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miércoles, 25 de abril de 2012

La esperanza de Pablo en su tercer viaje a Corinto

Pablo les anunció a los Corintios que les visitaría por tercera vez. Le escribe una carta a la iglesia llena del amor de Dios con la esperanza que le iglesia fuese santificada y se desprendiera de prácticas de pecados para cuando él llegara no lamentarse por la desobediencia. Si Pablo siendo un simple enviado de Dios demandaba esto, ¿cuánto más Dios quiere que nos despojemos de todo aquello que ya Dios dijo que le desagrada? ¿Cuánto más desea Dios que su pueblo se santifique para el momento de su regreso? 


"¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación. Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido." (II Corintios 12:19-21)