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domingo, 23 de noviembre de 2008

El Bautismo... (Parte III)

8. GÉNEROS DE LENGUAS

  • Este Don es llamado comúnmente: Géneros de Lenguas.
  • Lleva este nombre común, porque siempre está en evidencia entre los creyentes que reciben el bautismo del Espíritu Santo, el que ha recibido el bautismo según indica y ejemplifica la Biblia, en el Libro de los Hechos 2:4, está determinado definitivamente una señal y es la de hablar en otras lenguas, según el Espíritu les da que hablen.
  • Otro ejemplo Bíblico, donde los creyentes gentiles recibieron el bautismo del Espíritu Santo con la misma señal de hablar en otras lenguas, se encuentra en Hechos 10:44-46.
  • Igual que los Dones anteriores, este Don es también SOBRENATURAL y se caracteriza de los demás que es visible y sobre todo audible.
  • Por lo mencionado anteriormente, causa mucha discusión y a la vez mucha controversia. ¿Cómo piensa Ud. al respecto?
  • Pablo el Apóstol, dedicó a este Don casi un capítulo en La Biblia, y de alguno de los Dones importantes escribió apenas una frase.
  • Sin ninguna duda el Apóstol Pablo aclaró el mal entendido que había acerca del Don.
  • Las Escrituras hablan abundantemente acerca de nuestro tema y no es difícil explicarlo a los que creen en La Biblia, como La Palabra de Dios.
  • Se describe el Don de Géneros de Lenguas así: Es una declaración sobrenatural por medio del Espíritu Santo, en idiomas nunca aprendidos por el que habla, ni tampoco entendidas por la mente del que habla. Hechos 2:4-12.

- Por lo que Ud. puede leer en La Biblia, y es de conocimiento general de los creyentes pentecostales, este Don no tiene que ver nada con las habilidades lingüísticas, ni tampoco con la capacidad de la mente humana . (Conozco un hombre que habla 48 idiomas)

  • Contrario a las técnicas humanas, en su diversidad de métodos para aprender un idioma. Dios se manifiesta, es la expresión de la mente del Espíritu de Dios usando los órganos humanos del lenguaje.
  • Al recibir el Don, la voluntad del hombre, ciertamente opera, y su espíritu y sus órganos de expresión vocal también; más la mente que opera, es la mente de Dios por medio del Espíritu Santo.
  • Doy este ejemplo Bíblico: (No tiene que ver con el Género de Lengua, pero su comparación sí) Cuando Pedro, el Apóstol dijo al hombre cojo que mendigaba junto a la puerta del Templo que se llamaba la Hermosa: Levántate y anda, el hombre inmediatamente se levantó, saltando y andando. ¿No fue hecho este milagro de sanidad por el PODER de DIOS?
  • De igual modo el hablar en lenguas en el uso de este Don, es toda una Operación del PODER de DIOS. Opera la mentalidad de Dios y habla la voz del hombre y dice las palabras que el Espíritu le da que hable.
  • Los usos de este Don son varios, cuando el Señor Jesucristo dijo que esta señal iba a manifestarse entre los que creen, Marcos 16:15,16,17, sin lugar a duda le dio entre sus fieles una importancia principal, equipándonos con los Dones sobrenaturalmente.
  • Principalmente, el hablar en lenguas es la evidencia Bíblica del bautismo del Espíritu Santo.
  • El que habla en lenguas conforme le dio el Espíritu Santo, no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 1ª Corintios 14:2.
  • El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica. 1ª Corintios 14:4.
  • El Don de Géneros de Lenguas, juntamente con el Don de Interpretación de Lenguas, también edifican a la Iglesia.
  • Toda la enseñanza doctrinal básica al respecto de los usos y su orden está bien explicado en el capítulo 14 de 1ª Corintios. Le recomiendo lo lea varias veces.

9. INTERPRETACIÓN DE LENGUAS

  • . . . y a otro, interpretación de lenguas. 1ª Corintios 12:10.
  • De los nueve Dones del Espíritu, Ud. puede llegar a la conclusión de que siete son comunes a ambos testamentos, mientras que los otros dos han entrado en función solamente desde el día del Pentecostés.
  • Analizando más profundamente, encontramos que el Don de Géneros de Lenguas y el Don de Interpretación de Lenguas, son los más relacionados de todos los Dones.
  • Al decir que están relacionados, eso no quiere decir que el uno es inútil sin el otro.
  • Es cierto suponer, que el Don de Interpretación de Lenguas, no tendría significado alguno sin el Don de Géneros de Lenguas.
  • El Don de Género de Lenguas, no depende en el sentido absoluto de El Don de Interpretación de Lenguas, por el hecho que tiene su propio propósito, como hemos visto; la edificación del Espíritu individual, completamente apartado de otro propósito.
  • La Interpretación de Lenguas es la señal sobrenatural presentada por el Espíritu, dando el significado de una expresión en otras Lenguas jamás aprendidas, por el que lo realiza. Esta interpretación no es una operación de la mente del intérprete, sino de la mente del Espíritu de Dios.
  • Aunque el mensaje enviado a la Iglesia por el Don de Géneros de Lenguas sea realizado en un idioma conocido como el Inglés, Alemán u otro. La interpretación, dada por medio del Don, no es una traducción literal, del mensaje, sino una expresión global de la voluntad de Dios, aunque del mensaje enviado, algunas palabras sean entendidas y pueden coincidir en parte de la interpretación, no es el todo. Pero se han presentado casos en que el mensaje enviado según el Don de Géneros de Lenguas sea por ejemplo en el idioma Alemán; y encontrándose en la Iglesia algún Hermano/na. Que conoce el idioma perfectamente, entiende el mensaje en su más puro significado, pero este Hermano/na.
  • Si no tiene el Don de Interpretación de Lenguas, comprende todo pero no lo traduce para La Iglesia, sino el mensaje es interpretado por el Hermano/na. Que nunca estudió el idioma y da la interpretación en forma general, de tal manera que el Hermano/na. que conoce dicha lengua queda maravillado del grado de perfección, con el cual fue dado el mensaje e interpretado.
  • Lo más sorprenderte aún es que en diversas ocasiones el Hermano/na. Que domina el idioma en el cual fue enviado el mensaje, sabe o lo conoce al Hermano/na. Que nunca estudió dicho idioma, pero dio el significado maravilloso de la expresión en otras Lenguas.
  • El intérprete por lo general nunca entiende la Lengua que interpreta y no tiene parte alguna en proveer términos equivalentes en su propia lengua para las palabras sobrenaturales que son habladas, estas son palabras desconocidas tanto que ellas son imposibles de distinguir en las frases de las cuales forman parte.
  • La interpretación, es un milagro tan real, como lo es la expresión original en Lenguas. Ambas son expresiones igualmente directas de la mente del Espíritu de Dios.
  • En verdad, un creyente usado por Dios con este Don de Interpretación de Lenguas no presta atención alguna a los términos hablados en el lenguaje desconocido que interpreta; El simplemente mira a Dios como dependiente directamente de El para que le muestre el significado de la misma manera que él que habla en Lenguas, mira en la plena dependencia e ignorancia a Dios para su expresión sobrenatural.
  • En la mente de Dios, como es natural, las dos operaciones están exactas y bienaventuradamente unidas; en la mente de los hombres, las dos expresiones son completamente independientes e igualmente directas de Dios. Este constituye el poderoso milagro de ambos, el Don de Géneros de Lenguas e Interpretación de Lenguas.
  • En la misma lista de los Dones, mala concepción y mala interpretación han causado que muchos lo ignoren, nieguen y destruyan su carácter sobrenatural; y aún este hermoso Don no ha escapado a la intención, e imitación del adversario.
  • Debemos con todos nuestros poderes guardar los Dones de todo intento de reducirlos a un nivel natural. El Don de Interpretación de Lenguas es precioso y enteramente milagroso.

SAN MATEO 5:18 . . . ni una jota ni, una tilde pasará de

la ley, hasta que todo se haya cumplido.

EZEQUIEL 36:27. En la promesa del Espíritu: JOEL 2:28-29.

  1. LOS DONES ESPIRITUALES Y EL EVANGELISMO.

1ª CORINTIOS 13. El verdadero amor siempre piensa primero en otros.

Este es el motivo primordial para el evangelismo. Pero los creyentes corintios no se preocupaban del incrédulo que se hallaba en medio de ellos, mientras no pudieran dar rienda suelta a un goce o despliegue desenfrenado de sus propios dones espirituales.

Consideración para los "otros" es la divisa de Pablo, Capítulo 14:17-19 con respecto, tanto a sus compañeros creyentes como a los incrédulos.

Haríamos muy pocas equivocaciones con los dones espirituales si estuviéramos siempre dominados sobre todas las cosas por una pasión por las almas-por "otros". No es la obra del Espíritu Santo en los cultos evangelísticos lo que debemos temer. El jamás alejará una alma del evangelio, ya sea durante los preliminares, la predicación, o la llamada al altar.

Es la obra de nuestro propio Espíritu la que necesita tan cuidadosa vigilancia. Y esa vigilancia debe redoblarse en los servicios evangelísticos, recordándose que se arriesga la salvación de las almas. Un yerro entre otras ocasiones podrá no importar mucho; un yerro en esta puede ser fatal. Mejor será errar en la reprensión personal y si acaso erramos.

Es probable que no se contriste mucho el Espíritu si nuestro motivo fue el cuidado de no impedir que alguna alma viniera a Cristo. Cada parte de un servicio evangelístico es mejor dejarla a los que han tenido experiencia, y se han probado que conocen la mente del espíritu.

No era el hablar en lenguas lo que ocasionaba el peligro de que la gente dijera que la Asamblea de Corinto se había vuelto loca; era que todos hablasen lenguas (14:23); esto, es todos simultáneamente o en número excesivo, y sin interpretación. Era un uso desordenado de un don que podría ser poderosamente eficaz si se usaba el tiempo debido y en el modo debido.

Algunas personas no creen que necesitamos que se nos enseñe la manera de usar los Dones del Espíritu, pero nosotros sí.

No es que el mismo Espíritu Santo pueda equivocarse alguna vez pero nuestro propio espíritu sí puede, y de aquí la necesidad de las reglas expuestas en 1ª corintios 14.27,33, para que nosotros nos examinemos en estos asuntos. El gran ideal es que el Espíritu de Dios controle tan perfectamente cada miembro del cuerpo de Cristo al grado de que cada operación de un don sea precisamente una "obra" del Espíritu Santo. (Cap. 12.11) Entonces podremos estar seguros de que no habrá impedimento al evangelismo o a la santificación o a cualquier otra gran obra en que el Espíritu se halle ocupado en es momento, pero los hijos de Dios se hallan en diferentes etapas de entendimiento espiritual.

Acerca de los dones espirituales los corintios no eran otra cosa sino "hombres"

1ª Corintios 14.20 y tenemos que lo mismo podría escribirse de muchos de nuestros queridos hermanos del pueblo pentecostal de Dios ahora. Por lo consiguiente, Pablo tuvo que establecer reglas que serían superfluas, si estuviéramos siempre en el Espíritu.

El resumen final de toda la materia se halla en el Cap.14.40.

"Hágase todas las cosas decentemente y con orden". Ningún don espiritual, ejercido en el Espíritu, infringe jamás esa regla y en consecuencia, nunca estorba el verdadero evangelismo.

Rectamente entendidos y rectamente usados, los Dones del Espíritu son el único equipo adecuado de la Iglesia para el cumplimiento de su gran comisión de predicar el evangelio a toda criatura.

4) EL REGULAR DE LOS DONES Y SU APARENTE ABUSO.

Todos aquellos familiarizados con reuniones pentecostales estarán dispuestos de admitir que hay casos específicos del aparente abuso de los Dones espirituales. Esto no se limita a la época moderna en la cual vivimos pues San Pablo escribió partes de las cartas a los corintios para poner en orden los abusos y excesos. Dijo:

"Hágase todo decentemente y con orden". Notemos lo siguiente:

  1. Dios obra en manera cooperativa. 2ª Corintios 6.1. Mientras que la ineficiencia de los que trabajan con ÉL no le deshonran, Dios permite a Sus hijos libertad.
  2. El abuso de los Dones puede ser una situación temporaria. Un nuevo creyente que no alcanza a comprender todo. 1ª Corintios 12.1
  3. Los Dones espirituales pueden ser imitados por espíritus satánicos.

    1ª Juan 4.1; 1ª Timoteo 2.9. Una manifestación de esta naturaleza vendría sobre una persona deliberadamente en relación con las fuerzas del mal. Tarde o temprano aparecerá la vida de imitación que respalda el don de imitación.

  4. Cualquier confusión en el uso de los Dones no viene por obedecer las Escrituras, sino por el descuido de las mismas.

    La escritura declara que en ninguna manera es Dios el autor de la confusión. Uno de los Dones que ha traído más disensión y problemas, es el Don de Géneros de lenguas. 1ª Corintios 14.27 dice: "Sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete".

    1. EL FRUTO DEL ESPÍRITU.

Mientras que los Dones del Espíritu conciernen al servicio del creyente, el Fruto del Espíritu concierne al carácter.

No es el caso de un momento especial de bendición como los Dones, pero el producir el Fruto del Espíritu en la vida del creyente es el resultado de una vida vivida en rendición al Espíritu. El Fruto del Espíritu es la cosecha inevitable donde hay una vida vivida en sumisión al Espíritu. La palabra "Fruto" esta puesta en singular en las escrituras, con el pensamiento que todo es de una clase, divino y sobrenatural, a pesar del hecho que hay diversas manifestaciones. Gálatas 5.22,23.

