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lunes, 4 de octubre de 2010

Porque no has pedido riquezas…

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Hoy son muchos los que tienden a difundir las ideas sobre la PROSPERIDAD como un asunto resultado de un método oriental de visualice, declara, conquista, y recibe. Afirman que la posición de hijos de Dios y de reyes nos asegura la riqueza terrenal. Por esto promueven métodos de visualización donde incuban sueños en el interior, se hacen cuadros mentales e imaginarios de cómo quieren verse en el futuro, hacen listas y repiten ese mundo ideal que añoran y que sus lideres religiosos les han inculcado. Afirman que si no pides detalladamente Dios no responderá y que lo que recibes es producto de cuan bien describes lo que quieres. Toda esa falacia se enseña en multitud de pulpitos de hoy lo cual es muy lamentable.


La simple historia de Salomón, el rey más rico de los hebreos, refuta las ideas modernas de prosperidad.


La historia de Salomón nos dice que a Dios le bastó que el rey pidiera sabiduría. De esta manera Dios se ocupó de todas las demás añadiduras. Las riquezas de Salomón no fueron el producto del “decreta”, “declara”, “ordena”, “visualiza”, ni de falacia alguna. Las riquezas de Salomón fueron el producto del conocimiento y providencia de Dios sobre todo asunto. Dice:


Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti. – II Cr. 2:11-12


Sobre la falacia que afirma que para Dios prosperarte y darte lo que necesitas es el resultado de tu conocimiento sobre algo.


Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros… (Efesios 3:20)


De Dios es el conocimiento y de Dios es el poder. Dios proveerá como Él quiere.