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lunes, 9 de enero de 2017

Salmo 107




Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.
 Díganlo los redimidos de Jehová,
Los que ha redimido del poder del enemigo,
 Y los ha congregado de las tierras,
Del oriente y del occidente,
Del norte y del sur.
Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino,
Sin hallar ciudad en donde vivir.
 Hambrientos y sedientos,
Su alma desfallecía en ellos.
 Entonces clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.
 Los dirigió por camino derecho,
Para que viniesen a ciudad habitable.
 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
 Porque sacia al alma menesterosa,
Y llena de bien al alma hambrienta.
 Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte,
Aprisionados en aflicción y en hierros,
 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová,
Y aborrecieron el consejo del Altísimo.
 Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones;
Cayeron, y no hubo quien los ayudase.
 Luego que clamaron a Jehová en su angustia,
Los libró de sus aflicciones;
 Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte,
Y rompió sus prisiones.
Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
 Porque quebrantó las puertas de bronce,
Y desmenuzó los cerrojos de hierro.
 Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión
Y a causa de sus maldades;
 Su alma abominó todo alimento,
Y llegaron hasta las puertas de la muerte.
 Pero clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.
 Envió su palabra, y los sanó,
Y los libró de su ruina.
 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres;
 Ofrezcan sacrificios de alabanza,
Y publiquen sus obras con júbilo.
 Los que descienden al mar en naves,
Y hacen negocio en las muchas aguas,
 Ellos han visto las obras de Jehová,
Y sus maravillas en las profundidades.
Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso,
Que encrespa sus ondas.
 Suben a los cielos, descienden a los abismos;
Sus almas se derriten con el mal.
 Tiemblan y titubean como ebrios,
Y toda su ciencia es inútil.
 Entonces claman a Jehová en su angustia,
Y los libra de sus aflicciones.
 Cambia la tempestad en sosiego,
Y se apaciguan sus ondas.
 Luego se alegran, porque se apaciguaron;
Y así los guía al puerto que deseaban.
 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
 Exáltenlo en la congregación del pueblo,
Y en la reunión de ancianos lo alaben.
 El convierte los ríos en desierto,
Y los manantiales de las aguas en sequedales;
 La tierra fructífera en estéril,
Por la maldad de los que la habitan.
 Vuelve el desierto en estanques de aguas,
Y la tierra seca en manantiales.
 Allí establece a los hambrientos,
Y fundan ciudad en donde vivir.
 Siembran campos, y plantan viñas,
Y rinden abundante fruto.
 Los bendice, y se multiplican en gran manera;
Y no disminuye su ganado.
 Luego son menoscabados y abatidos
A causa de tiranía, de males y congojas.
 El esparce menosprecio sobre los príncipes,
Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino.
 Levanta de la miseria al pobre,
Y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.
 Véanlo los rectos, y alégrense,
Y todos los malos cierren su boca.
 ¿Quién es sabio y guardará estas cosas,
Y entenderá las misericordias de Jehová? 
  (Salmo 107)