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miércoles, 22 de diciembre de 2010

La diferencia entre el RAPTO (Arrebatamiento) de la iglesia y la Segunda Venida Visible de Jesucristo.

http://www.cristovendra.com/Rapto/rapto.jpg



La palabra “rapto” tiene origen en el latín, de la palabra “raptus” que significa “agarrar” y del verbo “rapere” que significa “transportar de un lugar a otro ó acarrear.” La palabra en el griego original es “harpazo” que indica “SER ARREBATADO.”


Parafraseando el término se puede expresar como “agarrar algo de forma rápida o súbita”.


Existe la controversia entre alguna gente que estudia la Biblia en torno a la Segunda Venida de Cristo.


Para algunos, Dios tiene la promesa de trasladar a su iglesia hacia los cielos mientras que en la tierra se desatan grandes juicios sin precedentes. Para otros, no existe esa oportunidad de ir a los cielos antes de los juicios.


Unos afirman que Cristo viene como ladrón en la noche a buscar a su amada iglesia donde estarán un tiempo en las moradas celestiales desde donde partirán posteriormente hacia la tierra para mostrar a su amada al mundo. Otros por su parte, afirman que Dios no regresará a pisar la tierra nuevamente.


Nuestra óptica es la siguiente:


1) Dios recoge a su iglesia en los cielos (I Tesalonicenses. 4:16)


“Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación.” (Isaías 26:20)


(Mateo 25) Parábola de las 10 vírgenes


La Biblia dice bien claro que en el arrebatamiento unos son tomados y otros son dejados. (Mateo 24:41) Unos se van y otros se quedan. Claramente hablando del rapto.


“Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.” (Mateo 24:40-42)


Esto no aplica al momento de la segunda venida visible que sucederá posteriormente cuando Dios desciende y todo ojo ve el regreso de Cristo. Son dos cosas diferentes.


En el rapto, Dios viene POR SU IGLESIA.



2) En la tierra tiene lugar la Gran Tribulación la cual dura 7 años (Marcos 13:19)


3) La Gran Tribulación son los juicios de Dios sobre la tierra. (Las 7 copas y las 7 trompetas descritas en Apocalipsis)


En este tiempo de juicios sobre la tierra, la iglesia estuvo “escondida” en los aposentos de Dios en tanto pasaba la ira de Dios sobre la tierra. Vea: (Isaías 26:20)


4) Luego de esos 7 años de juicios, Dios viene a arreglar cuentas. Es el momento de la Segunda Venida Visible donde Dios desciende desde los cielos junto CON su iglesia tal y como lo describe Zacarías. 14:3-5.


Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos."

(Zacarías 14:5)


Apocalipsis 1:7 nos dice que "todo ojo le verá".


En la Segunda Venida visible Dios viene CON SU IGLESIA.


5) Encarcelamiento de Lucifer por mil años.


Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. (Apocalipsis. 20:2-3)


6) Este evento marca el comienzo del MILENIO. Un periodo de paz mundial cuando Jesucristo y la iglesia rigen sobre la tierra.



”Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” (Apocalipsis 20:4)


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Si el RAPTO y la Segunda Venida de Cristo fueran lo mismo, no hubiera ninguna necesidad de TOMAR NI DEJAR a nadie. (Mateo 24:40-41) Por el simple hecho de que TODOS de igual forma tendrían la misma experiencia de ver a Jesucristo de forma visible e ir a su lugar o punto de encuentro. En cambio, el RAPTO nos asegura que hay una reunión en las nubes rumbo a la casa de Dios. Desde donde pasado un tiempo corto, se descenderá (Zacarías 14:1-5)


La verdad del RAPTO no es una idea sacada de la manga o sin fundamento. Es una verdad bíblica que coincide con el modelo de las bodas judías. Recordemos que el Libro de Cantares presenta la relación de Cristo y la iglesia como una historia de amor. Partiendo de ese punto, existe la similitud entre el arrebatamiento de la iglesia o la reunión con Jesucristo y las características de la boda judía.



Jesucristo, prometió volver por su amada.



La siguiente similitud entre las bodas judías y la experiencia que vivirá la iglesia con Cristo la puedes encontrar en la web:



Cuando un hombre quería desposar una mujer, lo primero que hacía era sellar el compromiso matrimonial con un sello. Esto se conocía como un contrato matrimonial (Nuevo testamento). Para ello el novio viajaba desde la casa de su padre hacia la casa de su futura esposa (venida de Cristo). En casa de la novia o futura esposa el novio negociaba el precio del compromiso o dote por su futura esposa. Esta dote era el precio que el futuro esposo estaba dispuesto a pagar para casarse (muerte en la cruz).