Hay sin lugar a dudas una relación muy íntima entre la obtención del Fruto del Espíritu y santificación progresiva. En ambos el carácter es modificado y el la generalización (estándar) de la santidad es alcanzado, no solo por medio de esfuerzo propio o lucha personal, pero por rendición incondicional a Dios en Su tercera Persona.

A continuación estudiaremos El Fruto, en forma individual, de un todo.

Ellos son: Amor.

Gozo.

Paz.

Paciencia.

Benignidad.

Bondad.

Fe.

Mansedumbre.

Templanza.

Autor del mensaje: Pastor Dionisio Medina (Uruguay)

FRUTO - AMOR

"Amor es el sentimiento que inclina el corazón hacia lo que le place".

Platón definía el amor superior como el deseo de lo bueno, la aspiración, la ascensión gradual hacia la suprema idea del bien.

"El amor a Dios, considerado en sí mismo y sin ninguna mezcla de motivo interesado, ni de esperanza, es el amor puro o la caridad perfecta", dijo Fenelón.

Cuando uno ama de veras, se prefiere el bien de la persona amada al bien propio. La madre que ni duerme ni descansa cuidando al hijo moribundo, el esposo que pierde su salud debido al excesivo trabajo para sustentar y alimentar a su familia, o el padre que se arroja a la peligrosa corriente para salvar a su hijo que se ahoga; se niegan a si mismos, se sacrifican y sufren por el supremo bienestar de los seres queridos.

"El verdadero amor tiene corno base la renuncia al bien individual" afirmó Tolstoi.

No importa que la persona amada lo agradezca, no importa las privaciones que ello implique, lo que cuenta es el beneficio que reciba el receptor del amor.

"Amar es gozar con la felicidad de otro" enseñaba Leibniz.

Amar es un anhelo ferviente de que la persona amada goce de bienestar y felicidad. En sentido esencial se opone al egoísmo. Se ama al hermano, al amigo, al desvalido, al desgraciado, al prójimo, al enemigo. Es la tendencia de lo superior y perfecto a descender hasta lo inferior e imperfecto, en amor hacia todas las cosas por el amor mismo y no por la mera apetencia de ellas.

El amor a Dios debe ser total y pleno, ofrecido sólo a él y expresado en servicio, reverencia y obediencia. Jesús declaró que la ley se resume en el amor a Dios y al prójimo, ambos deben ser activos y concretos.

Cristo nos dio el ejemplo más puro y elevado del amor desinteresado y abnegado. El nos enseña que éste debe ser total y sin reserva. Es Su muerte y resurrección es donde el Señor ha puesto en acción su amor por la redención de una humanidad perdida, caída y fracasada. Su muerte voluntaria es el resultado del amor del Padre y del Hijo.

Pablo escribió "Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" Romanos 5.5. Es el Espíritu el verdadero manantial del amor. Para poseer amor basta que el Espíritu Santo nos llene completamente. La vida cristiana es sencillamente vivir amando, cuando estamos poseídos por él, el amor brota espontáneamente como el agua de la fuente.

En el idioma griego existen cuatro términos para designar el amor:

I. EROS. Se refiere a la atracción física o sexual que un hombre siente hacia una mujer y viceversa. El amor erótico lleva en sí la idea de pasión o afecto carnal,

II. FILIA. Cariño o estima calurosa hacia los amigos.

III. STORGE. Afecto familiar que se siente por los padres, por los hijos o por los hermanos.

IV. ÁGAPE. Este es el amor más sublime profundo e inquebrantable Esta palabra "ágape"

se refiere al amor cristiano sobrenatural, el cual sólo es posible cuando es impartido por el Espíritu Santo en el creyente.

En la actualidad se habla mucho de amor. El lema de las obras clásicas, delas grandes novelas y poemas gira siempre en torno al amor. Todo drama que conmueve hasta las fibras más profundas del ser, toda hazaña de valentía y coraje, toda acción heroica, toda demostración de benevolencia y compasión, tienen como fundamento el amor.

Pero debemos establecer una diferencia. Tanto el eros, como el filia y el storge son aspectos del amor natural y humano. En cambio el ágape es "el amor del Espíritu". Sólo el Espíritu Santo puede producirlo, procede de las alturas. Nos viene de arriba. Es divino, celestial y glorioso. Incomparablemente superior a cualquier amor terreno.

1. El amor humano es emocional, sentimental, espera ser correspondido, retribuido; pero el amor de Dios es desinteresado, imparcial, paciente y misericordioso. No espera recompensa. Es sufrido, sacrificado y abnegado. No se irrita, no guarda rencor. Jesús en la cruz pronunció aquellas memorables palabras: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" Lucas 23.34, palabras que revelan su incomparable amor hacia sus adversarios y crueles verdugos. El Señor no tuvo ningún sentimiento adverso hacia ellos, ninguna palabra hiriente, ningún deseo vengativo. Vivió amando y murió amando. Pregonó el amor con el ejemplo hasta el último momento de su existencia. Muchos de los mártires cristianos en la antigua Roma morían en el Circo o en el Coliseo cantando alabanzas a Dios y con una sonrisa en sus labios, sin proferir palabras de injuria a sus torturadores. A pesar de que muchos eran destrozados despiadadamente por las fieras, sin embargó, no había en sus rostros expresiones de ira o desesperación.

El sublime amor del Espíritu extiende su noble influencia al paria, al miserable, al desvalido, a aquellos que nada pueden hacer por nosotros; como también expande sus luminosos rayos hacia los enemigos, los que nos calumnian, los que se burlan, los que no nos saludan, los que nos tratan mal. El amor siempre perdona, bendice a los que nos maldicen, ora por los que nos ultrajan y persiguen, y olvida todas las ofensas.

2. El amor humano es limitado y sectario, en cambio el amor del Espíritu es general, universal, amplio, ancho, profundo. Ama por el mero hecho de amar, sin favoritismos. El Señor hace salir el sol sobre justos e injustos. La benefactora lluvia cae sobre el campo del bueno y del malo. "De tal manera amo, Dios al mundo", Dios ama a todos, quiere que lodos sean salvos porque su esencia es amor.

El corazón amoroso es abierto para toda clase de amistad, brinda su cálida influencia sin mirar a quién, se expresa y comunica con justicia, equidad y comprensión.

El amor natural puede llegar a ser exclusivista cuando sólo aprecia a los de su familia, nacionalidad, raza, color, posición o círculo social.

Jesús dijo: "Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo". Lucas 6.32-33. "Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de mas" ¿No hacen también así los gentiles?" Mateo 5.47. El ágape se extiende igualitariamente a lodos, deja caer sus semillas de bondad, cariño y dulzura en cada corazón que encuentra a su paso. Presto está en ayudar y consolar a toda persona en cualquier momento y situación.

3. FI amor humano es momentáneo o temporáneo. El amor del Espíritu es perenne, permanente, imperecedero. Dios le habló a Israel diciéndole: "Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia" Jeremías 31.3.

El amor humano es irregular y fluctuante. Depende de la situación en que nos encontremos o de los seres con los cuales nos relacionemos.

Hay personas que según su estado temperamental o se encuentran en la cima; amorosas, tiernas y cariñosas, o descienden al valle de la brusquedad, tosquedad y rudeza.

Nuestro estado de ánimo no debe afectar la demostración del amor. Las personas que nos rodean no deben sufrir por nuestra situación personal. Si estamos pasando por pruebas y tribulaciones no debemos traslucirlo ni contagiarlo a nuestro prójimo. Marchen bien las cosas o no marchen bien es preciso seguir amando. El gozo del Señor es nuestra fortaleza.

Nada debe impedir que el río interior del amor pueda fluir libremente para el beneficio de nuestros semejantes.

4. El amor humano es más bien exterior, depende de lo que ve. Pero el amor del Espíritu vive y se sostiene por fe.

El amor humano toma en cuenta la apariencia física, o las virtudes o cualidades de la persona amada.

Dios con su amor contempla al pecador y ve en él un santo en potencia. Jesús pasó por donde estaba Mateo cobrando los impuestos y no vio a un simple cobrador de impuestos como lo hubiera visto cualquier hombre, sino un discípulo ferviente y un talentoso escritor de uno de los evangelios.

Cristo se encontró con María Magdalena y sus ojos amorosos no vieron en ella a la prostituta endemoniada y despreciable, sino a una mujer libre, santa y fiel servidora de su causa.

Cristo llamó a Juan "Hijo del trueno", hombre precipitado y violento; el cual tratado en la escuela del amor, llegaría a ser el discípulo amado, y el escritor más tierno, profundo y delicado sobre el tema del amor.

Dios nos ve a través del lente de su amor. El nos contempla no como estarnos hoy en nuestra inmadurez, sino cómo llegaremos a ser en el futuro, siervos fervientes y esforzados por su causa. Su mirada de amor siempre se extiende al porvenir. El nos ve desarrollados, crecidos, útiles, brillantes, glorificados y victoriosos. El no toma en cuenta que somos barro informe en sus manos ahora, sino que nos observa ya acabados y perfeccionados como vasijas ideales en donde su poder se muestra con toda su plenitud.

5. El amor humano es impulsivo e instintivo. El amor del Espíritu es de origen divino. Viene como producto de la presencia sobrenatural del Santo Espíritu en nuestro corazón. Procede del corazón de Dios al corazón del hombre. Es celestial, puro, santo, inconmensurable. No crece en forma natural en el terreno de nuestra carne humana. Tiene su fuente en el Todopoderoso. Es infinito y permanecerá para siempre.

El amor humano es de origen terreno, por lo tanto desaparecerá ya que nuestra vida es tan breve en comparación con la eternidad. Vivimos setenta u ochenta años y luego la vida terrena se termina.

Mas el amor divino es el salvador del mundo, es el que nos ha permitido formar parte de la familia celestial, y es el que nos ha abierto las puertas al hogar eterno en donde estaremos disfrutando de una comunión indisoluble con Dios y todos los redimidos.

6. El amor humano es pasional e inmoderado. El amor del Espíritu es sobrio, sensato y templado. Mantiene su equilibrio y justicia, sin excesos y violencias

El esposo que entrañablemente ama a su esposa, que se comporta tan dulce y delicadamente con ella, puede en un arranque pasional proferirle las palabras más groseras e hirientes movido por los celos o el enojo. Los padres que quieren tanto a su hijo, pueden descuidarse en la educación y disciplina del mismo; permitiéndole que haga lo que quiera, no poniendo freno a sus desbordes juveniles por temor a ofenderle, desbordes que pueden afectar su futuro y llevarle al fracaso. El genuino amor disciplina, educa, Incluso prohíbe para el mayor bien de la persona amada. El amor del Espíritu es correctivo e instructivo. El Señor

mira siempre el porvenir, el horizonte. El sabe lo que nosotros precisamos para madurar correctamente en la vida cristiana. Sus pensamientos no son siempre nuestros pensamientos, ni sus caminos son nuestros carninas Por esa causa es que El muchas veces usa la vara de la corrección: nos castiga, nos hiere, para encauzarnos y enderezarnos, no porque quiera perjudicarnos, sino porque nos ama y desea nuestro supremo bien.

7. El amor humano tiene como fundamento las virtudes de la persona amada. Mira sus cualidades, su apariencia, sus gracias, sus méritos, su posición. El amor del Espíritu es desinteresado, proviene del corazón, del alma, de las entrañas, de adentro. Cuando Samuel iba a ungir al futuro rey de Israel, el Señor le advirtió "No mires a su parecer, ni lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre: pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón" 1ª Samuel 16.7.

El amor natural se siente seducido por los atributos del ser amado, por su belleza, su simpatía, su personalidad. Mas el amor del Espíritu prodiga su cálida influencia a todo el mundo, a todos los seres, hasta los más bajos, desaprobados y miserables.

Para el borracho, el ladrón, el criminal, el traidor, el drogadicto, siempre hay una esperanza, una oportunidad, una puerta que se abre por medio del amoroso Espíritu Santo. Para el ser más repulsivo y condenable existe lugar bajo la sombra de la cruz.

El amor divino pudo rescatar al jefe pandillero de Nueva York Niky Cruz, héroe principal del libro ‘La cruz y el puñal" y hacer de él un consagrado cristiano, predicador del evangelio.

Por su amor, el Señor nos ve no como somos, sino como llegaremos a ser.

8. El amor humano es natural, terreno, imperfecto. El amor del Espíritu es divino, puro, celestial, completo y perfecto. Cuando el Espíritu Santo nos llena de su presencia, nos repleta de su amor. Al inundar el Espíritu el receptáculo de nuestro corazón nos llena de Cristo, ya que el Espíritu Santo revela a Cristo, muestra a Cristo, glorifica a Cristo, nos implanta la naturaleza de Cristo, Así que, cuanto más estamos llenos del amor del Espíritu, la persona de Cristo se mostrará más evidente en nosotros, de modo que podemos exclamar con el apóstol Pablo: "Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" Gálatas 2.20. Y todas las virtudes cristianas podrán brotar de nuestro corazón, la ternura, la paciencia, la mansedumbre; las cuales harán que nos asemejemos más patentemente al Rey de Reyes y al Señor de Señores. "A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria"

Colosenses 1.27.

