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domingo, 31 de mayo de 2009

¿Teoría de conspiración mundial? (PARTE I)

Si usted no ha tenido de leer el testimonio de Alberto Rivera (ex - jesuita) puede leerlo aquí mismo.

Vea los capítulos de la serie ALBERTO:
1-4
5-8 / 9-12 / 13-16 / 17-20 / 21-24 / 25-28 / 29-33

Vea también "LOS PADRINOS":
1-4
5-8 / 9-12 / 13-16 / 17-20 / 21-24 / 25-28 / 29-33

¿De qué habló Alberto Rivera?

Mientras muchas de las iglesias de hoy día le venden sueños de prosperidad terrenal a los feligreses y le hablan de un futuro color de rosa, Alberto Rivera por lo contrario le advirtió a la iglesia que existe un complot mundial el cual está dirigido por el mismo Lucifer contra la iglesia de Jesucristo.

Ese complot mundial o conspiración se vale de la herramienta religiosa de la creencia católica romana de hacerle creer al mundo que el papa romano es el vicario de Cristo en la tierra. De esta manera, usando esa mentira busca someter toda la tierra a su obediencia.

Los satanistas viendo en esa doctrina del Vaticano del "poder papal" la oportunidad para apoderarse de ese puesto para dirigir al mundo al gobierno anticristiano lo han hecho al pie de la letra.

Grupos de élites poderosas de la tierra han trabajado mano a mano con Roma para someter toda la tierra. Han creado terribles monopolios de los recursos indispensables de la tierra para por medio del poderío controlar todas las plataformas de la sociedad.

-La política
-La economía
-Los bancos
-Las leyes
-Las universidades
-Los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, editoriales, etc)
-Los laboratorios
-La informática
-La religión
-El comercio
-Otras plataformas

Para algunos, la afirmación de que exista la posibilidad de que todo esté controlado por élites poderosas como los Rockefeller (entre otras) y que este control sirva para someter por medio de su poderío económico a las diferentes plataformas, es cosa de "ignorantes, tontos y gente paranoica". Cuando se habla de el tema de una conspiración a nivel global cuya meta sería un gobierno mundial de corte fascista son muchos los que tienden a cerrar los oídos y seguir pensando que la humanidad se dirige a un mundo muncho mejor que ayer.

Sin embargo, cuando usted investiga el trasfondo y el historial de muchos de los grupos que han estado controlando la economía mundial no podrá ignorar sus lazos con la masonería illuminati y religiones oscuras. Estos vínculos oscuros fueron usados en dictaduras que han causado millones de muertes, como lo sucedido en Alemania por Hitler. Sin embargo, son muchos los que piensan que eso no volverá a suceder hoy. Cabe preguntarnos, si hicieron mal social en el pasado, ¿no promete esto que lo volverán a hacer en el futuro?

Las élites de poder más poderosas de la tierra han bebido de las fuentes paganas de los iluminados. Los iluminados son satanistas que se aprovechan de la mentira del poder papal para usarlo como una marioneta para someter todos los pueblos y poderes de la tierra.

Los iluminados unidos a los jesuitas tiene una misión y es destruir a todos aquellos que interfieran al dominio mundial del papa y su pretendido gobierno mundial. El juramento jesuita lee:

El Juramento Jesuita: Juramento de la Sociedad de Jesús (Jesuitas)

Yo, ahora en la presencia de Dios omnipotente, de la Bendita Virgen Maria, del Bendito San Juan Bautista, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y todos los santos de la milicia celestial y a la voz de mi Santo Padre espiritual Superior general de la Sociedad de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola, bajo el pontificado del Papa, y de la Bendita madre de Dios y de Jesucristo, declaro y que su santidad el Papa es el vicario de Cristo, Único, y Verdadero jefe de la iglesia Católica Romana Universal en todo el mundo y que en virtud de las llaves dadas a su santidad por mi Salvador Jesucristo para atar y desatar, el tiene el poder de responder a reyes, príncipes, estados, repúblicas, gobiernos, reos de herejía los cuales pueden ser impunemente destruidos. Por esto con toda mi fuerza defenderé esa doctrina, el poder y el derecho de Su santidad el Papa contra todo los usurpadores de cualquier herejía o autoridad protestante, quién fuere junto a todos los adherentes que pudieran usurpar oponiéndose a la santa iglesia Católica de Roma, Repudio y desconozco, desde ahora en adelante cualquier alianza con cualquier rey, príncipe de estado, hereje, protestante o liberal. Rechazo obedecer a cualquier ley, magistrados u oficiales. Declaro además que las doctrinas de las iglesias llamadas “Protestantes” están condenadas y condenados juntamente todos aquellos cuya doctrina no abandonen. Declaro que ayudaré y aconsejaré a todos los agentes de su santidad el Papa en cualquier lugar que se hallen haciendo lo mejor para extirpar las iglesias protestantes sus potencias tanto legales o de cualquier naturaleza, prometo y declaro que yo no tendré opinión, voluntad propia, como un cuerpo muerto, obedeciendo así sin dilación alguna cualquier orden que pueda recibir de la sede del Papa y Jesucristo. Declaro además, que haré siempre me presente la oportunidad una guerra sin cuartel secreta y abiertamente contra todos aquellos herejes protestantes de la manera y forma que se me indique desapareciendo la faz de la tierra, para esto no tendré en cuenta edad, sexo, ni condición alguna. Ahorcaré, quemaré, consumiré, sepultaré, aniquilándoles. Y cuando eso no pueda hacerse, entonces usare en secreto la copa de los venenos. Así como se nos indique obrar por cualquier agente del Papa enviando o delegando en la Orden de la Santidad de Jesús. Y para confirmar lo que antecede, dedico la vida y expongo mi alma. Y con este estilete que yo ahora recibo, escribo mi nombre con la pluma de este puñal mojado con mi propia sangre como sello de testimonio de lo que he declarado. Prometo que daré mi voto siempre a favor de la Compañía de Jesús. Todo yo lo juro y declaro así sostenerlo y cumplirlo por la Bendita Trinidad y por este escrito que hoy recibo.


Es de esperarse que aquellos que han caído en la mentira católico romana estén dispuestos a matar por orden del papa católico. Como si fuera poco, el papa romano le extiende el "perdón" a aquellos suicidas y genocidas que le sirven en obediencia ciega.

Si usted investiga se dará cuenta que existe todo un complejo enlace y vínculos de poder entre las organizaciones más poderosas de la tierra y élites de poder.

¿Qué buscan ellos?
¿Controlan la sociedad?
¿Controlan lo que estudiamos?
¿Controlan las políticas?
¿Crean religiones y creencias?
¿Entorpecen la educación que atente contra sus monopolios?
¿Hasta dónde se extienden sus tentáculos?
¿Concuerdan sus metas con lo que dice la profecía bíblica?

De seguro, algunos intentarán tapar el cielo con la mano pero lo que se acerca es lo que está preanunciado en el libro de Apocalipsis y no es una historia del pasado sino vigente.
___________________
Lea el libro escrito en 1798:

PROOFS
OF A
CONSPIRACY
AGAINST ALL THE
RELIGIONS AND GOVERNMENTS
OF
EUROPE,
CARRIED ON
IN THE SECRET MEETINGS
OF
FREE MASONS, ILLUMINATI,
AND
READING SOCIETIES,
COLLECTED FROM GOOD AUTHORITIES,
BY JOHN ROBISON, A. M.

