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jueves, 18 de febrero de 2010

Una guerra sin cuartel en nuestra contra

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He recibido varios mensajes insultantes a nuestro correo electrónico de parte de los satanistas que se han dedicado a utilizar nuestra foto en Internet para difamarnos. Estas personas inescrupulosas se han disfrazado de diferentes perfiles en facebook y también se han infiltrado dentro de algunas iglesias fingiendo ser reverendos para manipular las mentes de todos aquellos que no poseen discernimiento de espíritu. Proceden del mismo lugar de donde surge el falso Cristo de Creciendo en Gracia. Toda una agenda oculta masónica que pretende destruir la iglesia de Cristo. Vienen avalados por algunas personas de la prensa quienes pertenecen a sus mismos grupos de control social. Algunos son presentados por la prensa como "reverendos" sin serlo en realidad.

Los aires están minados de huestes de maldad que tienen como objetivo procurar derribarnos. Al enemigo no le agrada el trabajo que hacemos, ni este blog, ni nuestro credo, ni los proyectos que estamos haciendo, por lo cual está muy airado y ha tratado de manifestarse de diferentes maneras. Es una lucha espiritual. Y esto es lo que el enemigo ha estado haciendo: Conjuros, ritos, pactos, hechicerías, brujerías, lanzando maldiciones, maquinaciones de diferentes clases, detractores, blasfemias, persecusión, y cosas semejantes a estas. Ninguna de esas armas prosperarán porque Dios va delante de nosotros.

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio. (Efesios 6:10-19)

Seguiremos proclamando día a día el nombre de Cristo, nombre que es sobre todo nombre (Filipenses 2:9-11)

Las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia. (Mateo 16:18)

Porque contra Jacob no hay aguero, ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: !!Lo que ha hecho Dios! (Nm. 23:23)


"...porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él". (Is. 59:19)


Les comparto una breve reflexión que nos comparte la Hna. Marisabel Acevedo:

Yeshúa contó la historia de dos hombres que construyeron sus casas en diferentes cimientos (Mateo 7:24-27). Un hombre construyó sobre roca sólida, mientras que el otro lo hizo sobre la arena. Cuando vinieron las lluvias y los vientos se abalanzaron sobre estas casas, la que estaba sobre la roca estuvo firme, mientras que la de la arena se vino abajo. Su mensaje para nosotros fue que si construíamos nuestra vida sobre la roca de Su palabra, soportaríamos las tormentas de la vida y los vientos de la adversidad.


Hay momentos cuando la vida lanza feroces tormentas, adversidad, retos y pruebas que nos sacuden y hacen que nos preguntemos dónde está Dios, por qué Él nos permite enfrentar tales momentos, si lo lograremos o no.

Tenemos que recordar que el sabio constructor no escapó a las tormentas y que no era inmune a los vientos de la adversidad. La promesa de Dios no es que no habría tormentas o desafíos en la vida; Su promesa es que si construimos nuestras vidas en Yeshúa y Su palabra, seguramente soportaremos cualesquier tormentas que la vida traiga. Cuando todo haya terminado, cuando las vidas construidas sobre arena movediza se estén derrumbando alrededor nuestro, ¡seguiremos en pie!

Y así, cuando vienen las tormentas, cuando sentimos que los feroces vientos de la adversidad nos golpean, cuando sentimos que los cimientos mismos son sacudidos, no nos desesperemos, no tengamos miedo, no nos llenemos de temor. Ese es precisamente el momento de tener fe, tener esperanza, ¡y declarar que esta casa seguirá en pie porque está construida sobre un cimiento seguro!

En Efesios 6:13 dice, “para que… puedan resistir hasta el fin con firmeza”. Aférrate en fe creyendo que Dios te sostendrá en medio de la tormenta, que Él te dará la gracia y la fuerza que necesitas para hacerlo. Es posible que no haya una revelación profunda, es posible que no haya una pequeña vocecita, pero Él lo declaró en Su palabra y eso es suficiente para seguir, aferrarte, sujetarte firme. Puedes estar seguro que cuando todo esté dicho y hecho, aún estarás en pie, porque en algún lugar, Dios está sosteniendo todas las cosas, y está cuidando de ti.

Shalom!

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