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jueves, 16 de febrero de 2012

ELLOS DESTRUIRAN LA SOCIEDAD, PERO DIOS LOS DESTRUIRA A ELLOS

La ley de Dios expresada en la Sagrada Biblia no puede ser pasada por alto. Cuando un hombre va por un camino diferente a las leyes puestas por Dios, lo que ocurre es la destrucción. Tenemos en la sociedad a aquellos quienes obedecen las leyes y aquellos quienes le huyen a las mismas. Vemos los resultados en ambos casos, unos para bien y otros para mal. Vivimos en un tiempo en el cual se tuerce el derecho y aquellos que se suponen sean lumbreras, esconden su luz para no brillar. Las propias leyes están siendo distorsionadas para darle paso a lo que va contra la misma naturaleza. Tomemos como ejemplo lo que está sucediendo en la sociedad moderna, lo cual es un reflejo del pasado. Hombres y mujeres que vinieron al mundo por medio de la unión sagrada entre su padre y su madre, ahora los vemos afirmando que es normal o natural el que hombres se unan con hombres y mujeres con mujeres en matrimonio. Las leyes están siendo cambiadas y distorsionadas. Lo que antes era considerado una patología, ahora lo están convirtiendo en leyes aceptables y van adelantando sus agendas ciudad por ciudad. El descaro que expresan en sus rostros es el testigo de una sociedad que va rumbo a la destrucción. Cuando un hombre y una mujer deciden ir contra lo establecido en la ley de Dios, claramente tienen a alguien quien le juzgue, y ese alguien es la Palabra que ha sido escrito y que proviene de inspiración de Dios dada a sus profetas y apóstoles. En el libro de Génesis capítulo 18 y 19 se narra la historia clara de lo aborrecible que es la maldad social ante los ojos de Dios. Dios como creador del mundo tiene los ojos puestos sobre las naciones. Espera que los hombres anden en sus leyes y las obedezcan. Cuando los hombres toman otros caminos, el camino de la iniquidad, Dios tiene el poder para destruir su creación. Y es lo que ha acontecido y lo que acontecerá. En el pasado Dios dio aviso contra Sodoma y Gomorra, incluso envió ángeles en misiones especiales que llevaron un mensaje de juicio. Dios envió sus ángeles a los justos para que se movieran de lugar, porque aquella tierra sería destruida. (Génesis 19:13) ¿Qué había en Sodoma y Gomorra? En dichas ciudades había maldad, perversión, inmoralidad, homosexualidad, lesbianismo, y se había extendido su pecado desde el más grande hasta el más chico. (Génesis 19:4) Es decir, la gente perversa hicieron de la inmoralidad una escuela para toda su generación dando lo malo por bueno y torciendo el derecho, de tal forma que solo un pequeño y reducido grupo de personas eran considerados justos o dignos delante de Dios. Se nos dice que a esos justos les fueron enviados ángeles para sacarlos del lugar que vería el fuego descender para destrucción. En aquella ocasión pocas personas fueron sacadas y el resto pereció junto con sus malas obras.

La historia se repetirá, tal y como esta escrito y preanunciado. El evento catastrófico del pasado, es un ejemplo de lo que acontece en toda sociedad que se tuerce el derecho y donde se pone lo malo como bueno. Hoy, vivimos en esa clase de sociedad muy semejante a la del pasado en cuanto a inmoralidad.

“Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.” (Lucas 17:26-33)

En estos versos se mencionan diferente épocas del pasado, sin embargo esas épocas tienen un elemento en común el cual es una destrucción masiva a causa de la maldad e inmoralidad humana.


¿Vivimos hoy cerca de un gran cataclismo?


