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lunes, 6 de septiembre de 2010

Prosperidad espiritual y buenos valores frente a los enfoques de prosperidad material modernos

 

                                
La sociedad en la cual vivimos es sólo un reflejo de lo que sembramos en el pasado en ella. Muchas veces nos quejamos de las terribles noticias y el lóbrego escenario que leemos en los periódicos a diario. Nos duele ver a nuestro pueblo hundido en toda clase de crisis moral. Corrupción, asesinatos, violaciones, robos, desvergüenza, timos, enga ño, mentira, inmoralidad y el fruto de acciones perversas parecen ser las alarmas que nos anuncian que algo no anda bien. Ahora bien, como pueblo de Dios, ¿qué estamos haciendo para ver la diferencia? ¿Estamos sembrando valores como: honestidad, integridad, responsabilidad, calidad, verdad, respeto, trabajo en equipo y liderato? ¿O estamos sumergidos en fantasías de mundos materiales irreales que ocupan nuestras mentes con toda clase de avaricia y vanidad para entretenernos tanto que olvidamos lo que realmente importa? ¿Será que hemos dejado de predicar la verdad eterna para ir en pos de espejismos materiales y vanos? ¿Será que en vez de inculcar toda clase de cosas buenas nos hemos dedicado a orientar el mensaje cristiano a nuestros fines particulares de egoísmo y autocomplacencia? ¿Se podrá ver algún día los periódicos llenos de noticias positivas en vez de violaciones, inmoralidad y mil cosas desagradables y tristes?

Ojalá algún día entendamos que el verdadero tesoro se encuentra en los buenos valores cristianos y echemos a un lado toda clase de entretenimiento y vanidad que se puede convertir en la ruina de cada uno. Hablemos de valores y de verdad y no de dinero, vanidad y materialismo.


No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? (Mateo 6:19-23)


Pongamos nuestra mirada y enfoque donde debe estar que Dios se encargará de todas las demás cosas que necesitamos:


Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:33)

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