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viernes, 16 de noviembre de 2012

No orientes el mensaje del evangelio hacia las riquezas perecederas


                                   

La realeza que se adquiere cuando tomamos nuestra posición en Cristo no tiene nada que ver con dinero, ostentar bienes, ni cosas materiales. Es una cualidad de virtud que proviene de Dios cuando nos disponemos a hacer su voluntad. El falso evangelio de la prosperida afirma que tus riquezas terrenales expresan la abundancia de la calidad de "hijo de Dios" en ti. Sin embargo, ser un hijo de Dios traspasa los estados de pobreza o de riqueza. " Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de los reyes están." (Lucas 7:25)

La verdadera riqueza se obtiene haciendo la voluntad de Dios en este mundo.