Vea el PDF en
http://oneheartbooks.com/resources/ebooks/proofs_of_a_conspiracy_john_robison.pdf

_______________
Algunos ya se han comenzado a dar cuenta del control al que está siendo sometido los medios de comunicación. Veamos algunas citas de un artículo de una revista venezolana.

http://www.aporrea.org/medios/a36255.html
CONTROL DE LOS MEDIOS

Hace pocos días, el periodista Ernesto Carmona, publicó un artículo
donde revela que "diez mega corporaciones poseen o controlan los
grandes medios de información de Estados Unidos: prensa, radio y
televisión. Esa decena de imperios controla, además, el vasto negocio
del entretenimiento y la cultura de masas, que abarca el mundo
editorial, música, cine, producción y distribución de contenidos de
televisión, salas de teatro, Internet y parques tipo Disneyworld, no
sólo en el país del norte sino en América Latina y el resto del
mundo".

Carmona agrega que "En EEUU la información fue suplantada lisa y
llanamente por la propaganda corporativa. Dejó de existir el "derecho
a la información", garantizado por la Primera Enmienda de la
Constitución. Los ciudadanos estadounidenses perdieron su derecho a
la información veraz y oportuna sin darse cuenta y sin que hayan sido
formalmente derogados. Las frecuencias para las señales de radio y
televisión constituyen un bien público, de toda la sociedad, pero su
control pasó a manos de unos pocos mega-imperios mediáticos ".

Ese esquema de poder y concentración de medios se repite en el
continente latinoamericano. En México funcionan dos poderosas
cadenas, una dominada por Televisa de la familia Azcárraga y
vinculada al Grupo Cisneros de Venezuela, también propietarios de
medios de comunicación y una de las mayores fortunas del mundo, y
Azteca América, de Ricardo Salinas Pliego y sus socios Pedro Padilla
Longoria y Luis Echarte Fernández, ambas con inversiones en Estados
Unidos.
También el Grupo Prisa, propietario del diario español "El País"
tiene medios de comunicación en América Latina, asociado en México a
Televisa, y propietaria de la poderosa Radio Caracol de Colombia, y
otras emisoras en Perú, Chile, Bolivia, Panamá, y Costa Rica.

En Argentina, los medios de comunicación están controlados por pocas
familias. Por ejemplo, la poderosa cadena de Telefé, está controlada
por Editorial Atlántida del Grupo de la familia Vigil y por New
Corporation del empresario australiano Rupert Murdoch.

Lo mismo el Grupo del diario Clarín, con inversiones en los países
vecinos, encabezado Ernestina Herrera de Noble, Hector Horacio
Magnetto, José Antonio Aranda y Lucio Rafael Pagliaro, y el 18%
restante está en manos del banco de inversión estadounidense Goldman
Sachs.

Así, el Diario La Nación, otro de los grandes grupos argentinos, es
propiedad de Matilde Noble Mitre de Saguier en un 66% y en un 10% por
Bartolomé Mitre.
En Brasil, el grupo O' Globo, es propietaria de la influyente familia
Marinho, originaria de Río de Janeiro, asociada al magnate mexicano
Carlos Slim.
Junto a los Marinho, también se han consolidado en los últimos 20
años poderosas familias en los medios brasileños como los Sirotsky,
dueños del grupo RBS, los Civitas, propietarios de Abril, y los
Frías, impulsores de Folha.

En sus manos está ahora la comunicación brasileña, si bien la
presencia extranjera, especialmente de empresas como Televisa o Grupo
Cisneros, es cada vez mayor. Incluso Telmex, la operadora de Carlos
Slim, está a punto de pasar a controlar Net Serviços, primera
compañía de cable hasta ahora propiedad de O'Globo.

Cuando las cadenas de televisión en América Latina comienzan a
reclamar por la libertad de prensa, están en realidad reclamando por
la libertad de seguir lucrando y emitiendo "su mensaje", bastante
alejado de los intereses de los pueblos.

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Veamos esta otra cita de esta otra página de Internet:

http://www.portalplanetasedna.com.ar/petroleo_2.htm


Rockefeller, en muy poco tiempo, se transformó en un tácito monopolista de la industria petrolera norteamericana. Llegó a concentrar en sus manos el 95% de la exploración, explotación, distribución y venta minorista de gasolina en EE.UU. Siempre pensó que el negocio petrolero debía estar integrado en forma vertical, o sea, una misma firma debe controlar todas las etapas de producción. Y que la clave del negocio en sí mismo era tener bajo su órbita el proceso de distribución, por lo que llegó a obtener un acuerdo con importantes descuentos con los ferrocarriles que controlaba JP Morgan, acuerdo que resultó a la postre ruinoso para todos sus competidores, a los que uno a uno fue desplazando del mercado, muchas veces mediante la aplicación de métodos semicompulsivos o compulsivos. Ese accionar empresarial, carente de preceptos morales, o de códigos, era común en la decena de empresarios que comenzó a controlar la economía norteamericana tras la muerte de Abraham Lincoln. Se trataba de empresarios profundamente odiados por la población en su conjunto, por lo que ya en aquella época fueron bautizados The Robber Barons (Los Barones Ladrones), expresión que quedó a través de los tiempos, y con la cual aún hoy muchos los recuerdan, a pesar de la acción de una cantidad de biógrafos a sueldo que, con el transcurso de las décadas, la falta de conocimientos reales de historia del pueblo norteamericano y el paso de las generaciones, ahora intentan mostrar un pasado mucho más rosa. Por ejemplo, en su voluminosa biografía de John D. Rockefeller I, el historiador oficial con que hoy cuenta la élite norteamericana, Ron Chernow, titula la biografía de John D. Rockefeller I con el nombre de Titán, y lo representa como un personaje ambivalente. En cuanto a biografías, es necesario mencionar que aquellas que citaban con más detalle algunos de los actos de crueldad y barbarie atribuidos al clan han desaparecido casi por completo del mercado bibliográfico, al punto que han caído en el olvido episodios tales como la masacre de Ludlow, cuando gente propia de Rockefeller en 1913 mató a mujeres y niños por plegarse a una huelga de la Colorado Oiland Fuel, empresa propiedad de esa familia. Incluso las recientes biografías para televisión que realizaron tanto History Channel como PBS muestran a Rockefeller, el primer billonario del mundo, casi como un altruista, un poeta, cuando el saber popular recuerda que sus asesores le recomendaban darle algunas monedas a los niños pobres cuando había fotógrafos cerca, lo que no se le ocurría al propio empresario, cuya máxima ambición en la vida, además de juntar dinero y poder, fue llegar a cumplir 100 años, de lo que estuvo muy cerca, al morir en 1937 a los 98 años de edad.

El odio popular a los Robber Barons era en aquellas épocas enorme. Se trataba cada vez más de una casta monopolista en sus diferentes actividades, de un verdadero equipo que se ayudaba solidariamente entre sí, cuyos vástagos se casaban entre sí a fin de que no se diseminaran las fortunas familiares.

