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domingo, 24 de febrero de 2013

Cuando Dios dice: "NO"

  
 
Recientemente escuchaba a un reconocido evangelista predicando. En su mensaje utilizaba ejemplos de los milagros hechos por los profetas de Dios como Elías, y como el caudillo Josué cuando estos hicieron grandes milagros cuando Dios los usó. Elías fue usado por Dios para cerrar la lluvia de los cielos y para abrir los cielos cuando Dios pusiera sus palabras en su bloca. Josué oró y el sol se detuvo (o la tierra dejó de girar). Estos ejemplos y algunos otros le han servido como pretexto a algunos para fomentar en el mundo evangélico lo que ellos consideran es "la semejanza de Dios" en el hombre. Proponen que la posición que Dios le ha dado al hombre redimido de estar sentado en los lugares celestiales es una licencia para hacer toda clase de cosas por medio de la palabra hablada. Decía el predicador: "decrete, ordene en los aires, perdone pecados, esto y aquello". "Usted es uno igual a Dios porque posee la semejanza de Dios". De forma carismática convenció a muchos evangelistas y pastores con su disertación que se puede ver ya en Youtube. Hay algo preocupante en todo esto. Y es el hecho que uno no puede basar toda una doctrina en un mero texto bíblico. Si bien es cierto que Dios puede utilizar a un hombre para llevar un mensaje, hacer un milagro o para revelar una verdad, también es cierto que el hombre sigue siendo hombre y Dios sigue siendo Dios. Dios no comparte su gloria. Ningún hombre está autorizado por Dios a hacer creaciones de forma independiente o por meros caprichos que el hombre tenga. Tomemos como ejemple el siguiente caso. Dice Pablo:
 
 
"Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. (II Corintios 12:7-9)
 
Me llama la atención que Pablo (el más grande apóstol luego de Cristo) dice: "tres veces he rogado".
 
¿Qué significado tiene esto?
 
Esto significa que Pablo fue en oración a Dios presentando su causa, y Dios le dijo: "NO".
 
Posteriormente, Pablo fue en oración nuevamente, insistiendo en su causa, y Dios le dijo: "NO".
 
En una tercera ocasión, Pablo fue en oración e insiste en su petición y Dios le dijo: "NO".
 
No sabemos con exactitud posterior a este suceso, cuántas veces Pablo hubo rogado por su causa y Dios le haya contestado de forma "negativa".
 
¿Qué enseñanza tenemos de todo esto?
 
Lo que puedo ver es que Pablo no estaba creando su propia realidad por medio de la Palabra hablada. Hoy día, vemos que muchos evangelistas reconocidos predican que todo lo que usted ordena con sus palabras se tiene que volver una realidad porque usted tiene una posición y autoridad en Cristo. La pregunta es, ¿Pablo no la tenía? De seguro que sí, Pablo la tenía. Pero estos nuevos predicadores modernos tiene un poder mayor que el de Pablo. Es decir, se jactan de tener un poder que todo lo crea y todo lo transforma, ese poder se llama NUEVA ERA, HEREJIA. Se llama Espíritu DEL ANTICRISTO. EL QUE HACE GRANDES COSAS DE FORMA INDEPENDIENTE DE DIOS.
 
¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de gente que coloca a su propia persona en el lugar que le corresponde a Dios. Están llenos de soberbia, envanecidos en su ego. Ellos mismos se contestan las peticiones por medio de técnicas de autosugestión utilizadas por monjes budistas. El poder de su propia mente y espíritu humano. Se desligan de la autorización de Dios.
 
Como vemos, Dios es capaz de decir: "NO" cuando un creyente pide algo. Cuando Dios es Señor del hombre, es Dios quien tiene la palabra final sobre aquello que se pide.
 
Vean la siguiente parábola:
 
También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,  diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.  Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,  sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.  Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.  ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?  Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas 18:1-8)
 
¿Qué hizo la viuda?
 
Fue un día a presentar su petición y el juez dijo: "NO".
 
Fue otro día, y el juez dijo: "NO".
 
Y así sucesivamente recibiendo respuestas negativas.
 
Finalmente el juez le hizo justicia.
 
¿Qué enseñanza tenemos aquí?
 
¿Crear cosas por medio de la palabra hablada? ¿Utilizar técnicas de decretos y órdenes a los aires para materializar esto o aquello? Definitivamente NO.
 
De lo que Dios está hablando es de la súplica, el ruego, el clamor y la oración. El hacerle conocer a Dios nuestras peticiones sin desmayar, una y otra vez. Esta es la oración bíblica.
 
Lamentablemente, hoy, la apostasía moderna de la Nueva Era viene disfrazada de muchas maneras. Ya no es fe lo que predican, son técnicas de autoconvencimiento, es positivimo, es una clase de práctica no bíblica que pretende pasar desapercibida y pegarse como levadura en cada esquina. Lea su Biblia e imite las oraciones de la Biblia, despréndase del ego. Busque a Dios. Sólo Dios tiene la respuesta.