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domingo, 25 de marzo de 2012

ALGUNAS PREGUNTAS SOBRE LOS DECRETOS MODERNOS EN LAS IGLESIAS

1) ¿Porqué Pablo no dijo: "decreto sobre mi vida que soy sano en el nombre de Jesús"? (Como hacen los cristianos modernos) En cambio, rogó tres veces para que Dios le concediera su sanidad. (II Cor. 12:8)

2) ¿Porqué Timoteo no dijo: "decreto que soy sano de mis problemas estomacales, en el nombre de Jesús"? ¿Porqué no fue sano inmediatamente como aseguran los de la superfe moderna? (I Timoteo 5:23)

3) ¿Porqué no veo ni un solo decreto por parte de Job en medio de su prueba para tratar de cambiar su escenario de crisis? (Job 16:6) (Salmo 6:6)

4) ¿Porqué Esteban no decretó un escenario donde los enemigos de la iglesia fueran echados fuera, en cambio, murió en martirio siendo apedreado? (Hechos 7:55)

5) ¿Porqué Juan el Bautista no decretó que aquellos que contra él conspiraban fueran detenidos, en cambio, fue decapitado? (Mateo 14:8)

6) ¿Porqué los profetas de Dios fueron asesinados y los predicadores fueron expulsados de muchas ciudades y ellos no hicieron uso de "decretos" para cambiar el escenario a su favor y evitar sufrir la muerte y la presecusión? ¿Porqué no crearon mundos a pedir de boca? (Hechos 13:50; I Tes. 2:15)



El punto que quiero plantear con este tema, es que nuestra realidad no es creada como resultado de nuestras palabras sino como resultado de la Palabra que sale de la boca de Dios. Por ende, cuando necesitamos algo (lo que sea), no lo creamos con nuestra boca, sino que vamos a Dios en todo ruego, oración y clamor y Dios atiende ese clamor y responde. Eso es muy diferente a decir que todo lo que se quiere se obtiene si hablamos que es una realidad. Tampoco se puede tomar la Biblia como si se tratara de un libro de conjuros como hacen los ocultistas con sus libros de magia. Eso es una filosofía oriental que ha invadido la iglesia y se ha mezclado con el evangelio y hoy es difícil encontrar un púlpito que no esté mezclado con esas filosofías orientales. Esto gracias al hombre que introdujo esa clase de pensamiento, llamado Paul Yongui Cho y su libro La Cuarta Dimensión. Pero ojo, en ambos casos suceden milagros, con la diferencia que en el camino cristiano la obra la hace Dios y en el camino del ego y del yo, la obra la hace el enemigo. En ambos casos, se le rinde gloria a alguien, cuando Dios hace la obra, la gente le da la gloria a Dios y cuando la gente obtiene milagros por medio de sus técnicas budistas, la gloria la dan a sus técnicas budistas y es por esto que se ha extendido esas prácticas en muchas iglesias porque quieren todo a pedir de boca y de forma rápida de acuerdo a su propia voluntad. Por eso es que Dios afirma que no todo el que hace milagros es de Dios.


Es muy cierto que la persecución fue alguna clase de motor para que se extendiera el evangelio en tierras lejanas. A lo que me refiero con el tema inicial es que como cristianos somos seres dependientes de la voluntad de Dios en todas las áreas de nuestra vida. Es decir, si estamos enfermos, vamos a Dios en oración, clamor, ruego, súplica y esperamos que Dios decrete a nuestro favor y nos cambie ese escenario por uno favorable. Sin embargo, lo que estoy exponiendo es que muchos hoy se salen de ese marco, para entrar en el marco de las ideas orientales. Las ideas orientales le otorgan la gloria a lo que logran por medio de la visualización, el pensamiento positivo, la autosugestión, y el poder "crear" toda clase de cosas por medio de auto convencimiento. De esta forma, no necesitan que Dios apruebe, declare, o cree, porque ellos mismos crean por medio de sus técnicas y obtienen milagros. Esto es muy diferente a lo que la Biblia enseña, y hoy se practica de forma disimulada de muchas maneras. Los ejemplos bíblicos que ya mencioné muestran que incluso, grandes hombres de Dios que hicieron muchos milagros como Esteban, Pablo, Timoteo, etc, en sus vidas personales padecieron enfermedad y no fueron sanados porque Dios tenía sus razones. Sin embargo, creo en la sanidad y creo que Dios puede hacer la obra. Por esa razón Pablo rogó más de tres veces esperando que Dios cambiara su escenario. Pero el escenario cambia para el cristiano cuando Dios lo determina y no como resultado de lo que obtiene por medio de otra clase de técnicas como la que se practica hoy en cada esquina de visualización y técnicas orientales.