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Citamos parte de este otro artículo menciona uno que otro monopolio:

http://www.espaciocritico.com/articulos/smnr-mrx-vv/mrxvv4/10_Sarmiento.pdf

SISTEMA MUNDO CAPITALISTA. FÁBRICA DE RIQUEZA Y MISERIA /Libardo Sarmiento Anzola

Monopolio y Control

Las vías por las que las fuerzas económicas del Norte se enriquecen a
costa de las espaldas del Sur son tres:
• la deuda
• el control de los recursos y la fuerza de trabajo
(explotación comercial)
• la penetración comercial y la imposición de estilos de vida
La vía de la deuda enriquece sobre todo al capital financiero. La vía
del control de los recursos enriquece, ante todo, a las transnacionales que
dominan el comercio internacional y también a las transnacionales que
trasladan a los países periféricos las fases de producción que requiere
mucha mano de obra barata. Por último, la vía de la penetración comercial
enriquece a todas las empresas interesadas en usar al Sur como mercado:
empresas de armamento, empresas de bienes y servicios de lujo y
de masas.
A través de estas vías los países periféricos son literalmente saqueados
y quedan sin ningún proyecto económico, político y social autónomo, a
veces, de manera irremediable. Sin embargo, no toda la gente del Sur resulta
igualmente perjudicada. En general, las clases dominantes locales se
alían con los saqueadores para participar en el botín.
Los verdaderamente sacrificados son los desprotegidos, los jornaleros,
los campesinos, los artesanos, los obreros, los empleados, en su mayoría,
quienes viven del trabajo. Ellos lo sufren con la explotación, la pérdida
de tierra, el desempleo, la disminución de los gastos sociales y la violación
permanente de sus derechos humanos.

Esta situación se mantiene y reproduce, porque la comunidad imperial
y sus clases dominantes han acumulado durante décadas de dominio
planetario fuerzas productivas increíblemente mayores en su propio territorio,
mueven las palancas de las finanzas mundiales y controlan fuerzas
militares muy superiores para garantizar la represión de todo desafío serio
a su dominio. A su vez, el Estado imperialista sigue siendo el garante indispensable
de la producción capitalista y de las relaciones sociales capitalistas
(mediante coerción, represión y cooptación). El capital necesita de instituciones
(el Estado imperialista) y medios militares (una industria militar)
para asegurar el ambiente internacional en que puede prosperar.
Con la revolución científico-tecnológica, la polarización entre el Norte
y el Sur se expresa a través de una mayor complejidad y control de condiciones
de carácter económico, cultural, social, político y militar por parte
de la comunidad imperial. Esta ejerce su poderío con el dominio eficiente
y eficaz de siete monopolios: i) ciencia y tecnología, ii) redes de comercio
y servicios, iii) flujos financieros, iv) recursos naturales, v) comunicación
y control de opinión pública, vi) armas de destrucción masiva, vii) regulación
y control institucional. Tomados en su conjunto, estos monopolios
y estrategias definen el marco en donde se expresa la ley del valor mundializado.
Por tanto, producen una nueva jerarquía en el reparto de los ingresos
a escala mundial, más desigual que nunca, dan rango subalterno a las
economías de las periferias y profundizan la brecha en los niveles de desarrollo.
A continuación se describen los principales monopolios de medios
a través de los cuales la comunidad imperial produce y reproduce su hegemonía
dentro del sistema mundo capitalista.

El monopolio de la ciencia y la tecnología

Los monopolios que benefician a la comunidad imperial en el ámbito
de la ciencia y la tecnología exigen ingentes gastos e inversiones que sólo
Estados poderosos y ricos pueden mantener. Alrededor del 95% de toda investigación
científica en el mundo es ahora investigación aplicada, y, de este
porcentaje, aproximadamente el 65% es investigación militar patrocinada
por los Estados imperiales. La supremacía de Estados Unidos en materia
de investigación y desarrollo se refleja en la producción de armas cada vez
más sofisticadas y letales. Los otros campos de ciencia y tecnología de punta
que son controlados por la comunidad imperial, hacen referencia a la
microelectrónica y robótica, la química fina, los nuevos materiales y fuentes
energéticas, la biotecnología, la informática y los sistemas cibernéticos.


Todo el desarrollo de la ciencia y la tecnología es apropiado por las
multinacionales y defendida su propiedad por parte de los Estados imperiales.
La protección de estos derechos refleja y refuerza las divisiones sociales
básicas que caracterizan al mundo, entre la clase poseedora y la clase
trabajadora, y entre los países imperialistas y oprimidos. En los segundos,
los países imperialistas buscan controlar estos derechos con el fin de salvaguardar
su monopolio de la ciencia y tecnología y fortalecer su posición
como “cerebros” del sistema mundo capitalista. Así, por ejemplo, las transnacionales
aseguran que pueden trasladar los procesos productivos a las
naciones oprimidas, para aprovechar los salarios y costos más bajos de las
materias primas, sin perder su control de la tecnología usada en el proceso.
De las 3,5 millones de patentes en el mundo, sólo 200.000 (6%) están
en los países periféricos. De todas las patentes, el 85% son controladas por
las transnacionales. Las reglas establecidas por la Organización Mundial
del Comercio -OMC- en el actual proceso de globalización solamente fortalecerán
esta división desigual y opresora del trabajo, en la cual los países
imperialistas buscan centralizar más su control de los centros nerviosos de
las actividades económicas del mundo.
Este control se expresa de igual manera en la recién intensificada aplicación
de los “derechos intelectuales de propiedad”, entre ellos:
• Una empresa estadounidense ha buscado patentar el ADN de una
guatemalteca quien, se cree, tiene inmunidad al cáncer, para comercializar
una medicina.
• La transnacional estadounidense W.R. Grace patentó el uso de una
parte clave del árbol neem (azadirachtin), aunque los campesinos y
médicos en la India han utilizado productos del árbol desde hace siglos
en remedios caseros. ¡Esto plantea el espectro de tener que pagar
a la empresa yanqui por los derechos de seguir con esta práctica antigua,
desarrollada por sus propios antepasados!
• En 1997, en la India, más de un millón de pequeños agricultores y
campesinos se manifestaron contra una amenaza semejante: las
grandes corporaciones agroindustriales buscaban patentar semillas
indígenas de los países del Sur y obligar a los campesinos a pagar
por las mismas que ellos habían usado y desarrollado por siglos, y
contra la amenaza de la “tecnología terminadora”, la cual se refiere
a una técnica de ingeniería genética para crear plantas estériles con
semillas que no germinan, de tal manera que los campesinos tengan
que comprar semillas en cada temporada de cultivo, en vez de usar
la antigua práctica de guardar semillas de una cosecha para sembrar
la próxima.
• De acuerdo con la afirmación del escritor estadounidense y presidente
de la Foundation on Economic Trends, Jeremy Rif kin, los genes
son el “oro verde” del siglo XXI. Las fuerzas políticas y económicas
que controlan los recursos genéticos del planeta ejercerán un formidable
poder sobre la economía mundial del futuro, justo como
en la era industrial el acceso a los combustibles fósiles y los metales
valiosos y su control facilitaban el de los mercados mundiales. En
los años que vienen, el decreciente acervo genético del planeta va a
convertirse en una fuente de creciente valor monetario. Las multinacionales
y los gobiernos están explorando los continentes en busca
del nuevo “oro verde”, con la esperanza de encontrar microbios,
plantas, animales y seres humanos con caracteres genéticos raros
que puedan tener en el futuro potencial de mercado. Una vez localizados
los caracteres deseados, las compañías biotécnicas los modifican
e intentan proteger sus “nuevos inventos” con patentes. Patentar
la vida es uno de los elementos de la nueva matriz operativa del siglo
de la biotecnología. De hecho, la oficina de patentes de Estados Unidos,
a partir de 1987, promulgó una directriz, según la cual, todos
los organismos vivos pluricelulares, incluidos los animales, transformados
mediante ingeniería genética son susceptibles de ser patentados
(un embrión o un feto humanos alterados genéticamente
son en principio patentables, con lo que queda abierta la posibilidad
de patentar, si no todo un ser humano, sí cada una de sus partes por
separado). Es probable, concluye Rif kin, que en menos de diez años
los aproximadamente 100.000 genes que comprenden el patrimonio
genético de nuestra especie estén patentados y sean propiedad intelectual
exclusiva de las empresas farmacéuticas, químicas, agropecuarias
y biotécnicas mundiales.
Los acuerdos firmados en el marco de la Organización Mundial del
Comercio sobre la propiedad intelectual no tienen en cuenta los conocimientos
milenarios de los indígenas. Según Vandana Shiva, director de la
Fundación para la investigación de la Ciencia, la Tecnología y la Política
de Recursos Naturales de la India, los derechos de propiedad intelectual se
reconocen sólo como derechos privados y, por lo tanto, excluyen todo tipo
de conocimientos, ideas e innovaciones de los patrimonios intelectuales
comunales de los campesinos e indígenas. La expansión de estos derechos
bajo la OMC legitima así unos casos obvios de apropiación privada del tra-
bajo y conocimiento colectivo de las comunidades, en lo que se viene llamando
“piratería de patentes”.

