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lunes, 28 de noviembre de 2011

Tu corazón

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¿Por qué Dios pide nuestro corazón? (Pr. 23:26) Porqué es allí donde el hombre y la mujer guardan sus más preciados tesoros, sean buenos o malos, aquello que consideran de valor. También allí se guarda el amor, el odio, el perdón el resentimiento, las heridas, las memorias, los recuerdos, y mil cosas que pueden esclavizar al hombre para bien o para mal. Dios pide el corazón porque sólo en las manos de Dios el corazón estará seguro. Sólo Él puede sanar lo más profundo de nuestro ser y hacernos verdaderamente libres. El enemigo pondrá toda clase de obstáculos para impedir que el corazón del hombre llegue a las manos de Dios. De esta manera le sacará provecho a las viejas heridas. Un corazón herido por diferentes razones tomará toda clase de direcciones eradas buscando huir de aquello que piensa le hirió. Es por esto que un hijo huérfano puede guardar tanto dolor hacia lo que pudieron ser sus padres. Una mujer maltratada por su esposo puede llegar a odiar a todos los hombres a causas de las múltiples heridas que considera recibió. Un hombre sujeto a maltrato puede convertirse en el más terrible monstro. Y así, toda clase de escenarios diferentes por toda clase de situaciones serán el reflejo de un mecanismo de defensa donde el hombre se revela y expresa sus odios, miedos y temores. Dios no quiere que seas preso o presa de tus miedos, heridas y temores. El quiere que seas completamente libre. Para ser completamente libre debes recibir a Cristo en tu corazón. Haz un esfuerzo y entrega eso que más tu proteges, tu propio corazón, ponlo en las manos de Dios. Te aseguro que te dará su perdón y con su perdón podrás perdonar a otros y serás completamente libre de todo lo que te esclaviza. (Salmo 147:3)