9. El amor humano es egocéntrico, sólo piensa en sí mismo, en su propia satisfacción, beneficio y bienestar. Es de naturaleza egoísta porque su propósito es lograr sus fines, sus deseos, sus ambiciones, saciar sus propias aspiraciones.

El hombre generalmente quiere a quién corresponda a su amor, ama a los que le tratan bien, aquellos de los cuales puede sacar ventajas, provechos y beneficios.

El amor divino es generoso, dadivoso y servicial. Ama sin esperar recompensa o reconocimiento. Ama por la alegría de amar. Ama porque anhela consolar, ayudar, socorrer, levantar. Está dispuesto a la negación y al sacrificio con el fin de ver la felicidad en el ser amado.

Muchas veces el amor de naturaleza pasional se ha descontrolado transformándose en odio, celos y resentimiento al sentirse decepcionado por no sor correspondido. Cuántos crímenes, violencias y horrores se han cometido por un amor herido que se ha vuelto en ira cruel, despiadada e irracional.

En cambio el amor del Espíritu es dadivoso, altruista, se olvida de sí, se priva de su propio bienestar y comodidad con tal de ver contentos a los demás.

10. El amor humano es perecedero. En cambio el amor del Espíritu permanecerá para siempre. "El amor nunca deja de ser" 1ª Corintios 13.8. Se acabarán los dones, las profecías, se terminarán, las lenguas cesarán, la ciencia con todos sus logros, descubrimientos y conquistas tendrá su fin. Pero el amor jamás dejará de ser. Es la más valiosa, grande y elevada virtud "Y ahora permanecen la f e, la esperanza y el amor; pero el mayor de ellos es el amor" 1ª Corintios 13.13.

Amar es el fruto del Espíritu, es el resultado de estar en estrecha relación con el cielo, es a evidencia de un sólido crecimiento espiritual. Pero además es un mandato del Señor Jesús, él dijo en Juan 13.34-35: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros".

Dios nos insta, nos manda que amemos. Es el glorioso Espíritu Santo quien puede educarnos en la escuela del amor. Jornada tras jornada, año tras año, él va tratando con nosotros, limándonos, puliéndonos, para que en toda nuestra personalidad pueda brillar con todo su fulgor la perla del amor de Dios. Amor que esta esencia de la santidad, la plenitud de toda bondad y la fragancia suprema de Cristo en nosotros.

11. El amor humano es reaccionario y vengativo. Mas el amor del Espíritu es misericordioso, perdona y olvida. Cuando Dios nos perdona arroja todas nuestras iniquidades a la profundidad del mar y no se acuerda más de ellas.

El novio que ama, en una suprema demostración de cariño, puede obsequiarle a su amada un fresco ramo de tiernos pimpollos, o con suma caballerosidad le puede alcanzar el pañuelo de seda que se le ha caído, pero el mismo, al verse ofendido o desechado, puede enceguecerse de tal manera que sus manos crispadas e iracundas pueden golpear, empuñar el cuchillo o apretar el gatillo. El amor humano puede transformarse en odio feroz y sanguinario al verse defraudado.

EI amor del Espíritu no se cansa de perdonar. Cristo dijo que debiéramos hacerlo hasta setenta veces siete. El perdón debe practicarse indefinidamente. El amor divino no alberga ninguna clase de sentimiento vegetativo de ira, revancha o desquite.

El ágape es el amor cristiano sobrenatural. Debe ser buscado y cultivado intensamente.

Es el amor que se interesa más en dar que en recibir. Es el amor que se proyecta para el beneficio de nuestros semejantes. Es el amor por todos los hermanos, incluyendo a aquellos que no están de acuerdo con nosotros y nos irritan. Es el amor que no nace por lo que puede tener el ser humano, sino por lo que es el ser humano en si. Es una manifestación libre, espontánea, un esfuerzo deliberado, desinteresado, que no espera galardón ni retribución. Es el amor que se consume a si mismo en aras del bien de los demás.

El ágape no conoce limitaciones, ni distinciones de cultura, nacionalidad, sexo o rango Nadie lo puede destruir porque es el amor de Dios y "Dios es Amor" 1ª Juan 4.8.

Este maravilloso amor sólo puede encontrarse en aquellas personas que son motivadas, saturadas y capacitadas por la unción del Espíritu Santo.

El amor del Espíritu es "sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser" Corintios 13.4-8.

Lo que más necesita la humanidad es amor. Al nuestro alrededor existen personas hambrientas y sedientas de amor. La frase "nadie me ama" se encuentra con frecuencia. ¿Quiénes deben ser los dadores del ágape? ¿Quiénes pueden realmente sembrar el amor de Dios en los corazones vacíos? ¿Quiénes pueden ser fuentes de amor y cariño para sus semejantes? Pues, nosotros, que ya hemos experimentado y sentido el amor de Dios. ¡Dejemos, pues, que los ríos del amor del altísimo nos inunden! ¡Permitamos que ellos fluyan incesantemente de nuestro corazón! Sembremos amor, amor y amor, porque sembrando amor sembramos a Cristo.

GOZO

Alegría, dicha, contentamiento, regocijo, complacencia, satisfacción, bienaventuranza.

"Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" Romanos 14.17.

El término "gozo" aparece sesenta veces en el Nuevo Testamento. El verbo "regocijar" se encuentra setenta y dos veces. El mensaje del evangelio es "buenas nuevas de gran gozo" Lucas 2.10. Pablo aconsejó: "Estad siempre gozosos"

1ª Tesalonicenses 5.16. "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo:

¡Regocijaos!" Filipenses 4.4. Es la orden divina para el creyente. Existe gozo en el creer. Cuando los samaritanos se entregaron al Señor había gran gozo en la ciudad, Hechos 8.8. El Espíritu Santo es el Espíritu de gozo.

En el mundo se habla mucho de gozo. Existe el gozo natural, que no es fruto del Espíritu sino que procede de la satisfacción de tener una esposa, una familia. Existe el gozo de viajar, de contemplar la naturaleza; de participar de un deporte; de escuchar música agradable; de desempeñar un trabajo correctamente; de deleitarse con una comida.

Pero todos esos gozos son efímeros, temporarios, pasajeros, momentáneos. No son permanentes. La belleza de una flor se marchita, el vigor de la juventud disminuye, la familia con los años se desintegra; los seres queridos se van. La alegría terrena nunca es completa debido a la inestabilidad del ser humano y a la fugacidad de la vida. Un famoso millonario contemplando a su hijo muerto a los veintidós años en un accidente de aviación exclamó: ¿Y ahora para qué quiero la vida? Su corazón destrozado por ese golpe no pudo resistir y al poco tiempo él también murió.

El sabio Salomón disfrutó de todas las alegrías que los mortales pueden experimentar. No negó a sus ojos ninguna cosa que desearan, ni se privó de ningún placer. Sin embargo, luego de aventurarse en toda clase de diversiones, arriba a la conclusión de que. "Todo es vanidad y aflicción de Espíritu, y sin provecho debajo del sol" Eclesiastés 2.11.

El Señor nos invita, a través de su Palabra, a que estemos permanentemente gozosos. El gozo del cristiano no es sólo una emoción pasajera, sino una corriente ininterrumpida en cualquier circunstancia, tanto en los momentos de victoria, corno en las situaciones de pruebas y dificultades. La alegría de Cristo es perenne. Tanto el creyente individual, como la iglesia en general, deben vivir en una constante atmósfera de gozo.

¿Cuáles son las características del gozo del Espíritu que lo hacen realmente incomparable?

1) - Debemos gozarnos en el Espíritu porque Dios mismo es el manantial de dónde él procede. "Y el Dios de esperanza, os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo" Romanos 15.13. Dios mismo constituye el secreto de toda alegría y regocijo espiritual. David escribía desde la hondura de su alma. "Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre" Salino 16.11.

Los goces terrenos son efímeros porque provienen de cisternas rotas que no retienen aguas, proceden de circunstancias pasajeras y cambiantes. El jardín se engalana en primavera, pero el invierno le hurta la belleza. El dinero se gasta y se va. El banquete dura sólo unos momentos. Pero el gozo que viene del cielo no está sujeto a las vicisitudes de la existencia.

Dios es eterno, inmutable: sus virtudes son para siempre "Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo" Eclesiastés 2.26. Jesús dijo:

"Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" Juan 15.11.

Pedro escribió: "En quién creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso" 1ª Pedro 1.8. ¡Regocijaos en el Señor siempre! Sólo él puede concedernos una alegría exuberante y duradera.

Jesús, durante su ministerio terreno, se regocijó en el Espíritu: "En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó" Lucas 10.21.

A su regreso de una gira evangelística los setenta volvieron llenos de gozo por los milagros, señales y liberaciones que habían hecho en el nombre de Jesús. El Señor entonces se regocijó en el Espíritu, en lo más intimo de su ser, "se conmovió de regocijo" por el amor y la sabiduría del Padre al revelar a los niños lo escondido a los sabios y entendidos. Cristo se gozaba no sólo por lo que el Padre hacía, sino también por lo que el Padre era en sí; fuente de amor, bondad y misericordia.

Hoy también tenemos que gozarnos no sólo por las obras que Dios realiza, sus sanidades y prodigios: sino también por lo que él es en sí "la plenitud de nuestro gozo" y "la fuente de nuestra vida".

"Gócense y alégrense en ti lodos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación, engrandecido sea Dios" Salmo 70.4.

2) - Debemos gozarnos en el Espíritu ante el privilegio de servirle. Cristo se regocijó en la salvación de las almas. En el evangelio según San Lucas, capítulo 15, Jesús pronunció tres parábolas: la de la oveja perdida, la de la moneda perdida y la del hijo pródigo, cada una de las cuales enfatiza la verdad del regocijo que hay en el Padre y en los ángeles cuando un pecador se arrepiente El quiere que también nosotros poseamos este gozo del Espíritu, pero para disfrutarlo es necesario que salgamos corno él a encontrar la oveja perdida. Es preciso que busquemos con diligencia al pecador extraviado; como la mujer a la moneda perdida. Es imprescindible que tengamos un corazón misericordioso y amante como el padre que recibe a su hijo pródigo.

Cuando el Señor nos bautiza con el Espíritu Santo, con la señal física de hablar en otras lenguas, un gozo pleno satura el corazón. Pero ese gozo debe traducirse en un entusiasta deseo de testificar, de anunciar el evangelio.

No olvidemos que al ser llenos del Espíritu Santo; recibimos poder de Dios, dinamita divina para servir al Señor.

Cada cristiano sellado por el Espíritu es un ganador de almas, ya que el Espíritu actuando dentro de él lo va a impulsar para trabajar activamente por la causa del Altísimo. El concede dones y ministerios para servirlo mejor.

La tarea prioritaria de la iglesia es el evangelismo. Toda congregación que quiera mantenerse viva y feliz debe realizar evangelisrno. La presencia del Espíritu dentro del cuerpo de Cristo hace que éste se descentralice para esparcirse corno un agresivo ejército para llevar las buenas nuevas de salvación a los inconversos.

Las iglesias de mayor crecimiento en el mundo son las que oran más, las que buscan más de las inagotables tuerzas del Espíritu Santo, las que se gozan más en el servicio cristiano. Tanto la iglesia del Dr. Cho en Seúl, Corea, como la iglesia Metodista Pentecostal de Jotabeche, Santiago, Chile, como la de las "Asambleas de Dios" de Madureira, Río de Janeiro. aunque empleando diferentes métodos de evangelización, todas reconocen su imperiosa necesidad del Espíritu Santo, todas trabajan fervientemente, todas se gozan en el servicio. Para los creyentes de estas congregaciones es un gozo ir a la iglesia, es un gozo salir a evangelizar, es un gozo pertenecer a un gran movimiento conquistador

Cuando Pablo y Bernabé iniciaron su primer viaje misionero, luego de recorrer Chipre y predicar en Antioquía de Pisidia, estaban "llenos de gozo y del Espíritu Santo" .

Hechos 13:52.

El apóstol Pablo le expresa a los tesalonicenses: "Vosotros sois nuestra gloria y gozo"

1ª Tesalonicenses 2.20.

¡Hay gozo en los cielos cuando un pecador se arrepiente!

"Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas" Salmo 126.6

¡Qué gozo indescriptible produce el servicio cristiano! ¡Qué alegría inconmensurable! Los cielos retumban de regocijo cuando un alma se convierte, los ángeles desbordan de alegría cuando un pecador se refugia al pie de la cruz. ¡Sirvamos, prediquemos, enseñemos, testifiquemos! ¡Los que enseñan Justicia a la multitud resplandecerán como estrellas a perpetua eternidad!

3) - Debemos gozarnos en el Espíritu al hacer la voluntad de Dios.

Jesús se deleitaba al hacer la voluntad del Padre:

"Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" Juan 6.38. Cuando los sabios y gobernantes le hablan desechado y despreciado, cuando su pueblo le rechazó como Mesías, el Señor manifestó gozo en aceptar el rechazo como la voluntad del Padre.

Las persecuciones, las afrentas, los vituperios que sufrimos en este mundo por causa de Cristo son permitidas por Dios a fin de amoldarnos a la semejanza de su amado Hijo y deben ser aceptados con gozo. "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia" Santiago 1.2-3. "Gozaos cuando sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.

Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado"

1ª Pedro 4.13-14.

Pablo testificaba. "Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones"

2ª Corintios 7.4. "Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte" 2ª Corintios 12.10.