El monopolio financiero

La internacionalización de los circuitos del capital –de producción, de
mercancías y de dinero– no se puede desligar del papel dirigente del capital
financiero. El capital financiero constituye el segmento más mundializado
y es el fundamento de la actual fase de la globalización del capitalismo. La
liberalización para facilitar el implante de instituciones financieras transnacionales
en los países periféricos, gestionado por los grandes bancos,
seguros y fondos de pensiones de los países del centro, ha dado a estos monopolios
una eficacia sin precedentes. Anteriormente, la fracción principal
de ahorro en un país sólo podía circular en un espacio nacional, gestionado
generalmente por instituciones nativas. Actualmente este ahorro se
canaliza a través de instituciones financieras cuyo campo operativo ya es el
mundo. Estos movimientos libres de capital financiero mundializado actúan
en marcos definidos por un sistema monetario mundial que se basa
en dos dogmas: i) la libre apreciación del valor de las divisas en el mercado,
de acuerdo con una teoría, según la cual, el dinero es una mercancía como
las demás (desconociendo que el monopolio la moneda es también un poder
político, social y simbólico), y ii) las monedas de los países miembros
de la comunidad imperial como únicos medios universales de cambio.
La globalización financiera nació en la década de los setenta con la
flotación generalizada de las monedas y la flexibilización del control de los
Estados sobre las cuentas bancarias y los flujos financieros. Igualmente, la
revolución tecnológica de las comunicaciones expandió velozmente la internacionalización
y el desarrollo de las innovaciones financieras. La naturaleza
completamente virtual de las transacciones y la interconexión de
todos los actores financieros transformó profundamente el panorama político,
económico y social del planeta. Los gobiernos de Estados Unidos e
Inglaterra impulsaron este proceso mediante las políticas de desregulación
en la década de los 80. En realidad los capitales no circulan o lo hacen muy
poco, pues son apenas transacciones electrónicas que se compensan en los
sistemas contables de los bancos y las compañías financieras. En las cámaras
de compensación convergen todas las operaciones, en el interior de la
máquina financiera. Las características de este sistema hacen de la globalización
financiera un instrumento útil para las transacciones de mafiosos,
corruptos, traficantes de todo tipo y redes delictivas.

En resumen, la mayor globalización de las finanzas, es decir, la banca,
los mercados de capital y la bolsa electrónica (que facilita el traslado de
enormes cantidades de capital por todo el mundo), constituye uno de los
principales fenómenos de la nueva ola de globalización del sistema mundo
capitalista. La globalización e integración financiera posibilita la rápida
combinación y asignación de capital, y hace más flexible la inversión y la
desinversión, y más fácil su traslado de un país a otro.

El Monopolio de los recursos naturales

Con el advenimiento del colonialismo y la industrialización, los recursos
naturales se transformaron en aquellas bases de la naturaleza que
eran requeridas como insumos para la producción industrial capitalista y
el comercio colonial. Los recursos se constituyeron entonces en cualquier
material o condición existente en la naturaleza, que puede ser susceptible
de explotación económica. De esta manera, la ideología dominante del desarrollo
se ha preocupado exclusivamente de la conversión de la naturaleza
en materia prima y del uso de los recursos naturales para la producción de
mercancías y la acumulación de capital. En paralelo, se da el proceso de
destrucción de la naturaleza como ámbito de comunidad, es decir, algo a
lo que todos tienen acceso y por lo que todos tienen responsabilidad. Los
espacios vitales para la existencia humana son privatizados. La expoliación
de los recursos naturales se ha basado en una racionalidad social a corto
plazo, determinada por la ganancia y la acumulación del capital, generando
externalidades de alto impacto negativo en los ecosistemas mundiales,
producto de la destrucción por el despilfarro del desarrollo económico en
los procesos productivos y los desechos que genera la sociedad de consumo.
En general, los recursos naturales estratégicos (agrícolas, forestales,
hídricos, energéticos y minerales) son controlados directamente por la comunidad
imperial y sus empresas transnacionales. Las regiones de alto valor
geoestratégico despiertan el mayor grado de codicia y se ven envueltas
en permanentes situaciones de conflicto social, político y militar.
La expansión de las reglas de la Organización Mundial del Comercio
provocará la mayor degradación del medio ambiente. Esta organización
promueve la política de tratar los problemas ambientales y de salud pública
como “externalidades”: como no entran directamente al proceso de
producir mercancías de propiedad y control de las transnacionales, y como
por eso les resultan “externas”, tales problemas no figuran en las consideraciones
del “libre comercio”.

El monopolio de la comunicación y de la información

Los monopolios que operan en el terreno de la comunicación y sus
medios, a la par que homogenizan por abajo la cultura mundial capitalista,
abren nuevos campos para la manipulación ideológica y política. La
expansión del mercado de los medios de comunicación modernos y su
monopolio es actualmente uno de los componentes principales de la erosión
del concepto y la práctica de la democracia. En particular, el sector de
comunicaciones está dominado por unas pocas compañías que controlan
los negocios más lucrativos. La extraordinaria expansión tecnológica de las
comunicaciones de los años 80 y 90 coincidió con la implantación a nivel
mundial de las políticas neoliberales: apertura de los mercados, desmantelamiento
y privatización de los operadores nacionales de telecomunicaciones,
desplazamiento de la producción, división internacional del trabajo.
Los países ricos se quedaron con el soft (la concepción de los microprocesadores
y sistemas, de los programas audiovisuales, y del registro de marcas
y patentes) y dejaron a los países periféricos el hard (fabricación bajo
licencia de computadoras y televisores, ingeniería de subcontratación sin
transferencia de tecnología. La comunicación constituye un arma poderosa
del sistema para generar cultura de pensamiento único y homogenizar
la opinión pública en defensa de los intereses del capital y de la comunidad
imperial. Esta define la cosmovisión, la verdad y el principio de realidad
que universalmente deben ser admitidos por las masas.

