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miércoles, 7 de julio de 2010

Aceite y lámpara, fe y obras, Espíritu y frutos.

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Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: !!Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: !!Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. (Mateo 25:1-13)


Dios espera que nuestro andar sea semejante a lámparas que tienen aceite. La lámpara sola es sólo un objeto vacío, en cambio, si posee aceite puede alumbrar. De la misma manera, Dios espera que tomemos su palabra la cual es la lámpara y la llevemos a la acción. El aceite es aquello que hace la diferencia entre una lámpara inútil y una lámpara útil. La lámpara útil alumbrará el camino tuyo y el de otros. Dice la parábola que aquellos preparados para irse son aquellos que alumbran su camino y el de otros por medio de su testimonio de obras de bien. Ese es mensaje implícito. La fe sumada a las obras, ya que la fe sola y sin obras es fe muerta.


Jesús reprendió a los fariseos por simplemente poseer el conocimiento, pero estaban incapacitados para llevarlo a cabo. Conocían la ley de Dios, llevaban rollitos de la ley atados a su cuerpo, en cambio no obraban en verdadera justicia. Poseían la lámpara, pero no el aceite. Dice:

Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. (Mateo 23:3)

Entre el decir y el hacer hay una gran distancia. La misma distancia entre una lámpara la cual no contiene aceite.

Si hacemos que nuestra lámpara sea llena de aceite, entonces pondremos la palabra de Dios por obra y seremos conocidos por Dios.

Para comenzar a ser ejemplos de lámparas con aceite, Dios nos guiará a impactar la vida de nuestro prójimo con obras de bien y de bendición.