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jueves, 24 de mayo de 2012

El verdadero amor, la fe, y el servicio genuino versus la manipulación del evangelio para utilizarlo como lucro personal

Quien mucho besa, algo busca.

"Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba. De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel." (II Samuel 15:5-6)

Absalón, el inescrupuloso hijo de David, conspiró contra su propio padre. Una de las formas que tuvo para tratar de destruirlo fue tratar de ganarse el favor del pueblo. Usaba la manipulación y el afecto fingido para ganar adeptos. Cual Judas, besaba a la gente para congraciarse con todo el mundo y así procurar lograr su meta y extender su influencia.

Así como Absalón hay muchos quienes utilizan técnicas carnales para lograr sus propósitos. Esta maldad la vemos tanto fuera como dentro del cuerpo de Cristo. En la Biblia tenemos la advertencia divina de un tiempo muy peligroso cuando se levantarían hombres hipócritas quienes con apariencia y piedad fingida buscarían hacer del evangelio alguna clase de kiosco, alguna clase de mercadería en nombre de Dios. Para lograrlo, debían infiltrarse utilizando la Biblia como fachada. Hoy día coexiste en la sociedad diversidad de congregaciones a las cuales Cristo todavía no les ha resucitado en sus corazones. Tiene templos muy lujosos, tienen propiedades que han ganado de una u otra forma montando un espectáculo, en cambio, Cristo se encuentra fuera de sus atrios. (Apocalipsis 3:20) Todo su culto, toda su asamblea, todas sus reuniones atraen gente, en cambio, Dios no las oye, no las oye porque le falta sinceridad, amor y fe verdadera. (Amós 5:21; Amós 5:23) Mientras su negocio marcha bien, a todos adulan, en cambio, cuando Dios los prueba, los halla faltos y falsos porque su contenido no es verdadero sino una mera máscara social cuyo hedor interno es evidente. (Mateo 23:27) Esta triste realidad la vemos en diferentes facetas, en las obras falsas de mercaderes quienes utilizan el nombre de Dios en vano para crear toda clase de empresas en nombre de Dios, pero careciendo de él. (Marcos 11:17) Estos violando el mandamiento toman el nombre de Dios en vano para enriquecerse hablando palabras infladas que Dios no les ha mandado hablar, (Éxodo 20:7) (II Pedro 2:18) pero que constituyen la base filosófica de su entretenimiento cristiano, hablar en nombre de Dios, para atraer gente sin infundir en ellos una verdadera resurrección por medio de la fe y el amor genuino. Son tumbas cerradas a quienes Cristo no les ha amanecido.


De esto ya se habla de antemano en la Sagrada Biblia y Dios conoce su final:

"!!Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré." (Judas 1:11)


"Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho." (Judas 1:16)


"disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales." (I Timoteo 6:5)


Como dijo Jesús, "por sus frutos los conoceréis":


"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que “por sus frutos los conoceréis." (Mateo 7:15-20)


Estos, mientras pueden sacar provecho de los incautos, adulan de palabra, entretienen hablando palabras "positivas" y lisonjeras, halagan para agradar con mensajes motivacionales, pero cuando pierden su ganancia, atacan. Tengamos cuidado porque tenemos la advertencia de Dios de tales personas.

Dios nos invita a ir por el camino de la verdad y de la verdadera fe:

“Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (I Timoteo 1:5) Ya que no se puede servir a dos señores al mismo tiempo.