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domingo, 8 de enero de 2012

Las vestimentas decorosas en los cristianos ¿Un fruto o una imposición?

"Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. Asimismo que las mujeres se atavíen de ROPA DECOROSA, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, COMO CORRESPONDE a mujeres que profesan piedad." (I Timoteo 2:8-10)



"...Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, Con atavío de ramera y astuta de corazón." (Proverbios 7:10)

Este verso de la Biblia dice claramente que una forma de vestir puede expresar un estilo de vida o una forma de ser. La vestimenta no lo es todo, sin embargo, hay ciertas cosas de las cuales tenemos que cuidarnos. Imagínense a un cristiano utilizando vestidos que de lo que hablan es del bando opuesto. Por eso los apóstoles hablan del decoro, del pudor, de la modestia, etc.

La Palabra tiene el mandamiento que la gente de la iglesia debe usar ropa decorosa, una vestimenta que vaya DE ACUERDO a la fe que profesan, pues no es normal que gente que profesan santidad se vistan como los que la desconocen. La gente que obra en la carne se visten de una manera, llevan al extremo sus modas como Lady Gaga. Los gustos de Lady Gaga no deben ser los gustos nuestros. Sin embargo, es algo que tiene que nacer desde el interior hacia afuera y no una imposición. Pues de lo que hay en el interior es lo que reflejamos afuera. ¿De qué sirve el que una dama sea obligada a vestirse de cierta manera obedeciendo a toda clase de presiones cuando en su interior no tiene el deseo de seguir esos mandamientos? De esta manera, aunque se vista como se lo imponen, es completamente inútil su vestimenta porque en su corazón está en desacuerdo y en desagrado. Sin embargo, si logra comprender de forma genuina su compromiso con su Señor y desea agradarle, lo hará de forma espontánea sin que nadie tenga que obligarle. Lamentablemente las iglesias se encuentran llenas de gente suprimida, a quienes en vez de conducírseles a cultivar una relación de amistad con Dios que dé frutos, tendemos a señalarles lo de afuera, cosa que no logra muchos resultados porque el verdadero origen está en el interior. Una fachada no logra cambio alguno, pero un fruto sí lo hace.




Hace un tiempo atrás llevé a recortar a mi hijo a una barbería. Mi esposa se empeño en llevarlo a una barbería que quedaba cerca y no a otra que acostumbramos a ir. Allí tanto mi esposa como mi padre acordaron que el barbero le hiciera el punk mohawk a mi nene. Le dije a mi esposa que no estaba de acuerdo. Ante la insistencia de ambos, accedí. Lo lograron, mi nene estaba "a la moda", según ellos. Pasada unas semanas, le hicimos una visita de rutina al pediatra de cabecera del nene. El doctor, una persona muy seria y que infunde mucho respeto, saludó como de costumbre a mi esposa y a mi nene. Luego le dijo: "veo que te hicieron el recorte de "fulano de tal" el artista. "Dile a tus papas que te recorten como un hombre...". Mi esposa no sabía donde meter la cara de la vergüenza que le dio. Mi reacción fue, recordarle lo que desde un principio le dije, que no me agradaban esas "modas". No pasó mucho tiempo cuando le llevé a otro barbero para que le arreglaran bien el cabello.




Sobre el argumento: "ustedes usen el atavío que su congregación o su pastor les permitan" o "múdense a un lugar que sean más liberales en la vestimenta".

Independientemente del lugar donde se congregue una mujer o un hombre cristiano, quien pone la norma de la vestimenta no es el "lugar donde se congrega" porque la norma la pone la Palabra de Dios. Por el simple hecho que si la congregación aprueba todo lo liberal, ¿se vestirán todos de forma liberal? ¿a quién obedecemos pues? ¿a un lugar o a lo que dice la Biblia? Si los demás van por un rumbo errado, ¿iremos tras ellos? Una denominación o congregación no me dará la salvación, en cambio, la obediencia a la Biblia, sí.