El monopolio de las armas de destrucción masiva

Con el siglo XXI ha surgido una economía nueva y revolucionaria,
basada en los conocimientos más que en las materias primas convencionales
y en el esfuerzo físico. Este cambio notable en la economía mundial
aporta consigo una revolución paralela en la naturaleza de la actividad bélica.
El conocimiento es hoy en día el recurso crucial de la capacidad de
destrucción, del mismo modo que lo es la productividad. Aproximadamente
la mitad de los científicos del mundo trabajan al menos a tiempo
parcial para los militares. La segunda guerra mundial ya había revelado el
terrible potencial de la industrialización de la muerte. Con los desarrollos
científico y tecnológico, los parámetros claves de la guerra igualmente se
han hecho más destructivos y selectivos: el alcance, la mortalidad y la velocidad.
El orden político, económico y militar que impone la comunidad
imperial está íntimamente imbricado. La guerra del Golfo Pérsico, impulsada
por la coalición de la ONU, encabezada por Estados Unidos con el
propósito de controlar una zona geoestratégica y con importantes reservas
de recursos energéticos, puso en evidencia el despliegue de las nuevas tecnologías
bélicas basadas en armas inteligentes e información.
El fin de la guerra fría no produjo una reducción radical de los gastos
mundiales que habían llegado a su apogeo en la década de los ochenta. La
carrera armamentista de la comunidad imperial se intensifica con el auge
mundial del neoliberalismo. Este monopolio es de nuevo el arma absoluta
para el uso exclusivo de la diplomacia norteamericana. La gestión militar
del sistema mundo capitalista le permite a Estados Unidos conservar
su hegemonía mundial. Desde la Guerra del Golfo (1991), a las de Bosnia,
Kosovo y Macedonia, después a las de Afganistán e Irak, el modelo de intervención
es el mismo: elección de un enemigo situado en la zona geoestratégica
codiciada, explotación de los comportamientos del “enemigo”
designado, destrucción de su capacidad de información y comunicación,
luego, la declaración brutal de guerra, bombardeos aéreos masivos desde
lejos y desde arriba, con cero muertos para los ejércitos de la coalición liderada
por Estados Unidos, instalación de la presencia de las tropas aliadas
en la región, dominio político y económico definitivo, explotación de los
recursos naturales y de la mano de obra como excusa del pago de los costos
incurridos en estas acciones unilaterales.
La ideología de la seguridad nacional ha intensificado el uso de recursos
en gasto militar; en sólo Estados Unidos alcanza el 3.5% del PIB.
Los métodos militares refuerzan el hegemonismo norteamericano. La
industria bélica está a la vanguardia de la concentración capitalista y es a
la vez signo distintivo de la globalización. En el lucrativo mercado de las
armas abundan las alianzas entre grupos industriales estadounidenses y
europeos que reflejan una creciente integración de la zona transatlántica,
tanto en el plano geopolítico (OTAN) como económico (fortalecimiento
de los lazos financieros, industriales y tecnológicos). De las cien principales
firmas productoras de armas en el mundo, 76 son estadounidenses y de
Europa Occidental, 10 son japonesas y 5 israelíes.
De otra parte, para que los Estados periféricos gasten más a nivel
militar se tienen que aumentar los impuestos, lo cual significa que habrá
menos fondos disponibles para los programas sociales, el consumo de los
hogares y la inversión privada. A medida que se incrementan los impuestos
para apoyar un mayor gasto militar, la economía opera cada vez de manera
menos eficiente. El presupuesto de defensa es una carga para la sociedad
–un sacrificio realizado por los contribuyentes– que es pagado, en última
instancia, por los trabajadores y países de la periferia. El armamentismo es
el peor uso que puede hacerse del dinero público y la peor afrenta que se
puede hacer a los pobres del mundo.

Control y gestión de redes de comercio y servicios

Una de las principales estrategias que refuerza los monopolios de la
comunidad imperial son el control y gestión de redes de comercio y servicios.
Quien no domine y no acceda a estas redes queda por fuera de las
principales relaciones económicas. Estas relaciones están mediadas por la
creación de necesidades impulsadas por el cambio científico-tecnológico
y las consecuentes transformaciones culturales en los estilos de vida, las
estrategias de mercadeo para lograr la realización o venta de los bienes y
servicios, el establecimiento de canales de comercialización y redes físicas
de puntos de venta a nivel mundial, el control sobre las redes y medios de
transporte a nivel internacional, los sistemas virtuales, el manejo de bases
de datos sobre clientes, proveedores e inventarios, la articulación con
sistemas de financiamiento y la provisión de repuestos, mantenimiento y
servicios post-venta.

La publicidad es la profesión que el capitalismo ha inventado para explotar
la psicología de masas y determinar los estándares de vida deseables,
centrados en la manipulación de sentimientos y deseos y en la compulsión
consumidora como único sentido de la vida. El control de los clientes individuales,
a través de relaciones de largo plazo, permite la mercantilización
de la completa experiencia vital de una persona. El cliente queda aprisionado
de por vida en la economía-red. Se trata de atrapar y mantener a los
clientes en el nuevo y veloz ritmo del entorno constantemente cambiante
de la economía-red, para controlar su existencia tanto como sea posible.

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Veamos ahora un periódico de Bolivia
http://bolivia.indymedia.org/node/4768

Cien clanes de la mafia y sus familiares son dueños de Bolivia

Un centenar de poderosos clanes familiares en Bolivia, poseen 25 millones de hectáreas de tierra y controlan la en los pragroindustria, el comercio exterior, la banca y los grandes medios de comunicación, que actualmente se constituyen incipales opositores al proceso de cambio que encara el Gobierno de Evo Morales.

La revista Etnias de Colombia publica que estas de familias en Bolivia, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), poseen en sus manos 25 millones de hectáreas, cinco veces más que dos millones de campesinos e indígenas bolivianos.

Paradójicamente, estos dos millones de campesinos e indígenas trabajan en cinco millones de hectáreas, subsisten en los minifundios degradados por la sobreexplotación agrícola y la baja productividad.

La publicación, que fue recogida de Econoticias – Bolivia, señala que estas familias acaudaladas tienen un poder enorme, especialmente en Santa Cruz, la región más próspera de Bolivia y donde se concentran las tierras más fértiles, los bosques y enormes yacimientos de gas, petróleo, minerales y biodiversidad.

Señala que es precisamente en Santa Cruz donde se concentra el epicentro de la conjura secesionista en Bolivia, que tiene fuertes rasgos de racismo en contra de las regiones del occidente, principalmente La Paz.

La publicación asegura que al amparo de bandas fascistas, los clanes familiares cruceños controlan la tierra, los negocios urbanos y el poder político, concentrado en las prefecturas y comités cívicos de la denominada “media luna”.

En Santa Cruz, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), sólo 15 acaudaladas familias disponen de medio millón de hectáreas de tierras fértiles y cercanas a los mercados, que equivalen, en superficie, a 25 veces el tamaño de toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que es de 20 mil hectáreas y en las que viven un millón de personas.

El informe habla de las familias Saavedra Bruno, Monasterio Nieme, Justiniano Ruiz, Roig Pacheco, Rapp Martínez, Antelo Urdininea, Keller Ramos, Candia Mejía, Castro Villazón, Ovando, Fracaro, Sánchez Peña, Nielsen, Bauer y Elsner.

La familia Monasterios, por ejemplo, controla una superficie de tierras tres veces mayor a la mancha urbana de la ciudad de Santa Cruz.

Mucha de esta tierra le fue entregada en calidad de dotación (gratuitamente) por los gobiernos militares y neoliberales, en un abierto tráfico de influencias, según la explicación del INRA y del Viceministerio de Tierras.

