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lunes, 20 de diciembre de 2010

¿El sábado o Cristo? ¿La eternidad de un día de la semana o la eternidad del reposo dado por Cristo cuando le aceptamos como salvador de nuestra vida?

¿Por qué las iglesias protestantes que no son adventistas no guardan el sábado como los judíos?



Los Adventistas usan el texto de Isaías 8:20 para justificar su apego a la ley y al cumplimiento del guardar del sábado.



“A la ley y al testimonio, si no anduviere conforme a esto es porque no les ha amanecido…”



Los adventistas afirman que la validez del testimonio cristiano se demuestra cuando se guarda el sábado.

La observancia del sábado dentro de la ley tal y como está redactada en la ley de Moisés implica que en ningún hogar se pueda prender ni la estufa en ese día y que el hombre repose de todo trabajo. Cualquiera que prenda fuego en ese día, simplemente no está guardando la ley como se requiere.



El PRIMER PACTO estaba lleno de leyes y ordenanzas de toda clase. Una de esas ordenanzas era el guardar el sábado. Ese PRIMER PACTO, era imperfecto.


¿Por qué era imperfecto el PRIMER PACTO? El primer pacto era imperfecto porque era sólo un tipo o sombra de un futuro pacto. Es decir, que en lo que a la ley, al tabernáculo, a los ritos, a las ordenanzas en el Antiguo Testamento, se refiere, TODO APUNTABA a la obra perfecta que ejecutaría Jesucristo.


De esta manera, no existe rito no ordenanza alguna que pueda superar la obra que Cristo haría.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. (Jeremías 31:31)


El pacto de la sangre de Cristo (Mateo 26:28)



El adventista de hoy continua aferrándose al viejo modelo, incluso cuando ya Dios ha provisto un mejor pacto. Dicen ellos: “guardamos el sábado porque así la ley lo indica”. Sin embargo, la ley que indicaba el guardar el sábado, lo único que indica es que vendría Jesucristo a ser el verdadero reposo de todo aquel que deposita la fe en él.



El dilema surge cuando por defender la ordenanza del sábado la tildan de requisito de salvación y condenan a aquellos quienes no “guardan” el sábado, como ellos piensan que lo hacen.



La voluntad de Dios en EL NUEVO PACTO no es para esclavizar a nadie a la ordenanza de un día de la semana. A Cristo es que hay que aferrarse. Cristo es hecho por nosotros nuestra ley y nuestro testimonio.

Aferrarse a la observancia de un día de la semana como requisito y muestra de salvación es desligarse del verdadero blanco de la fe. Dice: "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis..."; (Gálatas 5:4)



Hay un sólo trono en el cual debe estar Cristo. Cristo no comparte su gloria. Nuestra justificación viene de Cristo y no de ordenanza alguna.



El adventista tiende a pensar que al guardar el sábado esto le conduce a estar obrando bien, incluso piensa que es una obra para alcanzar la salvación. Sin embargo, se nos dice:



Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Ef. 2:8-9)



Hebreos 9 nos habla sobre las ordenanzas del PRIMER PACTO y el cumplimiento en el SEGUNDO PACTO.



El segundo pacto es Cristo mismo en cumplimiento de todos lo requerimientos de Dios para el hombre. Tienes a Jesucristo como salvador, estas completo.



Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:16-17)



Tengamos cuidado y no pongamos el sábado en el lugar que le corresponde a Cristo, ya que Cristo no comparte su gloria. Somos salvo por la fe en Cristo, por la obra que Cristo hizo y no por guardar un día de la semana. Ya que no hay dos salvadores, sólo Cristo.


El Adventista usa estos textos para imponer el sábado a sus feligreses: Génesis 2;1-2
Éxodo 20;11, Juan1;3, Efesios 3;9 Colocences1;16 Hebreos 1;2 Marcos 2;7
Éxodo 20;8-16, Éxodo 16; 4-31, Ezequiel 20;20, Isaías 66; 22,23, Isaías 58; 13,14, LUCAS 4;16, Mateo 12;12, Mateo 12;8, Lucas4;16



Así se intercala la ley de Moisés con el Nuevo Pacto, sin embargo, el NUEVO PACTO es perfecto.

Cuando los cristianos que no son Adventistas no guardan el sábado es porque simplemente consideran que TODOS los requisitos de su salvación se encuentran COMPLETOS en la fe en Jesucristo. Es decir, incluyendo nuestro reposo, todo está incorporado en la persona de Cristo. Si tienes fe en la salvación dada por Cristo, Cristo es tu perfección.



El adventista afirma que ellos no juzgan a los que no guardan el sábado como ellos, pero no es cierto. La “profetiza” que ellos siguen denominada “Elena G. White” y sus escritos ponen al sábado como un sello de Dios, entre quien se salva y quien no.



