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jueves, 2 de julio de 2009

¿Una iglesia cibernética? ¿Cursillos por Internet para crear ministros?

En estos tiempos modernos las cosas han cambiado mucho. Lo que antes parecía una fantasía ahora se vuelve una realidad. ¿Quién se iba a imaginar que por medio de un artefacto los hombres se pudieran comunicar a largas distancias en tiempo real? El teléfono parecía un fenómeno en los primeros años de su aparición (1876). De igual forma lo son los descubrimientos que han marcado la historia como: la imprenta (1450), el telégrafo (1791), la máquina de escribir (1714), bombilla (1878) la electricidad (1733), la radio (Principios del siglo XX), la televisión (1884), la Internet y los satélites, entre muchos otros.

Los grandes adelantos científicos se han convertido en grandes herramientas que pueden servir tanto para construir naciones como para derribarlas. Por ejemplo, la literatura puede ser usada para aspectos positivos como para aspectos negativos. De la misma manera que la electricidad tiene dos polos, de esa misma manera cada descubrimiento parece tener dos alternativas de uso. Los medios y descubrimiento sirven de bien social cuando caen en buenas manos y sirven de tragedia cuando caen en manos de inescrupulosos.

Frente a tantos adelantos nuevos que aparecen día a día, debemos estar alertas para usarlos para bien y no para mal. Como creyentes debemos buscar la manera de utilizar todas estas herramientas de la mejor forma posible para el desarrollo del reino de Dios.

En tiempos pasados, los apóstoles y profetas no poseían grandes medios de comunicación como lo existen hoy día. Sólo dependían de su presencia y la palabra escrita en medios rudimentarios. Sin embargo, esto no impidió el que se hiciera el trabajo. Hoy, tenemos herramientas que jamás se hubieran imaginado en el más remoto pasado. ¿Qué hubieran pensado los apóstoles de la iglesia primitiva respecto a nuestra creciente tecnología? ¿Cómo se evangelizaba en tiempos pasados? Vea el tema: Los Evangelios y los Hechos

Los métodos de evangelismo siguen siendo los mismos básicamente. Llevar la Palabra de Dios por diferentes medios. Aunque hoy tenemos computadoras, Internet, mejores libros, imprentas, radio, televisión, satélites, entre otros, el mensaje sigue siendo el mismo. Proclamar la redención del hombre por medio de Jesucristo nuestro Salvador y el perdón de los pecados por medio de su sangre derramada.

Aunque tenemos adelantos tecnológicos, la iglesia sigue siendo igual. El cuerpo de Jesucristo reunidos en común en un lugar con la meta de ser edificados en el reino de Dios. A pesar de los grandes adelantos que tenemos de poder ver cultos en la televisión, escuchar mensajes en la radio o leer temas bíblicos en la Internet, nada de eso puede usurpar el lugar de la iglesia. Nada de eso puede sustituir el congregar de los hijos de Dios. (nota: a menos que usted esté enfermo, postrado en cama o una condición que así lo requiera).

Un hermano me escribió a mi correo compartiendo una dirección en la web donde se propone un sistema donde tomando esos cursillos por medio de Internet cualquiera puede hacerse un ministro y tener "créditos" como pastor de iglesia. ¿Conveniente? No creo. Ya que no sigue el modelo de la iglesia primitiva dado por Dios en el libro de Los Hechos.

Los ministros de Dios son parte de un cuerpo de ministerios donde apóstoles, pastores, maestros, evangelistas y profetas interactúan de una manera real con la iglesia y con los nuevos ministros. Los ancianos de la iglesia aprueban o desaprueban conductas.

La Internet o un certificado impersonal no puede suplantar la realidad de lo que es la iglesia y la creación de ministerios. Los apóstoles acostumbraban imponer las manos y confirmar a los hermanos. Por medio de la Internet no se puede llevar a cabo esa interacción y se rompe el sano monitoreo y pastoreado de la iglesia.

Creemos que la Internet es una herramienta para predicar pero no puede suplantar la labor de la iglesia ni usurpar su lugar. Seguimos creyendo el modelo del libro de Los Hechos de los apóstoles.

Sin duda alguna que los medios modernos sirven de buena herramienta cuando se usan de la forma correcta, sin embargo, ninguno de esos adelantos puede quitarle el lugar a lo más básico.

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Por este medio quiero aclarar a aquellos que preguntan sobre nuestra postura en torno a este tema y nos escriben a nuestro correo.


Dios le bendiga!

Estimado:

Yo no cuestiono el hecho de que cursos bíblicos por Internet pueden servir de herramienta para la iglesia. Creo que es un medio tan util como lo es un mismo libro que puede llevarnos a leer sobre la verdad de la Biblia.

El punto en el que me enfoco es que según el modelo que tenemos en la Biblia, específicamente en el libro de los Hechos y en las cartas o epístolas pastorales el asunto de la creación de ministros va más allá de algo que se lee o un examen que se logra superar de manera intelectual. Es decir, los ministros en la Biblia son ordenados no sólo por lo que saben sobre la Biblia sino por un testimonio social de los hermanos siendo visible y teniendo a todo un cuerpo de ancianos que velan y observan el comportamiento, la santidad, las buenas obras y cosas semejantes a estas que sirven para validar o confirmar los ministerios de aquellos que anhelan ser ministros. Nunca se trata de un mero examen que se supera por medio de una carta.

Eso no quiere decir que un medio como la Internet deje de servir para ense ñar, instruir, redarguir, exhortar, predicar, aconsejar, y sirvan como complemento o ayuda para los que quieren ser ministros.

Quizás el medio de la Internet pudiera ser util para crear ministros si se pudiera de forma interactiva ser testigos del avance social de los candidatos a ministros donde se pueda comprobar el buen testimonio y el andar de santidad de los hermanos. De lo contrario, sería mero conocimiento intelectual y carente de la experiencia viva de la que se nos habla en el libro de Los Hechos.

Espero puedan comprender,

E.Vélez