Cuando Pablo y Silas arribaron a Filipos en su segundo viaje misionero para predicar el evangelio, fueron encarcelados por echar fuera el demonio de adivinación de una joven. Luego de azotarlos brutalmente el carcelero les puso los pies en el cepo, encerrándolos en el calabozo de más adentro. Pero ellos no estaban tristes ni desanimados.

En la mitad de la noche oraban a Dios cantando himnos con regocijo. Y de repente, sobrevino un gran terremoto de modo que los cimientos de la cárcel se sacudían, se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron.

El carcelero viendo las puertas abiertas pensó que los presos se habían escapado y sacó la espada para matarse. Pero Pablo clamó a gran voz y le dijo "No te hagas ningún mal pues todos estamos aquí; y entonces el carcelero se postra ante Pablo y Silas y les dice: ¿Qué puedo hacer para ser salvo? Y ellos le dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa" Hechos 16.31. Y en aquella noche el carcelero se convirtió "y se regocijó con toda su familia de haber creído en Dios" Con las espaldas heridas y sangrientas, los discípulos no perdieron el gozo del Espíritu.

Ellos estaban allí cumpliendo la voluntad de Dios que les había enviado a Filipos para predicar a Cristo. En medio de la adversidad, Cristo es glorificado, y el carcelero con todos los suyos se regocijó por haber encontrado la vida eterna.

Cuando todas las cosas marchan bien es fácil gozarnos, mas el genuino gozo del Espíritu se muestra en medio de los problemas, pruebas y sufrimientos. "El gozo del Señor es nuestra fortaleza".

Hacer la voluntad de Dios con alegría debe ser el blanco supremo de nuestra vida; aunque ello implique tener que pasar por peligros, crisis y tempestades. El divino Consolador nos dará un revestimiento especial de poder para estas circunstancias y su gozo nunca faltará.

4) - Debemos gozarnos en el Espíritu pues el regocijo divino es imperecedero, permanente, eterno. Gloriosas recompensas hay para nuestra labor por el Señor.

Aun en medio de la agonía de la cruz, Cristo se gozó con anticipación de ver linaje y el fruto del trabajo de su alma. "Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos" Isaías 53.10-11.

Hebreos 12.2 dice "Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios" Jesús tenía un gozo "puesto delante de él", él vivía mirando el futuro, el porvenir, en la perspectiva de una gran cosecha de almas, de una multitud incontable de redimidos en la gloria que llegarían allí por su sacrificio expiatorio en la cruz.

Este gozo puesto en la seguridad de la victoria final fue lo que mantuvo firme a Cristo hasta llegar al Calvario.

El creyente también espera este gozo inefable y glorificado cuando escuche de labios del divino maestro las alentadoras palabras. "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor" Maleo 25.21

El apóstol Pablo se gozaba grandemente ante la visión del galardón que iba a recibir por su labor: "Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados" Filipenses 4.1. "Porque ¿Cuál es la esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante del Señor Jesucristo, en su venida?

1ª Tesalonicenses 2. 19.

¡Qué gran privilegio ganar almas para el reino de los cielos! ¡Cuánta recompensa! Dios tiene galardones, coronas incorruptibles de gloria, premios especiales para los que siembran para la eternidad. Por eso es que el gozo del Espíritu es inefable.

No se puede comparar con los goces del mundo; estos son fugaces, huyen y desaparecen con rapidez, son de muy corta duración. En cambio el gozo divino es continuo y eterno: "Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido" Isaías 35.10.

Vale la pena seguir testificando. Vale la pena seguir predicando. ¡Esforcémonos! "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" 1ª Corintios 15.58.

PAZ

"Estado de sosiego y tranquilidad, serenidad de Espíritu"

La paz es uno de los dones más gloriosos que Dios tiene para sus hijos. Es un tema central de la Palabra de Dios. Cuando la Biblia habla de paz lo hace en un sentido mucho más profundo y significativo de lo que el mundo lo hace. Para éste, paz significa sencillamente tranquilidad y ausencia de guerras o disturbios; o se refiere a aquel genio sosegado y apacible, o a la afabilidad de unos con otros, especialmente en las relaciones familiares.

La paz de la cual nos hablan Las Sagradas Escrituras es más que el estado de reposo, armonía o calma; es el acto de recibir todos los beneficios y gracias de Dios. Tiene su fundamento en Dios mismo: "Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" Filipenses 4.7.

Es imposible gozar de una genuina paz interior sin La ayuda y la presencia de Dios.

Para el apóstol Pablo Dios es "nuestra paz". En sus epístolas siempre mencionaba. "la gracia y la paz de Dios y del Señor Jesucristo".

El Dios de la paz desea conceder una perfecta y completa paz a sus hijos para que puedan reposar en él en todas las contingencias de la vida.

Existen cuatro manifestaciones o aspectos de la paz divina a nuestro favor:

I. LA PAZ CON DIOS

A) Cristo es el manantial de la PAZ

"Justificados, pues, por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" Romanos 5.1. El hombre, muerto en delitos y pecados, está separado y alejado de Dios; vive esclavo de la maldad, los vicios, el mundo, la carne y el diablo.

Pero por la gracia de Dios, por la sangre preciosa derramada por Cristo en la cruz; somos limpiados, salvos y santificados. Lejos de Cristo estábamos sin esperanza y sin Dios en el mundo, no pudiendo agradar ni al Señor ni a nuestros semejantes. Pero ahora, Cristo ha obrado la reconciliación; podemos disfrutar de comunión con Dios y el prójimo. "Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre" Efesios 2.17-18.

La paz del corazón, del Interior del alma; viene a nosotros por el perdón efectuado por la sangre del Cordero de Dios. La conciencia intranquila y culpable sólo puede descansar plenamente por la restauración que opera la cruz de Cristo "El castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su haga fuimos nosotros curados" Isaías 53.5. "Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz" . Colosenses 1.20.

B) El Espíritu Santo es el agente de la PAZ

Jesús dijo: "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" Mateo 11.27. A sí mismo él se presentó como el origen, el productor la fuente de la paz. El es la paz, el descanso y el reposo del pueblo de Dios. Por medio de su sacrificio el hombre puede vivir en armonía con Dios.

Mas, quién promueve y pregona la paz de Cristo hoy es la tercera persona de la Trinidad; el bendito Espíritu Santo. El es el vicario, el representante, el sustituto de Cristo. El es el "otro Consolador" quien tendría el ministerio de ayudarnos, fortalecernos y saturarnos de paz.

Jesús cuando dio la promesa del Consolador a sus discípulos les dijo: "no se turbe vuestro corazón", "yo rogaré al Padre y os daré otro Consolador para que esté con vosotros para siempre".

Cuando recibimos el bautismo en el Espíritu Santo, con la señal de hablar en otras lenguas, sentimos inmediatamente la paz de Cristo en el alma. Es una paz profunda, avasallante, dominante. Es una paz dinámica, "como un torrentoso río" que corre por toda nuestra personalidad inundándonos de una maravillosa seguridad.

"El ocuparse del Espíritu es vida y paz" Romanos 8.8. Cuando nos preocupamos buscando las inescrutables riquezas del Espíritu, él se encarga de fortalecer. Espíritu, es él quien nos "da testimonio en nuestro espíritu", es él quien nos "da testimonio en nuestro espíritu de que somos hijos de Dios" Romanos 8.16.

II. LA PAZ DE DIOS

"Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo;

y sed agradecidos" Colosenses 3.15. "Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera" 2ª Tesalonicenses 3.16.

A) La paz que concede Jesús

Antes de ser crucificado, el Señor varias veces habló a sus discípulos tratándoles de preparar para el momento de su muerte. Les anuncio que seria menospreciado por los ancianos y sacerdotes y luego crucificado y muerto. Los discípulos se quedaron muy tristes y preocupados, entonces el Maestro les da la promesa del descenso del Consolador y de que él les daría de su paz: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" Juan 14.27.

El Señor vio lo que precisaban esos corazones turbados y abatidos, ellos urgentemente necesitaban su paz, esa paz que sólo Cristo podía proporcionarles porque él vino para hacer la paz. Su paz no es ni temporal ni pasajera, es perenne. Sea en momentos de victoria, como en las tormentas y huracanes de la vida, esa paz permanecería. No es una paz circunstancial, ni fofa, ni falsa como la que el mundo ofrece, sino una paz inconmovible.

La paz del mundo es fugaz y traicionera. ¡Cuántos tratados de paz han sido violados, cuántas promesas, cuántas normas de convivencia!

La paz que Cristo nos concede es plena y abundante. No comprende tan solamente la tranquilidad espiritual; sino también todos los beneficios que él obtuvo al morir en la cruz, la salud, la prosperidad, la bendición, el bienestar.

B) Asegurados por la paz de Dios

Se dice comúnmente que "la vida es una batalla" y es muy cierto. Existen muchos adversarios que tenemos que enfrentar; el pecado, el mundo, la carne, los peligros, las dolencias, las pruebas, el diablo, etc. Muchos cristianos pierden la compostura y la calma debido a las adversidades y a la presión de las circunstancias. En lugar de exaltarse o irritarse por los sinsabores de la vida; el cristiano genuino debe depositar sus cargas en el Señor. "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepase todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" Filipenses 4.6-7. Por la súplica constante el creyente debe llevar sus necesidades al Señor. De nada sirve ponerse nervioso y perder tos estribos o la calma. El Señor nos ha dado la receta para obtener ayuda en medio de los embates de la existencia. Hay que descansar en sus brazos de amor, echando toda nuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de nosotros, La oración eficaz del gusto puede mucho.

Cuando oramos ponemos en movimiento la mano que creó el mundo, que trazó los cielos.

El Señor promete contestar todos nuestros ruegos: él nos dará su paz, la paz que sólo él posee por ser santo, puro, bueno, poderoso y lleno de amor. Tenemos que estar "Calzados con el apresto del evangelio de la paz", el cual nos da firmeza y estabilidad. Cuando su paz nos envuelve podemos pararnos valientemente delante del enemigo, teniendo la completa seguridad de que él nos dará la victoria. Si su paz está con nosotros no resbalaremos ni caeremos. Los temores y afanes serán hechos añicos por el divino Consolador y exclamaremos desde las fibras más íntimas de nuestro ser: ¡Qué maravilloso, qué glorioso es el Señor!

La paz que nos viene del Espíritu es eminentemente práctica. Hace sentir su generosa influencia en nuestro diario vivir. Para cada problema y necesidad está disponible para cubrirnos con su manto de seguridad. Cuando aparecen los quebrantos de salud:

arrecian las dificultades económicas, o los temores quieren apoderarse de nosotros, podemos recurrir a aquél que nos ha dicho: "Mi paz os dejo, ml paz os doy". El puede auxiliarnos y alentarnos para salir triunfantes en cualquier contingencia por difícil que sea.

Precisamos acostumbrarnos siempre a echar mano de la paz de Cristo. No debemos permitir nunca que las tempestades de la vida nos agobien y desalienten El desánimo es presagio del fracaso.

Tenemos una roca firme en quién descansar, un castillo fuerte para refugiarnos. El es el dueño de la situación. Nada hay difícil para él, sigue sentado en el trono, es nuestro Supremo Sacerdote. Alleguémonos, pues, al trono de su gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

III. LA PAZ CONSIGO MISMO

"Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuísteis llamados en un soto cuerpo, y sed agradecidos" Colosenses 3.15. El Señor desea que nuestro corazón sea un jardín de la paz, en donde ella pueda crecer y dar sus generosos frutos, "mucha paz tienen los que aman tu ley" Salmo 119.165. "Pero los mansos heredarán la tierra y se recrearán con la abundancia de paz" Satmo37.11.

A) La paz debe crecer

La paz del Espíritu debe ser como un impetuoso río, fluyendo, creciendo en nuestro interior. Pero para que esa paz corra libremente es necesario caminar en santidad. En Isaías 48.18 el Señor nos dice. "¡Oh, si hubieras atendido mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar". Dios desea concedernos una desbordante paz; pero para ello debemos guardar su Palabra, eliminar de nuestro corazón todo pecado. Si dejamos que el orgullo, la envidia, el rencor, los celos, florezcan en nuestro corazón imposible será que tengamos una genuina paz. El pecado trae intranquilidad, desvelos y zozobras.

La paloma de la paz que es santa y pura huye del corazón rebelde y pecaminoso. La ira debe ser refrenada, la soberbia extirpada y el odio arrancado de raíz. SI permitimos que estas malezas crezcan nos volveremos hacedores de iniquidad y perderemos la comunión con Dios y la vida eterna.

Para que podamos disfrutar de una descollante paz es preciso que seamos humildes y mansos. Cuanto más quebrantados estemos más reconoceremos nuestra total dependencia del Altísimo. Los mansos son aquellos que han renunciado a su yo, al egoísmo, al orgullo, para servir a Dios y a su prójimo.

Aquél que está quebrantado puede fácilmente comunicarse con sus semejantes; sus contactos con las personas ya no son señalados por la brusquedad, la agudeza o la reciedumbre. Su carácter es humilde y apacible, y todo su ser, sus modales, su voz, muestran que posee la paz interior del Espíritu.

Cuando estamos quebrantados no confiamos en nuestras propias capacidades humanas, sino que hemos aprendido a descansar y esperar en él con una fe decidida y firme.

"En descanso y reposo seréis salvos, en quietud y confianza será vuestra fortaleza" Isaías 30.15.

Dios anhela que la paz que hoy late en nuestro ser siga creciendo. Andemos en santidad, quebrantémonos más y más; y la paz del Espíritu será un tesoro inestimable en nuestra vida espiritual.