Según la Biblia, NO hay nada malo en guardar el sábado. El error consiste en juzgar a aquellos que no hacen diferencia en los días.



Dice la Biblia: ”Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.” - Romanos 14:5



El primer pacto = ordenanzas y leyes



El segundo pacto = La sangre de Cristo, plenitud y justificación completa en Cristo por medio de la fe en él.



De todos los mandamientos que Cristo dio por medio de los apóstoles en el NUEVO PACTO es NO Juzgar a los que no hacen diferencia entre los días.



¿Estamos obedeciendo a Cristo en el no juzgar a otros por el tema del sábado?



Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:16-17)



Cuando miramos a otros, y pensamos que agrada menos a Dios porque este no guarda el sábado, ¿estamos obedeciendo a Cristo?



Romanos 14 hace una diferencia entre el débil en la fe y el fuerte en la fe.



El débil en la fe = Piensa que si no cumple con los ritos y ordenanzas no se salva.



El fuerte en la fe = Piensa que la fe en Cristo lo hace completo y le rinde culto a Dios todos los días de igual forma.



Esto es lo que los adventistas no quieren entender:


Sábado = La sombra
Cristo = La realidad y el cumplimiento

Sábado = Reposo
Cristo = Nuestro reposo = El cumplimiento



Cumplimiento en Cristo:



Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo 11:28)



”mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.” (Gálatas 4:9-11)



Volver al sábado = volver a la sombra = volver a los rudimentos



Hebreos 8 dice bien claro que las ordenanzas y ritos de la ley son sombras y figuras de algo que vendría posteriormente.



Eso que vendría = Cristo



Tenemos a Cristo, tenemos el nuevo pacto.



Por lo que volver a la ley y sus ordenanzas es volver a los rudimentos obsoletos.



Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Hebreos 8:13)



Tienes a Cristo, tienes el reposo. Por lo tanto exaltar el sábado es una observancia hueca. Tienes a Cristo, entonces estas completo por medio de su persona, sin las ordenanzas de la ley.



”sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.” (Gá 2:16)



Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. (Rom. 3:21-33)



¿Dónde está la jactancia? ¿En cuánto guardamos el sábado o en la sangre de Cristo derramada? ¿Quién es nuestro redentor? ¿La ordenanza de un día o la sangre de Cristo? ¿Cuál es nuestro reposo? ¿Un día o Cristo?


Aferrarse a la ley es alejarse y desligarse de Cristo. Esto anula tu relación con Cristo.



"De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis..."; (Gá 5;4)



Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:16-17)


Primero, en ninguna parte he dicho que pongo el domingo en lugar del sábado. Para mi todos los días son iguales.



Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. (Rom. 14:5)



Cuando hablamos de la ley, nos referimos a la observación de los días como lo hacían los fariseos. La ley de Dios es Cristo, por lo que si tienes a Cristo como salvador tienes la ley de Dios. Tienes la justificación por medio de la fe en aquel que es perfecto y no descansa tu fe en cuanto puedas por medio de tu esfuerzo guardar el sábado o cumplir "x" o "y" requisito pues no es tu obra sino la obra perfecta de Cristo.



Jesucristo dijo en la cruz "consumado es" y no dijo "continuará".



La fe es sobre Cristo y no sobre obra humana. Ya que por más que lo intentes nunca serás perfecto. El sacrificio de Cristo fue de una vez y para siempre por lo que estamos completos en él.


La complacencia de Dios se encuentra en su Hijo y no en obra alguna de hombre.


Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. (MAteo 17:5)



Aquel que complace la justicia de Dios es Cristo. De modo que su justicia es la que es a nuestro favor.

La fe cristiana es hacia Dios y no hacia obra de hombre.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.



¿Cómo somos hechos justicia de Dios? Por medio de Cristo. Por lo tanto, la ley y la perfección las cumple Cristo por nosotros. Es su justificación gratuita por medio de la fe en él.



Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. (Lucas 5:36-39)



El vestido viejo = el sábado como día de reposo
El vestido nuevo = Cristo como nuestro reposo



Odres viejos = los rudimentos de las ordenanzas de la ley
Vino nuevo = Cristo y su realidad



Una vez pruebas a Cristo como tu reposo, conocerás que nada te puede dar ese verdadero reposo y esa paz.



La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)


Cristo es nuestra plenitud. Es decir, todos los requerimientos de Dios son cumplidos cuando depositamos nuestra fe sobre él. De ésta manera Dios está satisfecho por la obra de redención, santificación, justificación, expiación, justicia, limpieza, y toda clase de beneficio que se obtiene solo al creer en él y recibirle como salvador.