Sobre el argumento: "Dios no tomará en cuenta la vestimenta, ni nada que tenga que ver con modas nos aplica, porque existen tribus indígenas en Africa que se van a salvar y ellos no usan ropa alguna y sus modas no son iguales a las nuestras y de todos modos serán salvos por su fe en Cristo".


No se puede poner al mismo nivel la gente que no conocen al evangelio, con aquellos que ya lo conocen y saben lo que es bueno y lo que es malo. No se puede comparar a una tribu de indígenas de "x" o "y" lugar que quizás no saben leer, escribir, ni conocen la Biblia, con los pueblos cultos que tienen avances de conocimiento. Dice, "a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá". (Lucas 128b)


Aunque la salvación es por la fe en Jesús, luego de ser salvos tenemos que ir moldeando diferentes áreas de nuestra vida a los mandamientos de Dios en su Palabra, y eso es para todas las naciones por igual. Todo aquellos que sea considerado inmoral debe ser desechado, incluyendo vestimentas que caen en esa categoría. Dios mismo, en el más remoto pasado, mucho antes que existieran los indígenas de Africa o de región alguna, tomó hojas y cubrió a Adán y Eva para que no estuvieran desnudos (Génesis 3:7). Si Dios lo hizo, ¿cuánto más lo hará la iglesia? Así mismo, existen otros mandamientos que tienen que ver con la manera como nos proyectamos. Dice:


La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (I Corintios 11:14-16)


Nadie está hablando aquí de salvación sino de santificación. Sólo Dios tiene el derecho de salvar o condenar a alguien tomando en cuenta la obediencia a su Palabra, son sus mandamientos, por lo que las cuentas se rinden a él y no a nadie más. De lo único que se habla es de como deben vestir los hijos e hijas de Dios y ya se ha dicho que es con decoro, pudor, respeto, modestia, sencillez, humildad, y cosas semejantes a estas. Y se ha dicho que el mundo que no conoce a Dios demuestra con sus vestimentas que no conocen a Dios, y la iglesia con sus vestimentas pueden demostrar que contienen a Dios morando en ellos. También se dijo que Cuando Adán y Eva cayeron, fue Dios mismo el que cubrió sus cuerpos para que estuvieran desnudos en medio de la tierra y esto dice mucho. A los que piensan que Dios no toma en cuenta los atavíos que se convierte en ídolos y llenan el corazón de vanidad, piénselo de nuevo, a Dios no solo le desagrada la vanidad, también le desagrada la soberbia que se refleja por medio de vestimentas. Dice:


"Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies; por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus verg:uenzas. Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados. Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar de ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura en vez de hermosura. Tus varones caerán a espada, y tu fuerza en la guerra. Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará en tierra." (Isaías 3:16-26)


En cambio, de todas estas cosas se libran los humildes de la tierra.


Cuando estemos delante de Dios seremos juzgados por lo que está escrito en la Palabra.


"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu (POR DENTRO), alma (POR DENTRO) y cuerpo (POR FUERA), sea guardado IRREPRENSIBLE para la venida de nuestro Señor Jesucristo." ( I Tes. 5:23)


Es nuestra responsabilidad modearnos a ella y no querer moldear la Palabra a nosotros.


La misericordia de Dios es grande, pero siempre espera que el hombre sea perfeccionado y llegue a la plenitud que él espera. El que diga que es evangélico y quiera vestirse como Lady Gaga, que lo haga. ¿Para quién lo hace? Para usted mismo. Y el fruto de sus acciones recibirá. En cambio, el que quiera obedecer la palabra tiene el mandamiento a seguir. Cristianos a montón encontrarás en cada esquina, en sus bocas llenas de Jesús, pero sin obedecerle. Pero sólo aquellos que le obedecen heredarán el cielo.


