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jueves, 8 de marzo de 2012

¿Podrá pasar un rico por el "ojo de una aguja"? ¿Podrá un rico salvarse?

"Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios." (Mateo 19:24)


El "ojo de una aguja" era un espacio estrecho que se refería fuera a puertas pequeñas en las ciudades amuralladas o lugares angostos entre las montañas. Su espacio era tan reducido que de forma dificil se podría tratar de pasar un camello hacia el otro lado por medio de las mismas. Una tarea imposible porque el tamaño del objeto era demasiado grande para la abertura reducida.


¿Por qué Jesús hace dicha comparación?


Claramente está diciendo que los ricos del mundo tienen una enorme responsabilidad social. Primero, deben no poner su corazón en las riquezas. Segundo, las riquezas que poseen les han sido dadas para hacer una diferencia a favor del prójimo. Tercero, un rico que solo acumula riquezas para si mismo y no obra a favor del prójimo con ellas se convierte en una contradicción para Dios. Esto por el simple hecho que Dios vela por los pobres y necesitados. Cuando un rico acumula riquezas, en realidad acumula juicio para si. Dice:


Las muchas riquezas de un hombre pueden llenar su corazón de satisfacción, porque piensa que no tiene necesidad alguna y tiende a compararse frente a los demás hombres y se considera en otro nivel social. Sin embargo, las riquezas dadas por Dios no tienen como propósito la acumulación, sino su uso para el bien del prójimo.

En el libro de Santiago encontramos una palabra muy dura y fuerte de parte de Dios sobre aquellos grandes dueños de los medios de producción o de grandes terrenos quienes teniendo a su cargo gran cantidad de obreros, les pagaban de forma egoísta, mezquina y de forma injusta y desventajosa. Dicha relación obrero-patronal de forma sin balance, está considerado una gran ofensa.

!!Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia. (Santiago 5:1-6)

De la misma manera que Dios ve y juzga las relaciones obrero-patronales, también tiene los ojos puestos sobre aquellos hombres que han prosperado en la Tierra y no usan de forma justa sus riquezas.

"En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad." (I Juan 3:16-18)



Tengamos cuidado y nuestra fe en Dios no sea en vano, porque al que mucho se le ha dado, mucho se le demandará. Utiliza lo que tienes para bendecir a otros, porque esta es la voluntad de Dios.