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jueves, 21 de febrero de 2013

María NO puede interceder por nadie que está en la tierra

                                          
Los apóstoles, intercedieron (oraron) por los creyentes mientras ejercían su ministerio en esta tierra. Ahora, luego de muertos, no interceden por nadie, porque están aguardando el día de la resurrección. Los creyentes que ya han partido, se encuentran en un lugar de espera llamado paraíso, donde aguardan la resurrección futura. No se encuentran en un lugar intercediendo por nadie. Quien único puede interceder es Cristo, cuando el hombre clama con fe. Nadie más oye. Ni María, ni Pablo, ni Pedro, ni nadie. Eso son mentiras y blasfemias de la falsa religiosidad de Roma. Dice: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (I Tesalonicenses 4:16-17)  Si aquellos que ya habían partido primero, son los primeros que resucitarán, eso nos dice claramente que se encontraban en un lugar diferente a donde fueron trasladados luego de la resurrección, por ende, ni María, ni Pedro, ni Pablo estaban intercediendo por nadie antes de la resurrección. (Deuteronomio 18:11) Cuando alguien hoy ora y pide a María, a Pedro, o a cualquiera de los santos ya fallecidos, esta orando a los muertos. (A aquellos quienes esperan la resurrección) (I Tesalonicenses 4:16-17)  Colocar a los santos de la Biblia en un lugar “intercesor” de la gente en este mundo, es anti bíblico. Ni los que descienden al Seol pueden afectar de manera alguna nuestro mundo terrenal, ni tampoco los que están en el paraíso. Lucas 16 dice claramente que tal “clamor” no es atendido de forma alguna por Jesucristo. Sin embargo, esos que partieron tienen vida ya que se encuentran en el paraíso (antesala del cielo) esperando la resurrección. Pero esa vida que ellos tienen no pueden de forma alguna hacer nada por aquellos que están en la tierra.  Quien único puede interceder por el hombre es Dios mismo, por medio del Hijo y el Espíritu Santo. (Romanos 8:26) Poner a María como intercesora es ofender a la propia María y desobedecer a Cristo.