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viernes, 2 de enero de 2009

Denuncian círculos de poder y dinero en los grupos G12

Esta noticia tiene fecha de 23 de mayo de 2006

¿Cuánto control podría ejercer una iglesia sobre sus feligreses?

Para algunos ex adeptos al Gobierno de los Doce (G12), un modelo de principios que está cobrando arraigo entre seguidores de algunas denominaciones protestantes, el control en ocasiones es excesivo.

Las iglesias que utilizan el modelo o "visión" organizan sus congregaciones en células de 12, a imagen de los 12 apóstoles de Jesucristo. Cada uno de los miembros puede, a su vez, "reclutar" la misma cantidad de personas. Algunos religiosos advierten que el movimiento atenta contra las jerarquías tradicionales de algunas iglesias protestantes.

Otros ex creyentes del modelo, adoptado por más de 20 iglesias puertorriqueñas, terminaron descontentos por la intromisión de otros miembros de las células en sus vidas privadas, así como la cantidad de dinero que se solicitaba para muchas de las actividades que se realizaban fuera de las horas normales de culto. En las iglesias G12 la feligresía puede aportar un diezmo, al igual que en muchas otras iglesias evangélicas, y también tienen que aportar dinero para los retiros espirituales.

"Es un monopolio, ya que todo es cuestión de sacarte el dinero. Te hacen ir a la iglesia todos los días a orar. Si hay una actividad social hay otra ofrenda, con cada actividad te piden más dinero", sostuvo el comerciante Abnel Berríos, dueño de una compañía de seguridad y quien decidió abandonar una iglesia que adoptó el sistema por la manera que intentó interferir con algunas de sus decisiones financieras.

"Si querías comprar una casa o un carro, primero tenías que hablarlo con ellos. Si eres comerciante, te piden muchas ofrendas especiales y te entregaban sobres de ofrendas para que se dieran tus milagros. En la iglesia, tampoco te podías sentar donde querías. Tenías que obedecer las reglas de las células", añadió.

A pesar de los paralelismos que se podrían trazar entre el sistema religioso y negocios fundamentados en una estructura piramidal, otros ex creyentes niegan que en las iglesias G12 se aporte más dinero que en otros templos de culto. Hay algunos, no obstante, que sí denuncian el alto grado de hermetismo que rodea algunos de los grupos religiosos.

"Hay presiones de todo tipo. Solamente podías salir con su grupo. Al principio no me sentía presionada, pero con el pasar del tiempo comienzas a darte cuenta de que intentan controlar tu vida", sostuvo una ex feligresa que decidió cambiarse a una iglesia que no practica el modelo G12, por creencias del sistema que "se alejan del dogma cristiano".

Muchos cristianos que asistían a iglesias identificadas con el modelo prefieren permanecer en el anonimato en aras de no lastimar su relación con su actual congregación o pastor. Algunas versiones, sin confirmar, aseguran que los G12 se han involucrado en prácticas espiritistas o herejías al participar de trances místicos, entre otras actividades que han sido rechazadas por sus feligreses.

Los G12 predican las "maldiciones generacionales", concepto que se podría definir como pecado o mal que proviene de un antepasado y que sólo se puede cancelar o neutralizar a través de un tipo de exorcismo. Como en otras iglesias cristianas, los creyentes exteriorizan este proceso de purificación a través de llanto, gritos, temblores del cuerpo. En algunas de estas ceremonias, uno que otro creyente ha llegado a vomitar como una manera de "purgarse" de sus pecados.

Para otras personas, la estructura piramidal del modelo genera una competencia desleal y dañina entre los miembros de la congregación. "En mi opinión, los pastores que practican el modelo están entrando en mucha competencia y eso ha generado presión indebida entre los miembros de las iglesias", indicó otro feligrés descontento con el modelo.

De lo que no cabe duda para muchos es del desmesurado crecimiento que han tenido las iglesias que han adoptado el modelo.

"Muchos han entrado a la iglesia G12 por la ambición de crecimiento, pero es una secta. A mí personalmente me preocupa porque tiene muchas herejías, ya que se hace un culto alrededor de un hombre o una visión. Nuestro fundamento, como cristianos, es Jesucristo y su palabra y todo lo que se saca de ese marco se convierte en algo sectario, que divide", sostuvo el pastor evangélico Pedro Cotto, de la Iglesia Familia de la Fe, en Bayamón.

El crecimiento que han tenido las iglesias que practican el modelo también han levantado interrogantes sobre su grado de influencia política. Por ejemplo, el reverendo Cotto señaló que el fundador del modelo, el pastor César Castellanos, tiene intenciones claras de convertirse en una figura prominente en el ruedo político.

"Castellanos quiere establecer lazos con el Gobierno y quiere intentar ayudar al Gobierno en torno a su crisis económica. Esto es como una empresa multimillonaria que trabaja mediante un sistema piramidal. Intentan manipular a las personas mediante las maldiciones y dicen que le caerá una maldición a toda persona que intente hablar mal de ellos", subrayó Cotto.

Francisco Rodríguez-Burns ENDI.COM