En la actualidad mucho se habla de paz. Pero lo cierto es que existen muy pocas personas que puedan disfrutarla. La ciencia dice que el setenta por ciento de las enfermedades tiene su origen en factores psicosomáticos; preocupaciones, angustias, temores y ansiedades. Infinidad de personas se enferman del corazón, úlceras y nervios por causa de tensiones emocionales; porque les falta tranquilidad interior. Viven en un estado de depresión que a veces les conduce al mismo suicidio.

Las instituciones de enfermos mentales están repletas de gentes que han vivido en un estado de ansiedad, angustia, postración y derrote. La psiquiatría con sus diversas terapias no puede dar una solución definitiva a los conflictos interiores. Los médicos pueden ayudar al cuerpo, pero sólo Dios puede salvar el alma y proporcionar imperecedera paz.

Para que haya una complete paz interna es la clave una buena relación con Dios. Cuando estamos saturados de su Palabra, y dependemos de su ayuda diariamente buscándola por medio de la oración, no existe lugar para la ansiedad, la preocupación o la depresión.

B) Plenitud de paz

Isaías 26.3-4. dice: "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en tí persevera. porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos".

Paz completa, perfecta, tienen aquellos que confían, cuyos pensamientos perseveran en el Señor. No es sólo un sentimiento de reposo y quietud; sino una experiencia decisiva de bienestar y seguridad que procede de un abandono incondicional y total a la protección divina.

"He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad" Jeremías 33.6.

El Señor está dispuesto a darnos abundancia y plenitud de paz, paz que sobrepasa todo entendimiento, paz tan sublime y gloriosa que ninguna circunstancia por adversa que sea puede menoscabarla.

IV. LA PAZ CON NUESTROS SEMEJANTES

"Seguid la paz con todos" Hebreos 12.14. "Tened paz entre vosotros"

1ª Tesalonicenses 5.13.

A) Instrumentos de paz

Dijo el sabio Salomón: "Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él". Proverbios 16.7.

Nuestra paz debe mostrarse también en las relaciones que tenemos con nuestros semejantes, especialmente en nuestra familia e iglesia. Debemos ser promotores de la paz, canales de paz. Esto significa que en el lugar en dónde nos movemos, actuamos o trabajamos debemos cuidarnos y no fomentar situaciones tirantes o embarazosas, discusiones que puedan alterar los ánimos y crear una atmósfera de discordia.

En toda relación debemos mostrar siempre un espíritu perdonador, manteniendo una actitud amorosa y comprensiva. Preciso es eliminar todo sentimiento de desquite, todo deseo revanchista, "mía es la venganza -dice el Señor- yo daré el pago". "No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer, si tuviere sed, dale de beber". Romanos 12.17-20.

Perdonar es un atributo divino, una virtud del alma. Jesús perdonó hasta en los últimos momentos de su vida "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" Lucas 23.34

Si nosotros no perdonamos las ofensas, tampoco nuestro Padre celestial perdonará nuestras ofensas. El hecho de perdonar es un acto de paz, de armonía, de conciliación. Sólo los corazones llenos del amor del Espíritu pueden perdonar como Cristo perdonó.

B) Seguir la paz

El Señor quiere no sólo que promovamos la paz sino que también sigamos la paz. El apóstol Pablo aconseja a su hijo en la fe Timoteo que siga "La justicia, la fe, el amor y la PAZ, con los que de corazón limpio invocan al Señor". 2ª Timoteo 2.22. Lo que revela realmente que somos propiedad de Dios es que producimos justicia, amor y paz. Pablo también aconseja: "Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación".

Romanos 14.19. En la iglesia, en la fraternidad de los santos, hay que fomentar todo lo que contribuye a la unidad y armonía del cuerpo de Cristo.

"Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor; solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" Efesios 4.1-3.

En medio de un mundo turbulento, como el ave que en medio de las rugientes olas, posa tranquilamente en la cima de una roca, nosotros los hijos de Dios tenemos paz como un río, paz de Dios; paz con Dios; paz con nosotros mismos y paz con nuestros semejantes. ¡Sigamos, prosigamos, persigamos la paz! En la tierra hay mucha aflicción, pero Cristo es nuestra maravillosa paz. ¡Gloria a Dios!

EL FRUTO PACIENCIA

INTRODUCCION: Hoy quiero hablarles, básicamente de lo que ya les expuse anteriormente y presentar el tema, a manera de introducción; en forma gráfica, tomando de la vida real como ejemplo, un "RACIMO DE UVAS", simbólicamente éste racimo de uvas representaría El Fruto del Espíritu Santo y que está constituido sólo por nueve uvas.

Tres para con Dios: Amor, Gozo y Paz.

Tres para con el prójimo: Paciencia, Benignidad y Bondad.

Tres para consigo mismo: Fe, Mansedumbre y Templanza.

Estas son las muestras indelebles de El Fruto, de una verdadera intimidad con Cristo.

Ya les prediqué, a cerca de las tres primeras uvas (Amor, Gozo y Paz).

De esta segunda triada, mi tema es: Las uvas para con el prójimo, manifestado como El Fruto, en la forma de PACIENCIA.

Leeremos de La Santa Biblia, en la Epístola a Los Gálatas, capítulo 5, versículo 22 y 23 (Gá. 5:22, 23), para recordar cuál fue nuestro punto de partida.

La Biblia dice:

"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay Ley".

De El fruto del Espíritu Santo, manifestado como la PACIENCIA, les hablaré cuatro puntos principales.

Ellos son:

  1. La Paciencia de Dios.
  2. La Paciencia con relación a los demás.
  3. La Paciencia en circunstancias adversas.
  4. La Paciencia en la carrera cristiana.

  1. LA PACIENCIA DE DIOS.

En la Epístola a los Romanos, capítulo quince, versículo cinco (Ro. 15:5), La Biblia dice:

"Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús".

En la segunda Epístola a Los Tesalonicenses, capítulo tres, versículo cinco (2 Ts. 3:5). La Biblia dice:

"Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo".

Como algo imposible de definir, acerca de Dios, intento inferir de Su Palabra, lo que creo que es lo más acertado. Y digo:

La Paciencia es una cualidad esencial de Dios.

¡Cuán inmensa, podría decir infinita e incomprensible es La Paciencia de Dios!. Analice Usted.

  1. Lo insultan con los calificativos más denigrantes.
  2. Niegan Su misma existencia.
  3. Violan sus gloriosos Mandamientos.
  4. Lo acusan de todos los males y padecimientos que hay en el mundo.

Podría seguir enumerando, muchísimas cosas más, de lo que se manifiesta contra Dios.

Pero Dios en Su Paciencia, a toda criatura, aún les da:

  1. Vida.
  2. El aire que respiramos.
  3. El sol.
  4. Las lluvias.
  5. Sus familias, amistades, goces y pasatiempos.
  6. Bendiciones de toda índole, que realmente no lo merecen.

¡Todo esto y mucho más, se deben a La Paciencia de Dios!.

Todos los seres humanos nos hemos beneficiado de La Paciencia del Creador.

Si no fuera por La Paciencia de Dios:

a) Millones de seres humanos que han vivido y viven egoístamente, no disfrutarían de las bellezas de este mundo.

b) Las Naciones malvadas en sus actos y designios, hubieran sido extirpadas.

c) Toda la raza humana, hubiese sido barrida de sobre la faz de la tierra.

Que desinteligencia, existen hombres (Hablo genéricamente) que viven en la opulencia, cómodos, en posiciones envidiables, y consideran que es fruto de su propio esfuerzo el haber obtenido sus riquezas y bienes terrenales, olvidándose o no reconociendo que Dios es el Autor y dueño de todo lo que existe.

La Biblia dice: (En el Evangelio de San Mateo 16:26).

¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?.

En otro pasaje Bíblico, (En la Parábola del rico insensato, en el Evangelio de San Lucas 12:20). Dios le dijo:

"Necio, esta noche vienen a pedir tu alma".

Fíjese el Apóstol San Pablo, cuando escribió la Epístola a Los Romanos, en el primer capítulo, describe la historia de la depravación del ser humano.

Les leo ahora, una porción de La Biblia, en la Epístola a Los Romanos, capítulo uno, versículo veintiuno. (Ro. 1:21).

"Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido".

Estas personas, están llenas de toda injusticia, maldad, codicia, perversidad, envidias, homicidios, riñas, engaños, y otras cosas similares, pero desastrosas.

Estos son los que desprecian La Paciencia de Dios. Lea en su casa La Epístola a Los Romanos capítulo dos, versículo cuatro. (Ro. 2:4). La tendencia del hombre es abusar de La Paciencia de Dios. El hombre trata siempre de justificar sus acciones. Se atribuye el mérito que en realidad no lo tiene,

Les daré algunos ejemplos con relación, a lo que les estoy mencionando.

  1. El impío comete sus maldades y nada catastrófico le ocurre.
  2. El político ambicioso, promete un paraíso de prosperidad y felicidad, y cuando llega a la cúspide del poder se olvida de sus promesas.

  1. El Padre o Madre que abandona su hogar e hijos y aparentemente lo pasa muy bien.
  2. Un país poderoso, ocupa una Nación indefensa, la conquista y sigue de lo más campante, pensando que todo está muy bien, después de haber destruido pueblos y vidas.

Y seguiría diciendo, etc., etc., etc. Tal vez Ud. o Uds., en este instante, están pensando en muchas cosas que no he mencionado, y conoce estas realidades.

Estos siguen y siguen, abusando de La Paciencia de Dios.

Pero Dios sabe, que llegará el momento cuando esas personas, verán sus sueños y su seguridad arrasados.

Dios espera con Paciencia, el día en que los suyos verán Su Gloria y triunfarán sobre toda clase de abusos.

En la segunda Epístola del Apóstol San Pedro, en el capítulo tres y en el versículo nueve, (2 P. 3:9), dice:

"El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento".

Si el hombre tiene que sufrir o atravesar experiencias duras y amargas, para llegar al arrepentimiento, debe considerarlo como una incomparable bendición, porque si se arrepiente y busca a Cristo El Señor, la Paciencia de Dios ha sido justificada y la salvación será una realidad.

Si se llega a la salvación, es porque Dios es paciente, dándonos el suficiente tiempo para llegar a esa conquista.

Dios nos espera cada día, cada hora, cada instante, siempre con Su amor tierno, y con los brazos abiertos.

Dios hoy te sigue esperando, sigue siendo paciente. Él quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de Su Verdad. Entonces podrán decir aquel día, los que la encuentren, con mucha alegría: "Encontramos al Maestro y ahora somos de Él".

  1. LA PACIENCIA CON RELACION A LOS DEMAS

Paciencia con respecto a los inconversos

"El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio". (Proverbios 11:30).

Leo en la Epístola de San Pablo a Los Efesios, en el capítulo cuatro, versículo dos. (Ef. 4:2), y dice lo siguiente:

"Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor".

Esta porción Bíblica nos muestra cual debe ser, la conducta del cristiano.

Leo otro pasaje Bíblico, en segunda Timoteo, capítulo tres, versículo doce, (2 Ti. 3:12). Y dice así:

"Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución".

Por causa del Señor Jesús seremos:

  • Atacados en orden físico.
  • Vituperados.
  • Despreciados, criticados, calumniados y zaheridos.

Al pasar por estas circunstancias debe salir a relucir El Fruto de La Paciencia. Por esa causa Dios crea en nosotros frente a éstas adversidades, un Espíritu de Paciencia, que no busca represalias.

Los intereses del yo, la sensibilidad en cuanto al yo desaparecen. Por esto, en cualquier lugar donde nos encontremos, tenemos que dar testimonio de nuestra fe.

Hay un Coro que dice: "Brilla en el sitio donde estés"

Les doy un ejemplo de la vida real. (Describir cuando era estudiante del IBRP).

La Luz no tiene comunión con las tinieblas.

La Paciencia de Cristo, es la arma más efectiva e incisiva para pasar por alto, los vituperios y mostrar el incomparable amor de Dios.

El Señor nos da, El Fruto de la Paciencia, justamente para vencer estas adversidades, y es ahora en nosotros La Paciencia de Cristo, por el Poder del Espíritu Santo.

Nuestra paciencia con relación a los demás, una vez que recibimos del Señor, por medio de Su Espíritu Santo, diríamos que se comporta como:

  • No a la auto defensa en nuestra vida.
  • No a la sensibilidad para reaccionar.
  • No más represalias.
  • No a contra golpear, sino estamos preparados a presentar la otra mejilla.
  • No al pleito, estamos preparados por Cristo el Señor, para darles aún nuestra capa.
  • Si nos obligan a cargar un kilómetro, vayamos dos.
  • Si alguien viene a pedirnos algo y lo necesita, estamos capacitados para ayudarle con lo que tenemos.

El cristiano que recibió El Fruto, manifestada en la forma de La Paciencia, aguanta, se niega a sí mismo, y a la larga ve los resultados positivos, porque su única preocupación es servir a sus semejantes, ganar almas y buscar que la gloria y la honra sea de nuestro Maestro a saber Jesucristo.

  1. LA PACIENCIA CON RESPECTO A LOS CRISTIANOS

El creyente debe cultivar La Paciencia, con relación a los Hermanos en Cristo.

El Apóstol San Pablo dice a Los Efesios, en el capítulo cuatro, versículo uno y dos, (Ef. 4:1-2).

" Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándonos con paciencia los unos a los otros en amor".

En la Iglesia del Señor, o sea el cuerpo (simbólicamente) de Cristo, se encuentra que:

  • Hay, diferentes opiniones.
  • Hay, personalidades distintas.
  • Hay, ministerios diferentes.
  • Hay, dones variados.
  • Hay, talentos multifacéticos.

Pero a pesar de todas estas características, es necesario fomentar la unidad en medio de la diversidad.

Cada miembro del cuerpo desempeña una tarea especial, pero todas, a pesar de la diversidad de funciones manifestadas, deben trabajar como un todo, para un solo

Organismo, presidido por Cristo.

Debe existir una armonía e interdependencia recíproca entre todos los miembros y órganos integrantes del cuerpo.

Así debe ocurrir dentro de la Iglesia del Señor.

Todas las tareas dentro de la Iglesia del Señor, están definidas y todas sin excepción son importantes.

Por eso La Paciencia, soporta la flaqueza de los débiles y deja pasar por alto infinidad de situaciones, gracias a la presencia interior del Espíritu Santo.

Jesús dijo:

" Yo estaré en vosotros".

Produce en nosotros, "El hacer y el querer", de Cristo.

  1. LA PACIENCIA EN CIRCUNSTANCIAS ADVERSAS

    En la Epístola del Apóstol San Pablo a Los Romanos, dice en el capítulo cinco, versículo tres, (Ro. 5:3).

    "Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia".

    Jesús es el Señor de La Paciencia. Según La Biblia, en el Libro del Profeta Isaías, capítulo cincuenta y tres, versículos, tres y siete. (Is. 53:3,7), encontramos lo siguiente:

    "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

    Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca".

    En La Epístola a los Hebreos, capítulo cinco, versículo ocho y nueve. (He. 5:8,9). Tenemos:

    "Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen".

    Otro ejemplo Bíblico, que nos da Jesús, se encuentra en la primera Epístola del Apóstol San Pedro, capítulo tres, versículo dieciocho. (1 P. 3:18). Y dice así:

    "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el Espíritu".

    Otro ejemplo Bíblico de La Paciencia con relación a las circunstancias adversas, es: La de Job. Pasaje Bíblico muy conocido.

    La Palabra de Dios nos exhorta a buscar La Paciencia y consuelo, por eso debemos leer Las Escrituras.

    Todas las dificultades que tenemos que enfrentar, tienen un significado.

    Detrás de toda tormenta, existe una gran bendición.

    "A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien".

    Lo último de este tercer punto principal, puedo decir que:

    "El sufrimiento es el Maestro por excelencia en la vida cotidiana; por lo general las adversidades, dan siempre experiencia y sobre todo paciencia".

  2. LA PACIENCIA EN LA CARRERA CRISTIANA

En la Epístola a Los Hebreos, capítulo doce, versículo uno. (He. 12:1). Dice:

"Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante".

Para poder correr exitosamente veremos tres formas probables. (Preparativos).

A) 1. En toda competencia, existen normas estrictas que hay que cumplir.

2. Hay que correr de acuerdo a los reglamentos establecidos.

3. El que compite, debe ajustar su conducta durante la competencia a las leyes imperantes, si no cumple será descalificado.

Son muy conocidas las reglas en una carrera pedestre, violar algunas de las leyes, constituye la descalificación del concursante.

En nuestra carrera espiritual, existen también normas que debemos obedecer.

Se debe correr, legítimamente, y ser genuino.

Las normas para el Creyente están en las Sagradas Escrituras, a saber La Biblia.

En esta competencia, La Biblia constituye el fundamento de nuestra carrera cristiana, debemos cumplirla, obedecerla, acatarla, y ponerla en practica.

En el Libro de Apocalipsis, capítulo tres, versículo diez. (Ap. 3:10), dice:

"Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré en la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra".

Dios llama a La Biblia, "Palabra de mi paciencia". Porque Dios lo espera con amor al hombre hundido en el cieno del pecado, y también espera que se vuelva con un espíritu, contrito y humillado.

B) CORRER CON PACIENCIA, porque hay una nube de Testigos, que nos observan de todos lados, de lugares increíbles y aún más, las profundidades espirituales nos observan atentamente y sienten el peso, del triunfo de nuestra carrera.

CONCLUSION

En el Idioma Hebreo, Paciencia se dice:

SEBELAGUT =

Paciencia como nombre, el idioma Griego:

  1. HUPOMONE = (hupo = bajo; mone = permanecer).

    Es decir la paciencia que crece bajo las pruebas.

  2. ANOCHE = (anecho = denota contención, soportar, sufrir).

Paciencia como verbo:

  1. MAKROTUMEO = Largura de ánimo o tener paciencia.

Paciencia como El Fruto:

El creyente que recibió Este Fruto de Dios, tiene la virtud de: saber sufrir, soportar las adversidades, dificultades, infortunios, imposiciones, pruebas, trabajos que realiza de todo tipo con fortaleza, sin lamentarse, y sin perturbación de ánimo.

Paciencia como una primera definición

Se define entonces como:

"La Espera y sosiego de las cosas que se desean mucho".

Paciencia como una segunda definición

Es la perseverancia de hacer el bien, de realizar trabajos pesados o minuciosos, que es una forma modesta del amor.

Aquellos que NO son pacientes son culpables de rendirse a las circunstancias, cometiendo un tipo de indulgencia propia y se rinden al lujo de la carnalidad.

Por medio del proceso de Este Fruto, el creyente además es guiado por el Espíritu a refrenarse de la venganza, por males cometidos en su contra.

Del Griego (Makrothymia), Significa que él debe tener firmeza, para no dejarse llevar por la ira, cuando lo provocan o insultan.

Por esta causa podemos clamar a Dios, pidiendo; Ven Espíritu Santo y toma control de mi vida.

Y alabamos diciendo, Gloria a Dios, Eres Poderoso, Eres Grande, Abba Padre, te Exaltamos hoy Señor.

AMEN

Mensaje basado en parte sobre los apuntes del Pastor:

DIONICIO MEDINA. (Del Uruguay). ISUM – 18/7/91.

EL FRUTO BENIGNIDAD

INTRODUCCION: como expliqué anteriormente, hoy de nuevo les hablo del "Racimo de uvas", que simbólicamente representa El Fruto del Espíritu Santo, y que está constituido sólo por nueve uvas. Recordemos entonces cómo esta formado este racimo:

Tres (uvas) para con Dios: Amor, Gozo y Paz.

Tres (uvas) para con el prójimo: Paciencia, Benignidad y Bondad.

Tres (uvas) para consigo mismo: Fe, Mansedumbre y Templanza.

Ya les prediqué, a cerca de las cuatro uvas de este racimo. (Amor, Gozo Paz, y Paciencia), de esta segunda triada, mi tema es: Las uvas para con el prójimo, manifestado como El Fruto, en la forma de BENIGNIDAD, según Gálatas 5:22 y23.

Les comunico, que Los Dones y El Fruto del Espíritu Santo, ambos son IMPORTANTES.

La primera parte de la historia es, comenzando desde el Día de Pentecostés y que continúa hasta ahora, con maravillas y señales mostradas por medio de los Dones del Espíritu. Pero esta historia para que tenga un buen balance, debemos recordar de darle igual importancia a El Fruto del Espíritu.

En la iglesia de Corinto no faltaban los dones del Espíritu (Según 1 Cor.1: 7), pero sufrían de la escasez de El Fruto. Aquella iglesia sufría de divisiones, la inmoralidad, peleas entre los creyentes, problemas de matrimonios y desórdenes en la reunión.

Dios por medio de Pablo dirigió estas cartas, que en esencia contenían la indicación de que Los Dones fueran acompañados de El Fruto del Espíritu.

Cuando se manifiestan Los Dones según la voluntad de Dios, por medio de algún Hermano o Líder de la Iglesia y éste no lleva una vida piadosa, la causa de Cristo

Sufre reproche. Si los creyentes hablan en lenguas pero no muestran amor, son como metal que resuena (1 Cor. 13:1). Lo que debería edificar la iglesia, llega a ser una causa de irritación para la congregación y los vecinos que nos conocen.

Los que se deleitan, admirando las manifestaciones espectaculares, suelen tildar o juzgar a otros sobre la base de Los Dones. Sin embargo Dios hace Su fallo sobre la base de El Fruto. Uno puede manifestarse con el Don de profecía, entender los misterios, poseer gran fe, pero no alcanza la medida que Dios quiere, (lea en 1 Coro. 13: 2), porque falta El Fruto del Espíritu.

Cuando entra el Espíritu habrán Dones, pero a la vez debe haber Fruto. Jesús declaró que la manera de distinguir entre los profetas falsos y verdaderos, no era por sus Dones sino por Sus Frutos (Mateo 7:15,16). También nuestro Padre Celestial se deleita cuando llevamos mucho Fruto (Juan 15:8).

El hombre natural al mirar esta lista del Racimo de nueve uvas, describe como una vida inalcanzable. Pero por el Espíritu sí, uno puede alcanzar esta vida. Jesús dio el secreto y dijo: "Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí"

(Juan 15:4).

La Palabra de Dios, indica que los creyentes deben desear los mejores Dones (1 Cor. 12:31), pero a la vez registra el mandamiento de Jesús de que moremos en Él para poder llevar Fruto del Espíritu y no el esfuerzo del creyente.

Solamente cuando los Dones del Espíritu y El Fruto del Espíritu reciben el mismo énfasis pueden los creyentes desarrollarse como Dios desea.

Un fundamento de la Benignidad, esta en (1 Cor. 13:4),

Donde se muestra como una clase especial de amor.

El que no aceptó el Evangelio de Jesús, "cree que a nosotros no nos importa nada de lo que les pasa". Vez tras vez, esta expresión nos acucia, pensemos ¿Nos importa realmente? ¿O es fingido? ¿Es sólo una actitud que la iglesia asume sin que en realidad se traduzca en algo tangible?

Uno de los rasgos característicos de la iglesia del Cristo viviente, es el amor que obra, el que se interesa, es en realidad La Benignidad para con el prójimo.

Mientras que con Los Dones accionamos, con el Fruto nos formamos, porque Dios está más interesado en lo que somos. Por medio de El Fruto del Espíritu Santo podemos venir a ser lo que Dios quiere que seamos.

Recuerde que la prueba verdadera de que somos espirituales se mide por El Fruto del Espíritu y no por las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo actuando. Debemos producir fruto y mucho fruto.

No todos son usados o han sido instrumentos en la operación de Los Dones. Si una persona no es usada con Los Dones, no significa que haya una deficiencia en su vida espiritual. En cambio, la ausencia de cualquier Fruto mencionado por Pablo en Gálatas, sí es deficiencia. Porque al producir Fruto, sabrán si somos espirituales o no.

El Fruto del Espíritu es una virtud divina y no humana. El Fruto es el mismo carácter de Cristo Jesús. La manera que podemos ser como Cristo, amen de otras cosas más, es sí permitimos que el Espíritu Santo haga este trabajo profundamente en nuestro corazón.

De El Fruto del Espíritu Santo, manifestado como La BENIGNIDAD, Les hablaré con tres puntos principales.


Ellos son:

  1. La Benignidad de Dios.
  2. La Benignidad par los nuevos creyentes.
  3. La Benignidad para los necesitados.

    1. Los enfermos.
    2. Los preocupados.

  1. LA BENIGNIDAD DE DIOS

    "¿O menospreciáis las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?"

    (Romanos 2:4).

    Anteriormente, ya mencioné que El Fruto Benignidad es una virtud divina, máxima del Señor. Él es muy "rico en benignidad".

    Dios desde el cielo, ve a sus criaturas en sus, desgracias, derrotas y miserias, enredados por tentáculos, como el dolor, la tristeza, las enfermedades y angustias. Pero Dios es misericordioso y benigno, se compadece de nosotros, inclinando su corazón para sacarnos del pantano del sufrimiento y ponernos sobre la roca de los siglos que es nuestro Señor Jesucristo.

    Mas, Dios no es solo benigno con Su Pueblo selecto y escogido de Hebreos. (Israelitas). Él es también piadoso y clemente con los redimidos, con los que han sido adoptados como hijos suyos. Pero lo más glorioso aún es que esa misericordia del Señor, se extiende también a todos los habitantes de la tierra.

    "Porque Él es benigno para los ingratos y malos". (Lucas 6:35).

    "Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras".

    (Salmo 145:9).

    Dios es Benigno para aquel que está en dificultades.

    Dios es misericordioso para aquel que se encuentra en orfandad.

    Dios es benigno para los que están en Sanatorios y Hospitales.

    Dios es compasivo para con los niños, los huérfanos, los miserables y los indiferentes a las cosas espirituales.

    Dios es benigno par los que se burlan y blasfeman su nombre.

    Dios es benigno con los que habiendo conocido su verdad, se apartaron.

    Dios es benigno, con los que nunca han escuchado el mensaje del Evangelio y el nombre de Jesús.

    Dios es benigno en aliviar el padecimiento, sanando a la humanidad de sus enfermedades.

    Dios es benigno, con Su Plan maravilloso, de las Dispensaciones del Tiempo, que se fueron cumpliendo una tras de otra, hasta la llegada de Su Hijo, El Mesías; Jesucristo, que murió por la humanidad, que resucitó por el Poder del Espíritu Santo, para luego ascender al Padre e iniciar su ministerio de Sumo Sacerdote.