Los factores determinantes que pueden contestar esta pregunta lo son la proliferación de la maldad y la obstinación de los hombres a hacer el mal. ¿Qué estamos viendo hoy? Estamos viendo que ciudad tras ciudad están aprobando los matrimonios contra natura o entre el mismo sexo. Una clara distorsión de la familia. Una deshonra para los padres y madres que se unieron y trajeron hijos al mundo. Una gran ofensa contra Dios y sus leyes. Por otro lado vemos corrupción en las altas esferas de la sociedad. Egoísmo humano, conspiración, rebeldía, libertinaje, mundanalidad, idolatría, borracheras, guerras, asesinatos, violencia, genocidio, criminalidad rampante, vicios de toda clase, persecución contra los cristianos, odio a la verdad, planes de oprimir y eliminar las libertades de los hombres que hacen el bien, y cosas semejantes a estas. ¿Hacia donde vamos? Lucas 17:26-33 claramente dice que la sociedad se dirige a la DESTRUCCION.


Esa palabra debe poner en alerta a todo aquel que desee salvar su alma y no caer en el infierno. Jesucristo, quien es un Dios de amor no juzga a nadie, en cambio, la Palabra que él ha hablado es la que juzgará a todos los hombres y su palabra identifica aquello que es maldad y lo que es bondad. Si usted escoge la maldad, claramente está atentando contra su vida, y su vida no termina cuando usted muere. Pues luego que el hombre muere en la tierra será llevado por los ángeles del Creador a un juicio donde estará completamente consciente y tendrá sentidos y percepción de otra realidad. Jesucristo advierte una y otra vez en el libro de Marcos capítulo 9 que el hombre que anda en desobediencia será llevado al lugar donde “el gusano de ellos no muere y su fuego nunca se apaga”. Jesús nunca tuvo una razón para atemorizar ni infundir temor, en cambio, su deseo es que el hombre escape del lugar donde los hombres duermen en camas de gusano. En el pasado, Dios advirtió del fuego sobre la ciudad y de la destrucción masiva. Hoy Dios sigue advirtiendo de fuego, pero de fuego eterno, de gusano, hediondez, oscuridad, lamento, y dolor y angustia eterna, para que el hombre no llegue a ese lugar del cual no hay vuelta atrás. Hoy es el tiempo de ir en pos de la ley de Dios, y de no ser rebelde. Los rebeldes tendrán su castigo. Escoge bien, escoge hoy, porque la retribución de los malos no es agradable:


"Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán." (Isaías 14:11)

¿Por qué ir al tormento eterno si ya Dios abrió el camino para que el hombre no se pierda? Escoge la obediencia a la Palabra de Dios.


"Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos." (Lucas 16:19-31)

Si usted es de los que ignora la verdad de Dios, en el futuro, tendrá algo que no podrá ignorar.

"Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Marcos 8:36)


"Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto EL JUICIO" (Hebreos 9:27)

Recientemente me encontraba viendo un documental de televisión llamado “Planeta 3D” en el cual se presentaba una visión de la tierra en tercera dimensión y usando sensores y programas de computadora sofisticados que pueden mostrar la forma que tiene nuestra tierra desde el interior, desde su núcleo hasta el exterior. Me sorprendió ver que en interior de la tierra también existen montañas y grandes huecos. Enormes huecos en el interior de la tierra que en su forma crean lo que parecen montes (espacios o huecos de tierra separados por fuego). Se encuentran formadas en la parte que nos es visible para nuestros ojos y que solo se puede ver por medio de esa clase de tecnología y que presentaron en ese documental. Inmediatamente me recordé de lo siguiente:

Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? (Efesios 4:9)

En Lucas 16:19-31 se afirma que una gran SIMA (hueco) separaba a los hombres en tormento de los hombres que estaban en la tierra. ¿Se estarían refiriendo a esas SIMAS o huecos que ahora se han descubierto en el interior de la tierra y que solo se pueden ver por medio de tecnologías sofisticadas? Claramente se dice en Efesios 4:9 que en “las partes más bajas de la tierra se encuentra el SEOL. Llegue a sus propias conclusiones.

"Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es." (I Corintios 3:17)