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viernes, 8 de enero de 2010

Perros que no pueden ladrar (Atalayas que cierran la boca)

Isaías 56 muestra las palabras de Dios en respecto a aquellos que hacen su voluntad versus los que se olvidan de los mandamientos. Como si fuera poco, presenta la realidad de un pueblo que duerme y el ocio de aquellos que no hacen su trabajo para despertarlo. Dice:

Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente.(Isaías 56:10-12)

Hoy día sucede igual. Muchos son los peligros que se avecinan y los guardas siguen durmiendo y conduciendo al pueblo a la mentira, la autocomplacencia, la falsa prosperidad terrenal, el abastecimiento de los placeres de esta vida. Pero el cuadro que se presenta en la sociedad es otro...