APROVECHA LOS ESPECIALES DE ESTA SEMANA EN TODOS NUESTROS EBOOKS EN AMAZON

jueves, 26 de enero de 2012

Mucho cuidado en el fin de los tiempos

Mientras más se acerca la venida de Cristo, más se hace evidente el espíritu del anticristo en la tierra. En el libro de Apocalipsis se nos dice que vienen bestias que se opone a Dios las cuales harán toda clase de señales engañosas de las cuales se maravillará toda la tierra y serán muchos los que seguirán sus mentiras y caerán en las trampas al dejarse llevar por sus falsos milagros. El enemigo de las almas es un ser sobrenatural, su poder, aunque limitado y no mayor que el poder de Dios, tiene la oportunidad de manifestarse en la tierra con el permiso de Dios para la perdición de aquellos que no reconocen la verdad de Dios y andan tras la mentira. A los que no creen en la verdad, Dios les envía un poder engañoso para que crean en la mentira. Es decir, si ya Dios ha dicho en su palabra que la adivinación, la hechicería, la brujería, el espiritismo, la idolatría, el ocultismo y cosas semejantes a estas son abominación a Dios, y con todo y advertencia hay gente que opta por estos caminos, quedan asombrados ante los estratagemas que tiene el enemigo. y es que a los que toman esos caminos de la oscuridad, caerán presos ante el poder sobrenatural del enemigo. No porque el camino que ellos eligieron sea el correcto, sino porque Dios le permite al enemigo manifestarse y hacer todo un espectáculo que finalmente conducirá a la perdición a todos los descarriados.

En el fin de los tiempos, el enemigo ha traído y traerá nuevos y falsos evangelios opuestos a la verdad de la Biblia. Son evangelios que no se encuentran dentro del marco de lo narrado en la Biblia y proponen “nuevas verdades”. Esas “nuevas verdades” no son otra cosa que falacias, mentiras y engaños. Tengamos cuidado, pues tenemos la advertencia de Dios:

“Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” (Gálatas 1:8)

Pablo le aconseja a Timoteo:

“Ten cuidado DE TI MISMO y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” (I Timoteo 4:16)

“Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.” (Tito 2:1)

“Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: !!Bienvenido! Porque el que le dice: !!Bienvenido! participa en sus malas obras.” (II Juan 1:10-11)