    Como Sumo Sacerdote, Cristo sigue derramando las riquezas de su benignidad, contestando nuestras oraciones y dándonos nuevas fuerzas en los momentos de debilidad.

    Dios es misericordioso, permitiendo que sus Sagradas Escrituras aún existan y que estén al alcance de todos.

    En este mundo perdido, con innumerables dificultades, de todos los ordenes, por la benignidad de Dios, aún se puede obtener la salvación para entrar en las moradas del cielo.

    La sorpresa del hombre es tan grande, cuando ve a otros hombres, transformados por la sangre de Cristo Jesús, en personas tiernas, cariñosas, compasivas y con un amor sobrenatural para transmitir el mensaje de la esperanza de la benignidad de Dios.

  2. LA BENIGNIDAD PARA CON LOS NUEVOS CREYENTES

"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo ".

(Efesios 4:32).

"Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos ".

(1 Tesalonicenses 2:7).

La Biblia hace hincapié en que tenemos que soportar al débil en la fe, sobrellevar sus cargas, siendo comprensibles y delicados con ellos.

La Palabra de Dios, nos enseña detalladamente cómo, debemos tratar, a los nuevos convertidos, dándonos instrucciones claras, para ayudarlos a crecer y fortalecerse en su vida espiritual y material.

Por falta de Benignidad, se pierden preciosas almas por las cuales, murió Jesucristo.

Los nuevos convertidos, son niños en Cristo, recién nacidos para vida eterna y se comportan como niños de la vida real y esa es la causa por la cual debemos tenerles mucha paciencia, no conocen el mensaje de La Biblia, ni las costumbres cristianas, no saben alimentarse por sí mismos, el alimento espiritual tenemos que servirles con cucharilla y dándoles porciones pequeñas despacio y moviéndonos al ritmo que ellos se manejan y no al nuestro, ya que nos consideramos como adultos en la fe, por la cual sería imposible para ellos seguir a nuestro ritmo.

Por no saber cómo tratarlos, la falta de tacto, delicadeza y sabiduría, nosotros perjudicamos la fe de los nuevos.

Cuando ayudamos a los nuevos en Cristo, no es conveniente, presentar un evangelio legalista, de normas y prohibiciones, los ahuyentaremos, ya que ellos lo verán cómo un evangelio negativo y pesimista.

Esto no quiere decir que les ocultaremos la verdad, sino todo a su debido tiempo. Primero los niños espirituales deben saborear a Cristo, gustar de Cristo y entregarse completamente a Cristo, esto significa que cuando las personas dejan entrar a Cristo en sus corazones, todo lo demás vendrá por añadidura.

El mensaje del Evangelio es Cristo-céntrico, luego el Espíritu Santo va ir puliendo, purificando y educando toda la personalidad del nuevo creyente.

San Pablo, tuvo una doble relación para con los convertidos en su ministerio.

1. Ante Dios eran sus hermanos.

  1. También eran sus hijos a los que había engendrado espiritualmente.

En este sentido, como hijos, él estaba obligado a cuidarlos, así como un niño lactante necesita todo el amor y la benignidad de su madre.

El niño pequeño necesita de sus progenitores una atmósfera de cariño, él comprende desde que nace el lenguaje de la dulzura.

Es muy conocido, que en los primeros años del infante se forman los rasgos más sobresalientes de su personalidad.

La Iglesia del Señor, con sus Miembros, deben brindar a los nuevos creyentes, por paralelismo de lo descrito anteriormente, las mismas características maternas, y que sea real para ellos un ambiente de cordialidad, cari- dad, interés y calor humano.

Si sienten el aprecio y la simpatía de los hermanos máscrecidos, será muy difícil que se aparten del camino del Señor.

  1. LA BENIGNIDAD PARA LOS NECESITADOS

" Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia."

(Colosenses 3.12).

" Porque el siervo de Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido."

(2ª Timoteo 2.24).

Es normal que todos los días tenemos contacto o comunicación con diferentes clases de personas, amigos y desconocidos, algunos buenos y amables; otras difíciles de soportar.
En esos momentos, nos encontramos con situaciones de enfermedad, dolor, tristeza, preocupación, soledad, angustia, ansiedad, etc.

En todos éstos casos; es necesario poner en práctica el Fruto de la Benignidad.

Analizaremos dos subdivisiones:

A) Benignidad hacia los enfermos.

B) Benignidad hacia los preocupados.

  1. Benignidad hacia los enfermos.

Cuando Dios expulsó a Adán y Eva del huerto del Edén (Génesis 3:24), las enfermedades han plagado al hombre.

1) Los hebreos creían que la enfermedad era resultado del pecado en el individuo a quién Dios tenía que castigar (Génesis 2.17).

Proverbios 23:29-32, del pecado de los padres

(2º Samuel 12:15)

2) La enfermedad debido a una seducción de Satanás. (Mateo 9.34 y Lucas 13.16)

3) Hay pasajes bíblicos, que demuestran que no siempre hay una explicación fácil de la enfermedad (Job 34.19-20)

En el período del AT, el pueblo hebreo relacionaba la sanidad con Dios. (Salmo 103.3)

(Malaquías 4.2)

Durante el ministerio de Jesús la sanidad de los enfermos tuvo preponderancia.

Hasta en nuestros días encontramos las curaciones rituales, religiosas y milagrosas. Paralela con la medicina clásica.

En el curso de la historia de Israel y de otros pueblos afectaron siempre las enfermedades; les cito algunas de ellas, donde no puedo entrar en los detalles explicativos, porque no es el tema que estoy tratando.

Hay enfermedades como:

A) Afasia

B) Apoplejía

C) Ulceras

D) Defectos físicos

E) Ceguera y sordera

F) Sarpullido

G) Cáncer

H) Tisis o tuberculosis

I) Disentería

J) Edema o hidropesía

K) Perturbaciones endocrinas

L) Epilepsia

M) Desórdenes femeninos

N) Fiebres

O) Gangrena

P) Gota

Q) Cojera

R) Lepra

S) Malaria

T) Desórdenes mentales y nerviosos

U) Parálisis

V) Plagas

W) Enfermedades de la piel

X) Viruela

Y) Insolación

Z) Síncope

AA) Enfermedades venéreas

BB) Gusanos

En nuestro diario vivir, nos encontramos con ésta lista interminable.

Al tratar con las personas, que tiene alguna de estas enfermedades, no es tarea fácil. El enfermo necesita de nuestra comprensión y sobre todo, cariño. La recuperación del mismo será positiva, salvando las dificultades; si vive en un ambiente de ternura y benevolencia. El factor de la sanidad natural, se expresa en diferentes formas, veamos una. Proverbios 17:22, conocemos que para las enfermedades del cuerpo y del alma, el remedio eficaz es el amor. El amor triunfa, cuando todo lo demás ha fracasado. El poder sanador del amor jamás se comprenderá completamente por los mortales. Fue el amor y la compasión, lo que envió al Señor a la cruz.

Cuando visitamos y cuidamos a un enfermo debemos hacerlo pensando como si nosotros tuviéramos lo mismo; es una forma de identificarse con sus sufrimientos.

Es necesario ser positivos en la comunicación, optimistas, mostrarles y engendrarles fe, hacerle saber que tenemos un Dios que todo lo puede, capaz de sanar toda clase de enfermedades y que se compadece de los que sufren.

La Benignidad quiere decir: que hay que tratar a otros de la misma manera que Dios nos ha tratado a nosotros.

El trato, es determinante, más aún con los niños se debe desarrollar la benignidad, ternura y cariño. La Benignidad y amabilidad es un lenguaje que pueden hablar los mudos y oír y entender los sordos, es algo positivo y activo.

Hay sanidad en la expiación por la Cruz de Cristo.

¿Qué podemos hacer para solucionar el problema de la soledad?

1. Jesús, clamó a Dios en la hora de la necesidad.

2. Desarrollar una actitud mental positiva basado sobre la fe en Dios, ayuda a vencer el problema.

  1. Aceptar la humanidad de otros, de modo que no seamos amilanados por su falta de comprensión o por sus ofensas.
  2. El pecado no confesado, ni abandonado nos esclaviza en nuestra soledad.

Declárelo a Dios para ser libre. Recuerde Hebreos 13.4.

Tristeza ( Mateo 5.4)


  1. La tristeza, por haber sido atrapado en algo deshonesto no tiene bendición.
  2. La tristeza, por haber fracasado con un designio egoísta no tiene bendición.
  3. El pesar por las consecuencias, más bien que por el pecado, es un pesar sin toque de Dios.

La tristeza, según Dios expresa constricción por el pecado.

B) Benignidad hacia los preocupados

Las circunstancias sociales, económicas y políticas actuales, nos introducen a una vida de ansiedad, preocupación y zozobra.

Con frecuencia en nuestras iglesias tenemos que ayudar a ésta clase de personas.

Muchos de ellos se enferman del corazón y los nervios debido a sus preocupaciones, actúan bruscamente, se irritan con facilidad, sé acomplejan y deprimen.

A ellos debemos ministrarles con Benignidad y ternura. La amabilidad conduce a considerar, obrar con buen tino, que es lo debemos hacer.

La amabilidad, significa siempre ayuda, saber apreciar a los demás, es el ser constructivo, es tratar de ver lo bueno que hay en los demás, es perdonadora y misericordiosa.

La benignidad es un delicado Fruto que todos debemos cultivar.

Estamos viviendo en los tiempos peligrosos de los postreros días. En vista de las densas tinieblas espirituales que están cubriendo el mundo entero, es urgente la necesidad de poner en práctica ahora, lo que las Sagradas Escrituras ordenan.

Según el Plan de Dios, sobrevendrán acontecimientos, difíciles sobre la redondez de la tierra, y los corazones de las multitudes se va a secar por el temor y la expectación. Sólo el trato benigno puede ayudarlos a salir de éste pantano, para que puedan encontrar en Cristo, la columna firme en que aferrarse. (En Santiago 3.17, habla de la sabiduría espiritual).

Los preocupados, deben anhelar la sabiduría genuina, es necesario que la pidan y que la busquen en Dios. Él realiza una obra secreta en el interior de sus corazones por medio de su Espíritu Santo.

Nosotros estamos involucrados en un glorioso y espiritual mandato, de ganar almas para el Reino de los Cielos, para obedecer y cumplir, precisamos cultivar algunas virtudes esenciales, una de esas virtudes es el Fruto Benignidad.

Si somos conscientes de la tremenda responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros, vamos a buscar la sabiduría del cielo, precisamos el discernimiento especial del Espíritu, para poder ayudar a las complejas preocupaciones del ser humano. Dios puede capacitarnos dándonos una inteligencia aguda para poder orientar a los agobiados por las penas de la vida, Jesús tenía esa capacidad de penetración en la intimidad espiritual de los hombres y podía solucionarlo en el momento. Isaías 50.4 – Marcos 9.23.

Que la Benignidad y ternura de Cristo nos capa-cite para que sea una bendición a los corazones hechos trizas por la pena y el dolor.

Bs.As. 1/03/99. Argentina

CONCLUSION:

En el idioma Hebreo, Benignidad se dice:

Medibut-leb = ser benigno.

En el idioma Griego, Benignidad se dice.

Como adjetivo:

  1. CHRESTOS = Placentero, benigno.
  2. EUPEITHES = Dispuesto a la Obediencia.

Como verbo:

3. CRESTEUOMAI = Ser Benigno.

BENIGNIDAD COMO FRUTO:

Es el milagroso toque, el misterioso vínculo del Espíritu, que nos hace agradables a los demás; es ese carisma, esa indefinible fuerza que hace que otros confíen en nosotros para que podamos extenderles una mano de amor y misericordia.

Es poder bajo control completo. El Espíritu Santo expresa por medio del creyente la virtud de ser un verdadero caballero y una verdadera dama bajo toda circunstancia.

Es el propósito del Espíritu en este Fruto de producir en el creyente una madurez sazonada, una suavidad de todo lo que es desagradable y rudo.

Bs.As., 2/03/99. Argentina.

Mensaje basado en parte sobre los apuntes del Pastor DIONICIO MEDINA (Del Uruguay) e ISUM del 18/07/91.

FRUTO – BONDAD

INTRODUCCIÓN:

Es la consideración por los demás, el deseo de hacer el bien sin mirar a quién, tener caridad. Misericordia, generosidad, altruismo.

Los hermanos que recibieron el Fruto del Espíritu Santo, son personas generosas, por que Dios se manifiesta a través de ellos con Su Don y Fruto, tienen inclinación, disposición, servicio, sin esperar recompensa de los demás y los que no recibieron el Fruto de Dios, empiecen a rogar a Dios, y cuando lo reciban, entonces será más fácil que el Señor empiece a usarlos ampliando, perfeccionando su ministerio.

La esencia de Dios es DAR: San Juan 3.16; Hechos 20.35. Nuestra bondad, debe ser en el Espíritu y actitud. Gálatas 6.9.

Con la bondad nos daremos a los demás; como se dio Cristo, Esteban, Pablo y los Apóstoles, entonces el fluir del Espíritu Santo será abundante por intermedio de nosotros.

Todos los dones, talentos, capacidades y ministerios que el Señor nos ha dado son para el beneficio de la Iglesia, para el perfeccionamiento, crecimiento y edificación de la Iglesia.

Según las oportunidades que se nos presente, será necesario hacer el bien a todos, no solo a los creyentes y amigos, sino a todos nuestros semejantes, Gálatas 6.10; Mateo 5.44.

