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jueves, 29 de agosto de 2013

Lo que a Dios le causa vómito


(Falsa unidad religiosa)
 
“Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis." (I Corintios 5:11) Claramente, Jesucristo no rechazó la amistad de los pecadores, sin importar la categoría de sus pecados, Cristo siempre estuvo cerca para ayudarlos. Sin embargo, NO ES ASí, LA MIRADA DE DIOS PARA AQUELLOS QUE LUEGO DE CONOCER EL EVANGELIO PERMANECEN EN SU MALDAD. DE FORMA CONTUNDENTE, CRISTO PROHíBE LA CONFRATERNIZACION CON MOTIVOS RELIGIOSOS CON PERSONAS QUE LLAMANDOSE CRISTIANOS PERMANECEN EN: FORNICACION, AVARICIA, IDÓLATRAS, MALEDICENCIAS, INCLINACIÓN AL ALCOHOL, LADRONES, ETC. ES ALGO QUE DIOS ABORRECE, EL QUE UNA PERSONA AFIRME SER DE DIOS Y PERMANEZCA EN ESO, Y TAMBIEN DIOS PROHíBE ESA CLASE DE ECUMENISMO. SIMPLEMENTE LE CAUSA VóMITO. DIOS NO QUIERE LA IGLESIA ESTRECHADA DE BRAZOS CON LOS IDÓLATRAS, NI SIQUIERA SI APARENTAN TENER UN PROPÓSITO  QUE APARENTA SER NOBLE.  SI ESTO NO FUERA ASÍ, CRISTO LO HUBIERA DICHO, HUBIERA ACONSEJADO TALES UNIONES, PERO NO LO HIZO, AL CONTRARIO, LAS PROHIBIÓ. LA IGLESIA TIENE SU PROPIO ESPACIO PARA HACER EL BIEN EN LA SOCIEDAD SIN LA NECESIDAD DE ENTRAR EN ALIANZAS CON GENTE PERVERSA.  EL RESULTADO DE TALES UNIONES DESIGUALES, ES QUE EL MUNDO TIENDE A MIRAR A TODOS COMO LO MISMO CUANDO NO LO ES, Y LA IGLESIA PIERDE SU IDENTIDAD.
 

IDOLATRIA ABOMINABLE
 
VEA: SALMO 115
II Corintios 6:16
 
Dios habla de unidad en su Palabra, pero no de un extraño conglomerado de filosofías luciferinas, sino de la unidad de la iglesia, aquellos que de corazón puro adoran a Dios y siguen la sana y única doctrina que conduce a la salvación (Hechos 2:42; Romanos 6:17; Efesios 4;14; I Timoteo 1:3; I Timoteo 1:10)

 

sábado, 24 de agosto de 2013

"Gayo, les manda saludos..."

 
"Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto." (Romanos 16:23) Para muchos estas palabras de la Biblia no significan mucho, sin embargo, tienen un valor incalculable. ¿Cuál valor? El valor de la sinceridad, de la amistad, de la armonía, de la preocupación entre hermanos, del pastoreado verdadero, del cuidado, de la esencia de ser genuino. Cuántos ministerios he visto que recurren fielmente los domingos a cobrar su salario, pasa un tiempo, se mueven, y nunca más se preocuparon por aquellos que antes abrazaban y saludaban. Nunca más mostraron interés alguno por aquellos con quienes confraternizaron. ¿Qué hicieron? Simplemente tiraron por el piso todo lo que predicaron. Demostraron que no eran genuinos. Vemos en el ejemplo bíblico que sin importar la distancia, los verdaderos ministros siempre se ocuparon de conocer el estado espiritual de aquellos que una vez estuvieron entre ellos. ¿A dónde se fueron todos? Simplemente nunca estuvieron entre nosotros. Quizás en cuerpo sí, pero en alma y en espíritu muy lejos. Mientras tanto, repiten el mismo ciclo entre otras ovejas. Mientras tanto, sueñan de coronas en el cielo, pero se les olvida algo…
 
"Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?" (I Juan 4:20)
 
(Juan 10:13; Ezequiel 34)



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