños de mi viña, de mis ovejas. No les enseñan mi santidad porque les es de piedra de tropiezo. Dañaría sus negocios, perderían diezmos y ofrendas, también perderían a muchos miembros que no están dispuestos a vivir en santidad. Esto les representa un negocio redondo donde recolectan mucho dinero para sus propósitos personales tales como: mansiones, carros lujosos, relojes y joyería costosa, como también viajes en primera clase alrededor del mundo hospedándose en hoteles de cinco estrellas, viviendo como millonarios a costa del evangelio de Cristo. Para estos, no se tarda el juicio que ha de venir sobre sus vidas. Pronto, pronto, pronto sonará mi trompeta y un remanente se levantará, pero muchos se quedarán para ser testigos de los grandes juicios, desastres y la Gran Tribulación que ocurrirá en el mundo la cual no ha habido ni la habrá jamás. Solo, solo y solo los que estén viviendo en santidad como dice mi Palabra serán arrebatados en el aire rumbo al encuentro con Jesucristo rumbo al encuentro con Jesucristo y verán mi rostro, mi trono con truenos, relámpagos, el arco iris, los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes y con todo el resplandor de mi presencia en los cielos porque yo soy santo, santo, santo. Sin embargo, los que han dejado mi santidad para vivir en el libertinaje no queriendo escuchar mi mensaje a través de la voz de mi siervo. Por cuanto siguen en el pecado, a mí no me sirven sino a Satanás y su fin será de muerte. Habiendo desechado mi santidad, a mí también me han desechado. Pero los que están viviendo en santidad, son míos. Yo los protegeré y les daré provisión, y fortaleza y las tinieblas no tendrán potestad sobre ellos porque verán mi gloria y yo seré su Dios y ellos mis hijos. No habrá llanto, ni lloro, ni dolor, porque yo estaré con ellos como poderoso gigante y serán vestidos con vestiduras blancas y se sentarán a la mesa de la boda del Cordero y serán galardonados y habrá fiesta en los cielos y siempre estarán conmigo delante de mi presencia por los siglos de los siglos, Amén.

Aquellos que han abandonado mi santidad, por cuanto lo hicieron, Oíd palabra de Jehová. Seguirán cayendo grandes ministerios. Enfermedades que no sanaré. Cerraré templos. Quitaré mi unción y poder de muchos que se llaman siervos. Demonios que seguirán tomando control de muchos cristianos. Nombres que serán borrados. Altares que seguirán contaminados convirtiéndose en tarimas de espectáculos y bailes. No se verá caer el poder de Dios sino otro poder se manifestará. Los cultos serán movidos por la emoción y la carne con programas establecidos por el hombre. La música se extenderá cada vez más y mi Palabra escaseará y será sustituida por la del hombre. Y se hará mucho énfasis en las ofrendas para que le pongan nombre a la bendición. Habrá muchos endemoniados que tocarán pandereta y gritarán aleluya y los verán como siervos ungidos. Se permitirá al adúltero tomar la santa cena y al fornicario dirigir devocionales. Se eliminará la escuela bíblica por estudios traídos por el hombre. Las noches de oración desaparecerán para dar paso a actividades de entretenimiento y de gozo para pasarla bien, y se exaltará la figura del hombre para evitar que me den la gloria a mí, yo, Jehová de los Ejércitos.

Concilios que establecerán cartas pastorales dándole la bienvenida al mundo con sus modas y libertinaje prohibiendo a los pastores señalar el pecado dentro de mi casa y hablar de mi santidad en mis altares. Prepárense pastores, serán amenazados. Los cultos de las calles desaparecerán, solo unos pocos siervos míos se mantendrán activos. El ayuno será del pasado y llegarán a la conclusión que ya no es necesario. Mis dones espirituales no se manifestarán al igual que mi fuego, unción y poder. Ni habrá milagros ni sanidades de mi mano. Yo lo detendré y lo llevaré a otro lugar donde se viva mi santidad en espíritu y verdad.
Habrá mucha confusión de mi Palabra traída por falsos maestros movidos por Satanás. Y como nunca antes visto, se multiplicarán los falsos profetas diciendo: "Dios me dijo", cuando yo no he hablado, y a muchos engañarán. Muchos satanistas han entrado en estos templos ganándose la confianza de líderes y pastores, llegando a puestos importantes como: ministros, evangelistas, maestros y pastores. Hechiceros se harán miembros para traer maldición y destruir la obra. Las iglesias de santidad escasearán y serán pocos los templos donde se practique mi santidad como está escrita en mí Palabra. Las iglesias liberales crecerán cada vez más y se multiplicarán y harán lazos con el mundo y prosperarán en lo material con grandes y hermosos templos y sus miembros crecerán en número, pero mi presencia no estará allí. Serán valles de huesos secos. El que tenga oído para oír, oíga lo que el Espíritu dice. Si te encuentras en estos templos, no me preguntes más, ni me pidas más señales. Huye por tu vida espiritual y yo te pondré en un lugar donde se viva mi santidad.

Lo he hablado yo, Jehová de los ejércitos, y sé lo que pasa por sus mentes ahora. No murmuréis contra mi siervo David Gil, que lo que ha hecho es seguir mis instrucciones obedeciéndome a mí. Por eso, yo lo protejo. Ay del que se meta con mi siervo. Lo llamé para éste último tiempo. Yo, sí, yo, Jehová de los ejércitos, El Gran Yo Soy.

(Lo anterior es la carta leída públicamente por el pastor Gil en CDM, uno de los canales de televisión de Puerto Rico)