Ese momento marcaba el perfeccionamiento del contrato y desde allí eran esposo y mujer. La mujer se consideraba separada para su esposo (Iglesia apartada del mundo, santos).

Este pacto se sellaba bebiendo una copa de vino especialmente consagrada a esos efectos. (sangre derramada en la cruz)

Luego de esto, el futuro esposo dejaba a su novia en casa de sus padres (ascensión de Cristo) y se volvía a su casa donde permanecería por espacio de un año aproximadamente (Mateo 1:18-19, caso de María y José).

La separación tenía por objetivo darle tiempo suficiente a la novia para que se preparara para ir a vivir con su esposo y para que preparara sus cosas y, mas que nada, para prepararse para su vida matrimonial. Por su parte, el novio, preparaba lo que sería su casa o morada en la casa de su padre. Allí vivirían cuando volviera a buscarla (fue lo que fue a hacer Cristo).

Transcurrido el período de un año aproximadamente el esposo volvía por su esposa para llevarla a casa de su padre. En la práctica este regreso se producía en la noche en la mayoría de los casos. (rapto)

Un dato interesante. La novia sabía que el novio volvería a buscarla, pero NO sabía cuándo ni a que hora.

Ya en casa del padre del novio, los flamantes esposos eran escoltados hasta la morada nupcial y allí se consumaba el matrimonio.

Los invitados a las bodas se quedaban en la casa del padre del novio, y ahora casa de los flamantes esposos, por los próximos 7 días celebrando la fiesta de bodas. (Judíos salvos y salvos durante la tribulación)

Durante estos 7 días de fiesta de bodas los esposos permanecían escondidos y apartados en la morada matrimonial, sin mostrarse (vean por ejemplo el caso de Jacob en (Génesis 29:21-23, 27-28)

Cumplidos estos siete días los esposos salían de su morada y comenzaban su vida pública. (luego de los 7 años de tribulación de Dn. 9:24-27)

Dicho esto, analicemos las siguientes similitudes entre la boda judía y el regreso del Señor por su esposa la Iglesia:

1. Cristo es el esposo.

2. La Iglesia es la esposa (EF 5:31-32).

3. Cristo se fue a preparar morada (Juan 14)

4. Cristo dijo que regresaría por la Iglesia (Juan 14)

5. Dijo que nadie sabría el día ni la hora, tal cual sucedía en la boda judía (Mateo 24:36).

6. Volverá y se llevará a su esposa por 7 años (coincide con los 7 días de la boda judía) Dn 9:24-27

7. Volverá una vez más y la presentará al mundo y comenzará a reinar con ella en el milenio.

Las similitudes entre el plan de Cristo para su Iglesia y la boda judía son muchas y todo ello hace pensar que se cumplirán todos y cada uno de los pasos de la boda judía también respecto de su esposa la Iglesia. Eso incluye el regreso sorpresivo del Señor en el rapto, la salida de la Iglesia del mundo por un período de 7 años, y el regreso del Señor con la Iglesia transcurridos esos años para reinar.


Apocalipsis 20 al 22 describe lo que sucede posteriormente:


Lucifer es soltado luego de los mil años. (Apocalipsis 20:3)


Ocurre una última rebelión y Dios juzga por medio de fuego. Lucifer es lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis 20:8-10)


Toda la maldad es quitada.


Desciende la Nueva Jerusalén.

lunes, 20 de diciembre de 2010

¿El sábado o Cristo? ¿La eternidad de un día de la semana o la eternidad del reposo dado por Cristo cuando le aceptamos como salvador de nuestra vida?

¿Por qué las iglesias protestantes que no son adventistas no guardan el sábado como los judíos?



Los Adventistas usan el texto de Isaías 8:20 para justificar su apego a la ley y al cumplimiento del guardar del sábado.



“A la ley y al testimonio, si no anduviere conforme a esto es porque no les ha amanecido…”



Los adventistas afirman que la validez del testimonio cristiano se demuestra cuando se guarda el sábado.