Otros que acumulan las tierras son los Gutiérrez (96 mil hectáreas), Paz Hurtado (76 mil), Gasser Bowles (72 mil).

Estos datos publicados por Econoticias Bolivia señalan que tan sólo los clanes de los Guiteras, Monasterios, Leigue, Yañez, Majluf, Antelo, Asbún y Salas Abularach se han apoderado de 3,1 millones de hectáreas en Santa Cruz y Beni.

En promedio, en Bolivia, una familia de terratenientes detenta un cuarto de millón de hectáreas (250 mil) de tierra fértil, en tanto que una familia campesina apenas posee una hectárea con poca capacidad productiva.

AMOS DE LA TIERRA Y DE LA VIDA

Entre estos grandes potentados, según la publicación, también está el clan de los Marinkovic, que poseen, sin papeles legales, más de 26 mil hectáreas en la región oriental, seis mil hectáreas más que toda la superficie de la capital cruceña.

Según el director de Tierras del Ministerio de Desarrollo Rural, Kliver Rocha, la familia Marinkovic no posee los títulos de propiedad sobre las tierras que reclama como si fueran suyas, siendo ilegal su intención de alambrar 14 mil hectáreas del pueblo de los guarayos.

El clan croata de los Marinkovic ha colocado a uno de ellos, a Branco, a la cabeza del Comité Cívico de Santa Cruz, y es, junto al prefecto cruceño, Rubén Costas, la cabeza visible del movimiento secesionista y conspirador.

Todos estos clanes familiares se han apoderado de las zonas más fértiles y son, literalmente, dueños de tierras, ríos, bosques, haciendas y vidas en el oriente boliviano, a pesar de los tímidos reparos de las autoridades gubernamentales.

“Los ríos, lagunas y caminos son servicios públicos, son del Estado, y por tanto no son susceptibles de apropiación privada”, dice Rocha.

OLIGARQUÍA

El poder de los 100 clanes familiares, que emerge desde la tierra, se ha desarrollado en los últimos años con el creciente control y dominio que ejercen en el conjunto de la agropecuaria exportadora, la industria, la explotación sin límite de la riqueza forestal, el comercio exportador, la banca y los grandes medios de comunicación.

Los Marinkovic, por ejemplo, junto al clan de los Cronembol y dos transnacionales, una peruana y otra norteamericana, controlan toda la industria del aceite de soya y girasol, uno de los ejes del agropoder oriental.

Poseen, además, casi la quinta parte de las acciones del Banco Económico, según los datos de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, además de otros lucrativos negocios.

La ganadería cruceña está en manos de los Kuljis, Áñez y Monasterios, tanto por la magnitud de sus hatos ganaderos como por el control que ejercen sobre los mataderos, frigoríficos y cadenas de supermercados. Todos ellos ligados a los gobiernos neoliberales.

Los Kuljis son accionistas del Banco Económico, propietarios de la papelera Empacar y de una gran curtiembre, dueños de la cadena televisiva red Uno y de la Universidad cruceña Mateo Kuljis.

Los Monasterios son dueños de grandes frigoríficos, accionistas mayores del Banco Ganadero y propietarios de la red televisiva Unitel, desde donde dirigen el mayor ataque mediático contra la gestión gubernamental de Evo Morales.

Los datos del INRA, muestran que la familia Monasterio poseía en Santa Cruz 78.340 hectáreas en el departamento, y en la capital tenía otras 20.505 hectáreas.

Otros que tienen gran peso en la banca son los Saavedra Bruno, que controlan casi la quinta parte de las acciones del Banco Nacional de Bolivia, el más antiguo del país.

Los informes de la Superintendencia de Bancos confirman el enorme peso que tienen los latifundistas en el paquete accionario de los bancos nacionales y muestran, además, que usan estos mecanismos para potenciar sus negocios y consolidar su poder.

No extraña, por ello, que más de la mitad de los créditos otorgados por toda la banca hayan sido destinados a pequeños grupos empresariales de Santa Cruz y menos de la mitad a los otros ocho departamentos del país.

CON CAPITAL TRANSNACIONAL

Todos estos clanes familiares están fuertemente penetrados por el capital transnacional, no sólo por el origen de muchos de ellos que provienen de descendientes de inmigrantes europeos (alemanes, croatas y serbios), sino también por sus articulaciones con empresas extranjeras.

No es extraño, por ello, que un tercio de la producción y exportación de soya y oleaginosas esté bajo el control de empresarios brasileños, varios de los cuales alquilan y/o compran tierras a los latifundistas nacionales

Otro tercio de la producción y exportación de tierras está bajo el control de empresarios argentinos y rusos y de pequeños productores menonitas y japoneses.

DUEÑOS DEL BENI

Más al norte, en las fecundas llanuras del departamento del Beni, la situación no es diferente. Allí es el reino de los clanes de los Guiteras, Llapiz, Sattori, Bruckner, Quaino, Dellien, Ávila, Nacif, Antelo, Salek.

En el Beni, 10 familias tienen un poco más de medio millón de hectáreas (534 mil), que es, en extensión, 500 veces más grande que toda la mancha urbana de la ciudad de Trinidad, la capital beniana.

En esta región, como en Santa Cruz y Pando, una vaca vale más que una familia campesina. El poder político y económico se reparte entre padres, hermanos e hijos.

Unos son autoridades regionales, otros diputados y concejales, además son jefes militares y dueños de empresas.

Allí también imperan los Gasser, Elsner, Carruty y los Bauer Elsner. Todos ellos, que provienen de familias europeas, son los dueños de los principales negocios, accionistas de la banca y manejan a su antojo los cargos públicos, la justicia, la prensa y la administración pública.

El informe de Econoticias indica que no es casual, por ello, que el prefecto de Beni sea uno de ellos: Ernesto Suárez Sattori, un ganadero latifundista y ex parlamentario de la fascista ADN (Acción Democrática Nacionalista del ex dictador Hugo Banzer), además yerno del ex ministro y ex adenista, Wálter Guiteras.

DUEÑOS DE PANDO

Al norte de Bolivia, en Pando, es el reino de los Sonnenschein, Fernández, Hecker, Becerra Roca, Vaca Roca, Peñaranda, Barbery Paz, Claure, Villavicencio Amuruz, que gobiernan de la misma forma que sus pares de Santa Cruz y Beni.

Estas ocho familias concentran cerca de un millón de hectáreas de tierras fértiles, que equivalen a dos mil veces la extensión de la capital Cobija, donde gobierna con ellos otro millonario ganadero, el ultraderechista y es adenista de Hugo Banzer, Leopoldo Fernández, quien fue parlamentario varias veces y ex ministro.

Según la revista el prefecto Fernández es uno de los amos y señores de Pando y su influencia es tal que incluso el propio presidente Morales le ofreció, hace un año y medio, que sea candidato por su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), para gobernar la rica región fronteriza con Brasil. Fernández lo rechazó, él no quiere nada con los indios.
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El más reciente Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), difundido hoy, establece que la distribución de la tierra es tan desigual en el país, que menos de 100 familias son propietarias de 25 millones de hectáreas, mientras que dos millones de familias campesinas -casi todas indígenas- apenas si tienen acceso a este recurso natural y trabajan en cinco millones de hectáreas.

Esto quiere decir que las 100 familias de poderosos oligarcas, que tienen fuertes lazos con el poder político y económico y están asentados en todo el país y en especial en el oriente, disponen de cinco veces más de tierras que los campesinos pobres, que subsisten a duras penas en los minifundios, degradados por la sobre-explotación agrícola y la baja productividad.

