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lunes, 20 de febrero de 2012

“Solamente di la palabra, y mi criado sanará…”

¿Quién es el que desata la Palabra? ¿Quién es el que le ordena a las cosas que no son como si fuesen? ¿Quién decreta? ¿Quién declara? ¿Quién ordena? ¿Dios o el hombre? Si Cristo es el que lo hace todo en tu vida, Él es tu Señor, pero si tú mismo pretendes otorgarte la respuesta, ya te has desprendido de Cristo creyendo en cosas extrañas.

“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” (Mateo 8:5-13) (Jeremias 33:3)



Los textos de la controversia

Para algunos el evangelio tiene una autorización incondicional en cuanto al pedir toda clase de cosas y ponen como justificación la obra que ha hecho Jesucristo a favor de los hombres y las palabras que aparecen en: Mateo 18:19, Mateo 21:21, Marcos 11:23 y Juan 15:7. Los textos son:




Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que PIDIEREN, les será HECHO POR MI PADRE que está en los cielos. (Mateo 18:19)



Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. (Mateo 21:21) (Marcos 11:23)



Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. (Juan 15:7)

En primer lugar, hablando sobre Mateo 18:19, si usted aísla dicho texto, pareciera que es una licencia o garantía de pedir u ordenar todo lo que se nos antoje como seres humanos, incluyendo nuestros caprichos y Dios obedecerá como un "genio de la botella" viéndose obligado a responder de inmediato los designios del corazón del hombre. Sin embargo, la realidad es muy distante a esto. Dios es un Dios santo, por lo que ninguna intención contaminada logrará respuesta alguna de su parte. Esto significa que los hombres que piden cosas por competencia, avaricia, falta de propósito, vanidades, necedades, materialismo, búsqueda de deleites temporeros, y cosas semejantes a estas que por más adornadas que se presenten surgen del pecado, no piense que recbirá cosa alguna de parte de Dios. En cambio, el contesto de Mateo 18:19 es uno que está ligado al reino de Dios, su justicia y su propósito.

¿Cuál es el propósito de Dios y su reino?

El propósito de Dios y su reino lo es la salvación de los hombres por medio de Jesucristo. Por ende, toda petición de los hombres en relación con su salvador tienen que estar ligadas a ese mismo propósito. Es por esto que cuando un hombre utiliza los textos de Mateo 18:19, Mateo 21:21, Marcos 11:23 y Juan 15:7 para enfocarse en cosas vanas como hacerse rico en esta tierra, vivir en placeres, pedir cosas sublimes, procurar colocarse en un nivel social acomodado respecto a su prójimo, pedidos cuya intención es ostentar propiedades y cosas semejantes a estas, que no pasan de ser intereses lucrativos o contaminados, se está saliendo del propósito y significado de la Palabra de Dios.

Tomemos como ejemplo, Mateo 21:21

Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. (Mateo 21:21)

Para algunos este texto significa que el hombre tiene el poder en su lengua y en su mente de cambiar y conseguir su propio mundo con el mero hecho de la confesión positiva, en cambio, lo que Dios quiere mostrarnos en su Palabra es que si confiamos en Dios, no existe cosa imposible que él no pueda hacer por su pueblo. Y esto, volviendo a la esencia original de lo que es el evangelio, un camino de salvación para los hombres y no una justificación para que los hombres creen sus propios mundos egoístas por medio de técnicas de auto creación por medio de la palabra hablada.

El propósito de Dios es la salvación del hombre y dentro de esa salvación Dios tiene cuidado de todo lo que el hombre necesita. Dios conoce y ve, sabe lo que nos hace falta. No nos da lo que nuestros caprichos quieren, pero nos da lo que necesitamos. Nos da más de lo que pedimos o entendemos, por lo que nuestra mente, tampoco es la creadora de lo que Dios nos da.

Sobre el texto:

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. (Juan 15:7)

De forma clara, ese pedido y su respuesta está condicionado a “permanecer en Dios y en su Palabra” es decir, en la santidad y propósito de lo que Dios es y quiere. Nada que ver con caprichos humanos.

En el mundo podremos encontrar toda clase de distorsión de la fe. Traspasando los límites de la santidad de Dios y de sus propósitos para ir en pos de avaricia o ideales contaminados. Sin embargo, tenemos en la Palabra de Dios, si somos sinceros, una luz que nos llevará a puerto seguro. Dios tiene sanidad, tiene liberación, tiene prosperidad, tiene propósito, tiene cuidado de su pueblo, tiene sabiduría, tiene luz, tiene todo lo que el hombre necesita. Sin duda alguna, dará toda cosa buena conforme a sus riquezas en gloria. Siempre recordemos que nuestra herencia es sin contaminación e incorruptible, por lo que deslíguese de las cosas vanas de este mundo.


Un texto determinante y que arroja luz sobre los otros textos:
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que SI PEDIMOS ALGUNA COSA CONFORME A SU VOLUNTAD, ÉL NOS OYE.” (I Juan 5:14)


¿Cuál es la voluntad de Dios?


La voluntad de Dios es vuestra santificación (I Tesalonicenses 4:3)


Por ende, todo lo que el hombre pide TIENE que ir de acuerdo a la justicia, santidad y propósitos santos de Dios y alejándose de todo motivo oculto o contaminado.


En Santiago capítulo 4 y verso 3 podemos ver algunas razones por las cuales una oración puede ser denegada por Dios:


“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3)


Esto deja claro que Dios NO CONTESTA TODAS LAS ORACIONES SINO AQUELLAS QUE VAN ACORDE A LA JUSTICIA, SANTIDAD Y PROPOSITOS ETERNOS DE SU REINO.