La observancia del sábado dentro de la ley tal y como está redactada en la ley de Moisés implica que en ningún hogar se pueda prender ni la estufa en ese día y que el hombre repose de todo trabajo. Cualquiera que prenda fuego en ese día, simplemente no está guardando la ley como se requiere.



El PRIMER PACTO estaba lleno de leyes y ordenanzas de toda clase. Una de esas ordenanzas era el guardar el sábado. Ese PRIMER PACTO, era imperfecto.


¿Por qué era imperfecto el PRIMER PACTO? El primer pacto era imperfecto porque era sólo un tipo o sombra de un futuro pacto. Es decir, que en lo que a la ley, al tabernáculo, a los ritos, a las ordenanzas en el Antiguo Testamento, se refiere, TODO APUNTABA a la obra perfecta que ejecutaría Jesucristo.


De esta manera, no existe rito no ordenanza alguna que pueda superar la obra que Cristo haría.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. (Jeremías 31:31)


El pacto de la sangre de Cristo (Mateo 26:28)



El adventista de hoy continua aferrándose al viejo modelo, incluso cuando ya Dios ha provisto un mejor pacto. Dicen ellos: “guardamos el sábado porque así la ley lo indica”. Sin embargo, la ley que indicaba el guardar el sábado, lo único que indica es que vendría Jesucristo a ser el verdadero reposo de todo aquel que deposita la fe en él.



El dilema surge cuando por defender la ordenanza del sábado la tildan de requisito de salvación y condenan a aquellos quienes no “guardan” el sábado, como ellos piensan que lo hacen.



La voluntad de Dios en EL NUEVO PACTO no es para esclavizar a nadie a la ordenanza de un día de la semana. A Cristo es que hay que aferrarse. Cristo es hecho por nosotros nuestra ley y nuestro testimonio.

Aferrarse a la observancia de un día de la semana como requisito y muestra de salvación es desligarse del verdadero blanco de la fe. Dice: "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis..."; (Gálatas 5:4)



Hay un sólo trono en el cual debe estar Cristo. Cristo no comparte su gloria. Nuestra justificación viene de Cristo y no de ordenanza alguna.



El adventista tiende a pensar que al guardar el sábado esto le conduce a estar obrando bien, incluso piensa que es una obra para alcanzar la salvación. Sin embargo, se nos dice:



Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Ef. 2:8-9)



Hebreos 9 nos habla sobre las ordenanzas del PRIMER PACTO y el cumplimiento en el SEGUNDO PACTO.



El segundo pacto es Cristo mismo en cumplimiento de todos lo requerimientos de Dios para el hombre. Tienes a Jesucristo como salvador, estas completo.



Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:16-17)



Tengamos cuidado y no pongamos el sábado en el lugar que le corresponde a Cristo, ya que Cristo no comparte su gloria. Somos salvo por la fe en Cristo, por la obra que Cristo hizo y no por guardar un día de la semana. Ya que no hay dos salvadores, sólo Cristo.


El Adventista usa estos textos para imponer el sábado a sus feligreses: Génesis 2;1-2
Éxodo 20;11, Juan1;3, Efesios 3;9 Colocences1;16 Hebreos 1;2 Marcos 2;7
Éxodo 20;8-16, Éxodo 16; 4-31, Ezequiel 20;20, Isaías 66; 22,23, Isaías 58; 13,14, LUCAS 4;16, Mateo 12;12, Mateo 12;8, Lucas4;16



Así se intercala la ley de Moisés con el Nuevo Pacto, sin embargo, el NUEVO PACTO es perfecto.

Cuando los cristianos que no son Adventistas no guardan el sábado es porque simplemente consideran que TODOS los requisitos de su salvación se encuentran COMPLETOS en la fe en Jesucristo. Es decir, incluyendo nuestro reposo, todo está incorporado en la persona de Cristo. Si tienes fe en la salvación dada por Cristo, Cristo es tu perfección.



El adventista afirma que ellos no juzgan a los que no guardan el sábado como ellos, pero no es cierto. La “profetiza” que ellos siguen denominada “Elena G. White” y sus escritos ponen al sábado como un sello de Dios, entre quien se salva y quien no.



Según la Biblia, NO hay nada malo en guardar el sábado. El error consiste en juzgar a aquellos que no hacen diferencia en los días.



Dice la Biblia: ”Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.” - Romanos 14:5



El primer pacto = ordenanzas y leyes



El segundo pacto = La sangre de Cristo, plenitud y justificación completa en Cristo por medio de la fe en él.