La aguda desigualdad en el acceso a las tierras aptas para la agricultura y ganadería explica, en parte, la cruel ironía que vive Bolivia, al contar con un territorio extenso y extremadamente rico, dotado de grandes riquezas naturales y una envidiable diversidad, y una mayoría de su población extremadamente pobre.

Según el informe de Naciones Unidas, esta aguda desigualdad, entre unos pocos que tienen mucho y los más que casi no tienen nada, es el motor de los constantes conflictos que vive el país y la causa principal de su inestabilidad política y social. Los especialistas advierten, además, que la persistencia de estas desigualdades torna inviable la democracia y la convivencia pacífica.

La oligarquía terrateniente

A despecho de 50 años de reforma agraria, el agro boliviano está partido en dos, parcelado entre los gigantescos latifundios, la mayor parte de ellos improductivos, y cientos de miles de pequeñas propiedades campesinas que ya no abastecen para los agricultores indígenas. Pese a ello, la economía campesina aporta más alimentos y producción agrícola al mercado local, que la producción de los latifundios que prefiere la exportación de soya y los cultivos de arroz, azúcar, algodón y la depredadora explotación de maderas preciosas.

Según los datos recogidos hay al menos 250 mil campesinos sin tierra, que deambulan en los barrios más pobres de las ciudades y que constantemente ocupan tierras de los latifundistas, de las que son desalojados a bala y látigo por los mercenarios contratados por los terratenientes y por el Ejército y la Policía, que resguardan los mismos intereses, aunque sin costo alguno.

Y es que los clanes familiares que se han apoderado de las tierras más fértiles de Bolivia tienen enorme poder en las instituciones públicas y entidades privadas. Así, han mantenido una poderosa e invariable influencia en el Ministerio de Agricultura, en la Superintendencia Agraria y en el Instituto Nacional de Reforma Agraria, controlando la concesión de tierras y propiedades. Estas familias también tienen enorme peso en los partidos políticos de derecha y casi siempre han controlado el Congreso y el Gobierno.

Sin embargo, su mayor influencia está en las asociaciones empresariales de agropecuarios y productores agrícolas del oriente como la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), la Cámara de Industria y Comercio (CAINCO) y el Comité Cívico Pro Santa Cruz, desde donde controlan el poder regional y tejen alianzas con las empresas transnacionales del petróleo y el gas.

No es casual, por ello, que el poder latifundista y petrolero maneje a su antojo la región más rica de Bolivia como es Santa Cruz, y desde allí articule un proyecto secesionista en contra de las organizaciones sociales, laborales y populares del país que pugnan por la nacionalización de los hidrocarburos y por una nueva y genuina reforma agraria.

Estas dos consignas (nacionalización y reforma agraria) ya emergieron con fuerza en las revolucionarias jornadas de octubre del 2003 y de mayo-junio del 2005, que culminaron con el derrocamiento de los ex presidentes neoliberales Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa, fervorosos defensores de las petroleras y de los latifundistas.

Hambre de tierra

Entre campesinos e indígenas, la consigna mayor es la recuperación de las tierras y la segunda reforma agraria, expropiando a los grandes latifundistas. Con un 90 por ciento de la población indígena y campesina sumida en la pobreza, la sed de tierra está generando actualmente la ocupación de extensos latifundios improductivos, que están en manos de empresarios, militares y adherentes a las dictaduras de las décadas del 70 y 80, y del esquema neoliberal de los 90.

'Esas tierras las vamos a ocupar, si es que el gobierno no tienen la capacidad y la voluntad política de revertir estas propiedades que no cumplen ninguna función económica y social, y sólo sirven para negocios y tráfico de tierras', dijo hace un tiempo el líder de los campesinos sin tierra, Angel Durán.

'Estas concesiones a propietarios grandes no son trabajadas agrícolamente (más del 95 por ciento están sin trabajar) y se encuentran generalmente en manos de especuladores, que guardan esas buenas tierras agrícolas para venderlas posteriormente, cuando el Estado las beneficie con caminos y otro tipo de infraestructura', dice convencido de que el único camino viable para que haya paz y progreso en el campo es la reforma agraria.

Las autoridades de la Superintendencia Agraria y del Ministerio de Agricultura avalan, con datos precisos, que la mayor parte de estos neolatifundios se levantaron en base a concesiones ilegales y prebendales de tierras.

Minifundio empobrecedor

En cambio, en el occidente del país, la tierra va perdiendo su fertilidad y ya no abastece para los campesinos, que están transitando dolorosamente del minifundio al 'surcofundio'.

'El proceso de fragmentación extrema de la tierra en el altiplano y los valles, en superficies cada vez menores, presenta problemas para la aplicación de tecnologías más eficientes, las cuales posibilitarían la generación de excedentes y la acumulación de capitales', señala un informe oficial al que tuvo acceso esta agencia

El minifundio y la crisis productiva están condenando a la ruina a la economía campesina del altiplano y los valles, donde predomina una bajísima productividad, reina la pobreza y crece el descontento.

A 50 años de la reforma agraria, que intentó redistribuir equitativamente la tierra en Bolivia, se generó un proceso de fragmentación de la tierra tan extremo y acelerado en estas regiones que, según un informe del Ministerio de Agricultura, surgen cada año 16 mil nuevos minifundios, lo que dificulta los procesos productivos y los torna inviables en muy corto tiempo.

Hoy, en promedio, cada campesino del altiplano y los valles tiene mucho menos tierra que antes, por lo que se está dando también un acelerado proceso de abandono de las áreas tradicionales y una fuerte migración del campo a las ciudades y del occidente al oriente.

El resultado de este proceso es el ensanchamiento de los cinturones de pobreza y marginalidad en las principales ciudades y crecientes conflictos por la posesión de tierras especialmente en el oriente, según establecen diversos estudios.

Diferencias abismales

En los últimos años, esta extrema desigualdad e inequidad existente en área rural ha potenciado las abismales diferencias de ingresos en el área urbana y en todo el país. El Informe del PNUD establece que el ingreso del 10 por ciento más rico de la población supera 90 veces al ingreso del 10 por ciento más pobre.

Estas diferencias basadas en la riqueza son el primer eslabón de un ciclo de desigualdad que persigue a la gente durante toda su vida, apunta el estudio. Y esto se repite de manera dramática en todas las esferas de la vida de los bolivianos. Las mujeres de hogares pobres tienen mucho menos probabilidad de recibir atención prenatal y en el parto por personal médico especializado y sus hijos tienen también menos probabilidad de sobrevivir y completar la escolaridad, y los niños que no la completan tienen más probabilidades de percibir menores ingresos. Así, el ciclo de privaciones se transmite de una generación a otra, señala el documento.

Respecto de la educación, se informa que si bien en promedio los bolivianos tienen entre cinco años y cinco años y medio de escolaridad, existe una diferencia de siete años de escolaridad media entre el 20 por ciento más rico y el 20 por ciento más pobre de la población.

La tasa de pobreza, que había disminuido a 48,7 por ciento en 1999, aumentó a 61,2 por ciento en 2002. La cifra es más alarmante si se considera a la población indígena: el 88 por ciento es pobre.

Las cifras también reflejan las desigualdades entre las zonas rurales y las urbanas. Por ejemplo, "las tasas de mortalidad son 1,9 veces mayores entre los niños del campo que entre los que viven en la urbe".