En esto los hijos de Dios debemos ser semejantes al Padre Celestial, cuyo amor abarca a la humanidad entera, prodigando su amor y cuidados infinitos sobre aquellos que le aman y adoran y a los que diríamos son de la familia, pero por ahora están viviendo en otro barrio.

Me expreso de la siguiente forma:

Sembremos el bien mientras podamos, como uno puede y nos permitan, haciendo lo más correctamente, y cuando podamos.

¡Preste atención! A esta regla de oro, que es uno de los resúmenes de La Ley y los Profetas. Mateo 7.12.

Cuando estemos en la presencia del Señor, frente al "Tribunal de Cristo", seremos juzgados por nuestras verdaderas obras, llamadas buenas por nosotros, siendo galardonados por las mismas, de tal manera como dice La Biblia, "Un baso de agua que demos en nombre del Señor Jesús, no perderá su recompensa".

Del Fruto Bondad, en este mensaje les hablaré con los siguientes puntos principales:

  1. Los pensamientos deben ser bondadosos.
  2. Las palabras deben ser bondadosas.
  3. Las acciones deben ser bondadosas.

4. La bondad debe ir en aumento.

  1. Los pensamientos deben ser bondadosos.

Leo Filipenses 4.8.

De este pasaje Bíblico inferimos:

"Lo que el hombre es , es producto de sus pensamientos"

En este caso La Bondad, como Fruto del Espíritu Santo, proviene de Dios, y nace en las mentes generosas de los verdaderos creyentes., Isaías 32.8.

Esta clase de pensamiento es bendecido, Salmo 41.1

En nuestra naturaleza suceden variadas cosas, entre ellas el dar y recibir. Una alma bondadosa, de buen nombre que recibió esta virtud, piensa en dar y en continuar dando, es semejante a un manantial que brota ininterrumpidamente.

El ejemplo clásico es:

Así como no se puede detener la corriente de un río, y más aún cuando este es caudaloso o está llegando después de una lluvia intensa, comparativamente, es imposible detener la corriente de los buenos pensamientos que fluyen como manantiales inagotables, como corrientes de un río caudaloso, y cuando recibió la lluvia del Espíritu Santo, llega tronando las muchas aguas de pensamientos puros, honestos y justos.

Para que esto suceda nuestra mente debe ser rendida completamente a Cristo.

1ª Corintios 2.16.

Si tenemos la mente de Cristo, debemos actuar como ÉL, durante su ministerio pensó constantemente en otros, ÉL había venido para servir y no para ser servido, esta es la gran enseñanza que aprendimos del Señor, pensar en los pecadores, los enfermos, los pobres, los ancianos, los huérfanos, los fracasados, deben estar siempre en nuestro corazón para mostrarles nuestro cariño, amor y comprensión.

Les doy la nota de prevención de otro ejemplo clásico; decimos:

"No podemos impedir que las aves vuelen sobre nuestras cabezas, pero sí que hagan nido"

El enemigo de nuestras almas, Satanás es muy sutil en sembrar pensamientos morbosos y perjudiciales, cuando vengan estos pensamientos, es necesario combatirlos.

Una idea se combate con otra idea, un pensamiento malo combatimos con otro bueno, cuando un pensamiento pesimista nos aguijonee, no nos detengamos en él, resistámoslo, expulsémoslos en el nombre de Jesús.

Nuestros pensamientos deben ser nobles, altruistas y positivos. Proverbios 21.5.

Si tenemos buenos pensamientos en relación a Dios, la vida y nuestros semejantes, llegaremos a ser generosos de bendición y útiles.

2. Las palabras deben ser bondadosas

Nuestros pensamientos, se vinculan por medio de las palabras con nuestros semejantes, palabras habladas o con señales que se utiliza en el lenguaje para los sordos y en general, hasta un silencio es una palabra muy profunda, de esa manera nos comunicamos expresando lo que sentimos o queremos. Por eso; grandes pensamientos, requieren palabras específicas, significativas para luego plasmarse.

Jesús dijo: "De la abundancia del corazón habla la boca" Lucas 6:45.

En nuestra vida diaria sostenemos muchas conversaciones, hablamos abundantemente, la mayoría de las palabras que pronunciamos los cristianos genuinos son buenas y correctas. Todo pensamiento bondadoso lo podemos trasmitir por medio de palabras. Si brota una idea nueva en el corazón podemos buscar el término adecuado para ilustrarla. La gran fábrica del lenguaje es el pensamiento. La mente siempre encuentra la manera de dar a conocer sus ideas.

Al escoger las palabras es necesario tomar en cuenta su influencia sobre el corazón y el alma. Las palabras bondadosas y generosas mejoran el alma; pero las palabras pobres, mezquinas e hirientes, la perjudican. Aquel que se expresa en palabras amargas, escandalosas, egoístas y falsas, puede llegar a envenenarse con ellas. La lengua es un miembro muy traicionero. Una lengua desenfrenada causa grandes males Santiago nos dice que "la lengua es un miembro pequeño", pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad.

La lengua está puesta entre los miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es Inflamada por el Infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a semejanza de Dios. De una misma boca proceden la bendición y la maldición. Hermanos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por la misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos ¿puede acaso la higuera producir aceitunas y la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce" Santiago 3:5.12.

Ya que la lengua, humanamente hablando, es un miembro indomable ¿quién lo puede dominar? Sin duda que el glorioso Espíritu Santo. Cuando el divino Consolador llena nuestra lengua, ella llega a ser un instrumento de paz y bendición. Nuestro lenguaje es cambiado totalmente, nuestras palabras pronunciarán siempre lo bueno y agradable al Señor.

La señal física externa del bautismo en el Espíritu Santo es hablar en otras lenguas, Hechos 2:4. Y creo que una de las razones por las cuales Dios escogió las lenguas, es que cuando el hombre le entrega la lengua al Señor; que es el miembro más ingobernable que tenemos, esto revela un total quebrantamiento, una completa sumisión a él. Es por la acción interior del Espíritu que nuestro vocabulario se vuelve bondadoso y apacible. Cuanto más llenos estemos del Espíritu Santo, nuestras palabras exaltarán más a Cristo.

Para el bien de nuestras almas, y para provecho de nuestros semejantes, permitamos que el divino Espíritu tome total control de nuestro vocabulario. Una boca consagrada puede ser una inagotable fuente para pregonar las incomparable verdades del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

3. Las acciones deben ser bondadosas

La bondad es el amor en acción. La bondad es una expresión del amor, el cual hace que el alma sea noble y caritativa, inspira al sacrificio y a las acciones loables nunca falla. Si queremos ser generosos debemos tener un corazón tierno y amante. El egoísta no su interesa por nadie, sólo por el yo. El odio se niega a dar buenas dádivas; la indiferencia se olvida de hacerlo, la avaricia seca las fuentes de la generosidad. Pero el amor siempre está buscando la forma de hacer el bien a otros. Nunca secansa. Jamás desespera.

El amor se sacrifica, no calcula los costos, actúa y hace todo lo que puede.

La historia del "Buen Samaritano" es una de las lecciones más elevadas del amor. El sacerdote y el levita vieron al hombre herido y moribundo junto al camino y pasaron de largo. El sacerdote con su religión, y el levita con sus leyes, no pudieron ayudar al hombre maltratado. Pero el Samaritano, con su corazón lleno de compasión, se acercó al herido; con ternura y misericordia vendó sus heridas; y luego le llevó al mesón y cuidó de él. ¡Bondad maravillosa! ¡Caridad espontánea!

¡Compasión genuina! Tenía un gran corazón, por eso estaba preparado para realizar cualquier tarea encomiable, cualquier obra generosa.

Dios no necesita tanto grandes mentes, ni grandes capacidades, él necesita grandes corazones, corazones rendidos, corazones quebrantados, por los cuales pueda circular libremente el torrente de su bondad.

Nuestras acciones son producto de nuestros pensamientos. A los pensamientos mezquinos, corresponderán acciones mezquinas; a los pensamientos grandes, grandes acciones.

Es imprescindible cultivar un alma bondadosa. El amor y la dulzura emanan de un corazón generoso.

Dios nos ha creado seres sociales, pertenecemos a una familia, a una comunidad. Ningún hombre vive para sí, cuando procura hacer esto fracasa. Los santos verdaderamente, no son los anacoretas y ermitaños que se refugian en grutas y monasterios para vivir en paz y santidad. Los santos genuinos viven entre los hombres y hacen que el mundo sea mejor por medio de su vida y ejemplo. La vida en sociedad es ambiente favorable para la bondad.

Al estar en contacto con nuestros semejantes podemos hacer el bien, sembrar la generosidad y el cariño. Jesucristo "anduvo haciendo bienes", tenía un alma bondadosa. Toda su vida fue un continuo dar. Y al final, se dio a sí mismo en la cruz, para que con su sacrificio expiatorio, la humanidad tuviera oportunidad de salvarse.

Si tenemos realmente un alma generosa vamos a desear servir, ayudar, e incluso sacrificarnos por nuestros semejantes. Las grandes multitudes están hambrientas y sedientas del Señor. Y así como Cristo alimentó a las multitudes, les predicó y sanó; él nos ha puesto a nosotros entre las desorientadas muchedumbres de hoy para que las alimentemos, les prediquemos el mensaje de la esperanza, la salud y la victoria.

No basta solamente tener buenas intenciones. Los pensamientos y palabras deben ser traducidos en acciones. La bondad de Jorge Muller le llevó a servir a los huérfanos de Inglaterra, dependiendo exclusivamente de la ayuda divina. La bondad de Florentina Nightingale fue la que operó para que dejara a su país y fuera a servir a los heridos de la guerra de Crimea, "la dama de la lámpara", como se le llamó, ha quedado en la historia como una heroína de la fe por su generosidad, bondad y altruismo, Bernabé, hijo de consolación, era un varón bueno, "lleno del Espíritu Santo y de fe" Hechos 11.24, que vendió su propiedad para ayudar a los santos necesitados de la iglesia primitiva.

Dorcas fue una sierva fiel del Señor que "abundaba en buenas obras y en limosnas que hacia" Hechos 9.36.

Recordemos que nuestra vida es muy breve en comparación con la eternidad; somos como la flor del campo, como la neblina que pasa, como un fugaz pensamiento. ¡Tan breve es nuestra existencia! Por lo tanto, mientras vivamos, hagamos todo lo posible por sembrar buenas acciones. No hay tiempo para acciones egoístas. Mientras nuestros pulmones respiren y la sangre circule por nuestras venas; hagamos el bien, ayudemos, prediquemos, testifiquemos. Demostremos que Cristo mora en nuestro interior a través de una vida práctica pletórica de acciones nobles.

Tanto egoísmo, envidia, codicia y avaricia hay en este mundo. ¡Cuántas almas tumbadas y fracasadas por las acciones rastreras de sus intereses mezquinos! El egoísmo marchita y contrae el alma. En cambio, la bondad, la ensancha y eleva.

4. La bondad debe ir en aumento

La bondad, cual la corriente de un Impetuoso río, debe ir en aumento. Muchos nos caudalosos; como el Amazonas, nacen de una insignificante vertiente que fuego crece, crece hasta transformarse en un ancho y profundo caudal. Así debe ser el fruto de la bondad. El apóstol Pablo dice que: "no nos cansemos, pues, de hacer el bien; pues que a su tiempo segaremos, si no desmayamos" Gálatas 6.9.

La bondad es una creciente virtud, nunca llegaremos a la meta. Según crecemos en la plenitud del Espíritu, así debemos crecer en bondad y generosidad. Existen personas que se cansan de hacer el bien. Pero debemos dar, dar y dar, en todo tiempo, hasta que lleguemos al cielo. Constantemente. Un alma noble desea dar y continuar dando. Como fue ejemplificado anteriormente. Sería una calamidad tratar de atajar la corriente de un río o impedir que el agua brote del manantial.

El dar es parte del plan de Dios para todo cristiano que quiera servir efectivamente al Señor. El genuino hijo de Dios anhela enriquecer su alma con el propósito de dar más y hacer más el bien.

Dios quiere que abundemos en bondad: "Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad" Romanos 15.14.

"El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas" Mateo 12.35.

El corazón del hombre bueno es como un cofre lleno de preciosas joyas. Es una bendición estar con el generoso; sus palabras, pensamientos y acciones son siempre consoladores y alentadores. Su actitud abierta y servicial es un incentivo para aquellos que le rodean.

"El que siembra generosamente, generosamente también segará" 2ª Corintios 9.6. Cuanto más generosos, más bendiciones recibimos.

Los cristianos debemos ser activos y militantes en el ejercicio de la bondad. A nuestro alrededor existe un sinfín de oportunidades para practicar la generosidad cristiana. Somos la sal de la tierra para dar sabor de Cristo. Somos la luz del mundo para Iluminar con los benefactores rayos del sol de justicia.

Una humanidad enferma, indigente y desesperada, necesita urgentemente nuestra ayuda, Si mucho tenemos, mucho podemos dar.

Ayudar y orar por un enfermo, dar de comer al hambriento, extender un vaso de agua al sediento, vestir al desnudo, visitar a los presos; son actos de bondad que serán recompensados con creces por el Señor.

No nos cansemos, pues, de hacer el bien en todas las oportunidades posibles. Esforcémonos por crecer en utilidad y al fin de nuestra carrera recibiremos esas inconmensurables palabras de nuestro divino redentor quién nos dirá: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor"

Mateo 25:21.