De todos los mandamientos que Cristo dio por medio de los apóstoles en el NUEVO PACTO es NO Juzgar a los que no hacen diferencia entre los días.



¿Estamos obedeciendo a Cristo en el no juzgar a otros por el tema del sábado?



Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:16-17)



Cuando miramos a otros, y pensamos que agrada menos a Dios porque este no guarda el sábado, ¿estamos obedeciendo a Cristo?



Romanos 14 hace una diferencia entre el débil en la fe y el fuerte en la fe.



El débil en la fe = Piensa que si no cumple con los ritos y ordenanzas no se salva.



El fuerte en la fe = Piensa que la fe en Cristo lo hace completo y le rinde culto a Dios todos los días de igual forma.



Esto es lo que los adventistas no quieren entender:


Sábado = La sombra
Cristo = La realidad y el cumplimiento

Sábado = Reposo
Cristo = Nuestro reposo = El cumplimiento



Cumplimiento en Cristo:



Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo 11:28)



”mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.” (Gálatas 4:9-11)



Volver al sábado = volver a la sombra = volver a los rudimentos



Hebreos 8 dice bien claro que las ordenanzas y ritos de la ley son sombras y figuras de algo que vendría posteriormente.



Eso que vendría = Cristo



Tenemos a Cristo, tenemos el nuevo pacto.



Por lo que volver a la ley y sus ordenanzas es volver a los rudimentos obsoletos.



Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Hebreos 8:13)



Tienes a Cristo, tienes el reposo. Por lo tanto exaltar el sábado es una observancia hueca. Tienes a Cristo, entonces estas completo por medio de su persona, sin las ordenanzas de la ley.



”sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.” (Gá 2:16)



Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. (Rom. 3:21-33)



¿Dónde está la jactancia? ¿En cuánto guardamos el sábado o en la sangre de Cristo derramada? ¿Quién es nuestro redentor? ¿La ordenanza de un día o la sangre de Cristo? ¿Cuál es nuestro reposo? ¿Un día o Cristo?


Aferrarse a la ley es alejarse y desligarse de Cristo. Esto anula tu relación con Cristo.



"De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis..."; (Gá 5;4)



Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:16-17)


Primero, en ninguna parte he dicho que pongo el domingo en lugar del sábado. Para mi todos los días son iguales.



Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. (Rom. 14:5)



Cuando hablamos de la ley, nos referimos a la observación de los días como lo hacían los fariseos. La ley de Dios es Cristo, por lo que si tienes a Cristo como salvador tienes la ley de Dios. Tienes la justificación por medio de la fe en aquel que es perfecto y no descansa tu fe en cuanto puedas por medio de tu esfuerzo guardar el sábado o cumplir "x" o "y" requisito pues no es tu obra sino la obra perfecta de Cristo.



Jesucristo dijo en la cruz "consumado es" y no dijo "continuará".



La fe es sobre Cristo y no sobre obra humana. Ya que por más que lo intentes nunca serás perfecto. El sacrificio de Cristo fue de una vez y para siempre por lo que estamos completos en él.


La complacencia de Dios se encuentra en su Hijo y no en obra alguna de hombre.


Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. (MAteo 17:5)



Aquel que complace la justicia de Dios es Cristo. De modo que su justicia es la que es a nuestro favor.

La fe cristiana es hacia Dios y no hacia obra de hombre.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.



¿Cómo somos hechos justicia de Dios? Por medio de Cristo. Por lo tanto, la ley y la perfección las cumple Cristo por nosotros. Es su justificación gratuita por medio de la fe en él.



Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. (Lucas 5:36-39)



El vestido viejo = el sábado como día de reposo
El vestido nuevo = Cristo como nuestro reposo



Odres viejos = los rudimentos de las ordenanzas de la ley
Vino nuevo = Cristo y su realidad



Una vez pruebas a Cristo como tu reposo, conocerás que nada te puede dar ese verdadero reposo y esa paz.



La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)


Cristo es nuestra plenitud. Es decir, todos los requerimientos de Dios son cumplidos cuando depositamos nuestra fe sobre él. De ésta manera Dios está satisfecho por la obra de redención, santificación, justificación, expiación, justicia, limpieza, y toda clase de beneficio que se obtiene solo al creer en él y recibirle como salvador.

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