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Veamos lo que se dice en Argentina:
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=22499


ARGENTINA: Los clanes del poder
Por Viviana Alonso

BUENOS AIRES, jun (IPS) - Hace medio siglo que la vida política e institucional de varias provincias argentinas es dominada por clanes familiares, con una impunidad que se tambalea ante masivos reclamos de justicia por asesinatos de jóvenes, en los que están involucrados allegados al poder.

Dos jóvenes mujeres, Leyla Bshier Nazar, de 22 años, y Patricia Villalba, de 26, fueron brutalmente asesinadas a comienzos de este año en Santiago del Estero, capital de la septentrional provincia homónima.

Según un testigo de identidad reservada, Nazar murió por sobredosis de la cocaína que le dieron en una fiesta, organizada en la vecina provincia de Catamarca por funcionarios e hijos de empresarios, políticos y miembros del gobierno santiagueño, conocidos como ”los hijos del poder”.

De acuerdo con esa versión, en la fiesta participaron, entre otros, un diputado provincial, el defensor del pueblo de Santiago del Estero y uno de los hijos del vicegobernador de Santiago del Estero, Darío Moreno, quien renunció el 4 de junio en medio del escándalo.

Los restos de las jóvenes se encontraron el 6 de febrero en un descampado, en las afueras de la ciudad. De Nazar sólo se hallaron algunos huesos, porque fue descuartizada y quemada para dificultar su identificación. Villalba fue torturada y estrangulada.

”Santiago es un feudo. Hace 50 años que aquí existe una impunidad total, que los jueces tienen una dependencia absoluta del gobierno provincial que los designa y a quien deben complacer al momento de administrar justicia”, dijo a IPS el abogado Héctor Adle, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

”Aquí la impunidad es atroz, hay más de 60 asesinatos sin resolver, en su mayoría de jóvenes, más de 100 casos de golpizas y torturas, 12 chicas desaparecidas al salir de la misma discoteca, suicidios extraños, cadáveres mutilados que aparecen flotando en el río”, sostuvo el coordinador de la filial local del grupo Madres del Dolor, Jorge Vidal.

Madres del Dolor reúne a familiares de jóvenes asesinados en circunstancias no aclaradas y, por lo general, vinculadas con la violencia institucional. La filial de Santiago del Estero fue fundada hace seis años por Vidal y su esposa, Teresa Prola, junto con otros padres.

”Los santiagueños están imbuidos de una gran tristeza por lo sucedido, pero también de una gran esperanza. Han comenzado a perder el miedo después de haber vivido en constante temor por los crímenes, la coacción y las amenazas” que sufren los que se enfrentan ”a la pareja gobernante”, comentó Adle.

La ”pareja gobernante” son la gobernadora Mercedes Aragonés y su esposo Carlos Juárez, viejo caudillo del Partido Justicialista (PJ), quien a los 86 años todavía controla la provincia.

Para el sociólogo Marcos Novaro, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), regímenes como el de Santiago del Estero ”surgen en democracia, pero se convierten en una forma de poder que se autorreproduce, transformándose en una perversión del juego democrático”.

Novaro destacó que esos regímenes, ”que en los últimos 20 años han acumulado muchas tensiones políticas”, son ahora ”más violentos y más frágiles frente a la opinión pública”.

”Son gobiernos que no vienen de una tradición oligárquica, sino que comienzan controlando el Estado, de donde obtienen dinero y se enriquecen, y recurren a la violencia para controlar a la población”, indicó.

En ese sentido, Santiago del Estero se parece a Catamarca, controlada desde los años 50 por la familia Saadi, un poderoso clan integrante del PJ. También hay semejanzas entre la muerte de Nazar y la de María Soledad Morales, quien falleció por sobredosis en Catamarca en 1990.

Morales murió en una fiesta en la que había sido violada por Guillermo Luque, cuyo padre era, en ese momento, un diputado nacional enrolado en el PJ.

Esa muerte conmovió a los catamarqueños y dio origen a un reclamo popular sin precedentes en Argentina que terminó con la caída del entonces gobernador de la provincia, Ramón Saadi.

”Santiago no es Catamarca, ni nosotros somos los Saadi”, dijo Aragonés, quien destacó que en el caso Morales el gobierno catamarqueño encubrió lo ocurrido, y que ella echó ”de un plumazo” a quienes incurrieron en irregularidades en la investigación de los asesinatos de Nazar y Villalba.

La gobernadora aseguró que esos crímenes no afectarán a su administración. ”Cuando uno lleva 50 años (en el gobierno), el pueblo lo sigue porque tiene percepción de lo que es auténtico, porque sabe que lo queremo y porque vivimos pensando qué más podemos hacer por los santiagueños”, arguyó.

Por otra parte, la familia del ex presidente Carlos Menem (1989- 1999) y la de su ex esposa Zulema Yoma han controlado la provincia de La Rioja, vecina a Catamarca, desde 1973, cuando él fue elegido gobernador por primera vez.

Menem conservó ese cargo, salvo durante la dictadura militar de 1976-1983, hasta que asumió la presidencia, y la provincia sigue controlada por sus partidarios.

El caso riojano es similar a los de Santiago del Estero y Catamarca, aunque sea menos antiguo, pero se diferencia de los de las provincias de Corrientes, al noreste, y de Salta, al noroeste, donde ”el poder está en manos de familias tradicionales”, evaluó Novaro.

”Esas familias tienen el control de la tierra y el control político asegurado por la tradición”, afirmó el investigador, al referirse a los Romero de Salta y los Romero Feris de Corrientes, quienes se han mantenido en el poder por cuatro décadas.

En Corrientes y Salta, ”las sociedades son más estratificadas y extremadamente clasistas”, apuntó Novaro.

En la central provincia de San Luis y la sudoccidental de Neuquén también hay familias o clanes que llevan muchos años en el poder, pero con un estilo de gobierno diferente, ”menos violento y menos primitivo, con una tendencia a la modernización”, precisó el investigador de la FLACSO.

Se trata de gobernantes ”más cuidadosos en la creación de un sistema de control político e institucional, que tienen que recurrir menos a la violencia” y ”muestran provincias mejor administradas”, agregó Novaro.

Tal es el caso de la familia Rodríguez Saá, que lleva casi un siglo vinculada con el poder en la provincia San Luis.

Adolfo Rodríguez Saá gobernó su provincia desde 1983 hasta que el Congreso lo designó presidente el 24 de diciembre de 2001, y renunció a ese cargo seis días después, en medio de la crisis institucional causada por la anterior renuncia de Fernando de la Rúa (1999-2001).

A comienzos de los años 60 surgió el Movimiento Popular Neuquino, encabezado por la familia Sapag, cuyos integrantes o aliados han gobernado desde entonces la provincia, una de las principales productoras de gas y petróleo.

”En los últimos años ha cambiado el papel de los políticos provinciales, los gobernadores son ahora más importantes”, sostuvo Novaro, quien recordó que a partir de reformas institucionales de los años 90, las provincias comenzaron a hacerse cargo de la educación y la salud, antes administradas por el gobierno central.

”Ahora disponen de mayores recursos para el gasto público y rinden menos cuentas que antes”, destacó el investigador.

No obstante, Novaro consideró que las provincias ”no son todavía espacios políticos dinámicos”, sino que ”en muchos casos reproducen formas tradicionales de hacer política”, tal como lo demuestran las familias y los grupos que se mantienen en el poder desde hace medio siglo.(FIN/2003)