La Biblia no identifica una moda específica con la que debe vestir el hombre o la mujer creyente, aunque de forma clara identifica ciertas cosas que debemos evitar. Sin embargo, como libres en Cristo no estamos bajo el yugo de esclavitud de las modas del mundo ni de lo que ellos consideran "a la moda". La mente de los cristianos no está puesta en la moda, sino en agradar a su Señor. En la Biblia existen diversos mandamientos en torno a la vestimenta. Claramente se dice que el hombre no debe vestir como mujer, ni la mujer como varón. También los apóstoles dejan claro que la vestimenta en lo creyentes es un reflejo de lo que hay en su interior y señalan que el decoro, la sencillez, el pudor, la modestia, y cosas semejantes a estas son las que van acorde con la fe en Cristo. De nada sirve el que una persona se considere cristiana en su interior, si ante el mundo se proyecta con una fachada que muestra todo lo contrario, lo mismo sucede a la inversa. De nada sirve cuando una persona tiene una fachada de piedad, pero en su interior no tiene temor de Dios alguno. Esto es similar al yugo desigual. Tiene que haber armonía con lo que profesamos. Las modas del mundo, ya las conocemos, son esas visibles que porta el mundo. Simplemente, al ver los frutos de ellos en su falta de temor de Dios, nos dicen claramente por cual camino no andar, y eso incluye sus modas. Todo lo que cae en extravagante, impúdico, indecoroso, ostentoso, vanidad, presunción, deseo de llamar la atención, la competencia, deseo de levantar el deseo sexual de los que nos ven, desnudez y cosas semejantes a estas, son las que debemos evitar al vestir. Y eso que no estamos hablando de modas, pero ya dijimos que las modas son para esclavitud de los pecadores y deben estar lejos de la mentalidad de los creyentes. ¿Qué sucede si yo afirmo ser cristiano pero a la vez por voluntad propia adopto las modas del mundo? Primero, lo que hacemos es para nosotros mismos. Está el mandamiento en la Palabra de Dios, por lo que obedecerlo es una decisión personal si es que deseamos ser ciudadanos del cielo. Hacer lo mismo que los demás, será recibir el mismo fruto que todos recibirán, en cambio, obedecer la Palabra tiene herencia eterna. La pregunta en vez de ser: “¿Qué moda me pongo?", debería ser, "¿cuánto agrado a Dios por medio de todo lo que hago?".


¿Qué de los llamados "ministerios cristianos" de los cuales algunos usan modas extravagantes, ostentosas, y cosas semejantes a éstas y a la misma vez hacen milagros, echan fuera demonios, y toda clase de cosas en el nombre de Jesús?


No se deje llevar de esto, lo importante es que nuestros nombres estén inscritos en los cielos. Jesús le dijo a sus seguidores que no se alegraran de que los demonios se les sujetaran, sino que su alegría debía estar en que estemos inscritos en los cielos como ciudadanos de arriba. Para los cristianos, seremos juzgados por la Palabra que hemos recibido y por las cosas que están escritas en la Biblia, por lo que debemos guardar la Palabra.


¿Qué de los tatuajes?


"Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová." (Levítico 19:28)


Un cristiano no debe tener interés alguno en modificar su cuerpo por medio de grabados, alteraciones o insignias permanentes sobre su cuerpo.


¿Qué de aquellos que ya tienen tatuajes o marcas permanentes en sus cuerpos y se convierten a Cristo?


La Palabra dice que cuando venimos a Cristo somos hechos nuevas criaturas. El pasado quedó sepultado. A aquellos que ya tenían los tatuajes cuando se convirtieron, la gracia de Dios los cubre porque así llegaron y muchas de esas marcas no son reversibles, por lo que deben permanecer así de no haber forma de borrarlos. Esto no es lo mismo que el caso donde ya una persona tiene conocimiento de la Palabra y por voluntad propia acude a hacerse tatuajes. Son dos casos diferentes. El que ya tenía el tatuaje y se convierte, no peca, en cambio, si un creyente y conocedor de la Palabra opta por los tatuajes, esto sí es desobediencia.