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jueves, 26 de febrero de 2009

Palabra de Dios que me hizo temblar y llorar

Esta palabra me la dio Dios, y me hizo estremecer en mi espíritu y lloré con amargura y mucho dolor.

Vienen días, dice el Señor, cuando visitaré de nuevo mis templos y haré como en antaño. Se acerca la hora de llamar mi pueblo a juicio.

Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? -I Pedro 4:17

Y esta fue la palabra que Dios me dio:

Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. -Mateo 21:12-13

Volveré a purificar los altares. Viene un gran hay en Puerto Rico y en el mundo. No quiero mercaderías dentro de mi casa. Andaré con juicio en medio de ella. Viene un gran ay cual nunca antes. Mi pueblo me desagrada haciendo mercaderías deshonestas. No lo toleraré más. Mi casa se llenará de luto a causa de los mercaderes. Le he dado tiempo que se arrepientan, pero se han multiplicado sus maldades en gran manera. Por eso heriré con luto mi casa, solo el arrepentimiento y la humillación detendrán mi mano fuerte.

La santidad conviene a mi casa. Vuelven los tiempos de juicio como el que derramé sobre Ananías y Safira. Sólo así entenderán que yo soy santo. Mano dura viene a causa de la maldad dentro de mi casa. Purificaré mi casa.

Le hablo a los que dirigen, santidad quiero dentro de mi casa. Demandaré de vuestras manos la sangre sobre mi pueblo. Mi corazón está con los humildes de la tierra. Yo derribaré toda soberbia.

Vienen días de mucha escazes, juicio y llanto. Solo los que andan en arrepentimiento alcanzarán misericordia. No quiero sacrificios de boca sino santidad genuina y sincera. No toleraré ya más a los que oprimen a mi pueblo. No toleraré a aquellos que usan la verdad como fuente de ganancia. Quiero un pueblo santo y separado para mi. He aquí yo vengo pronto.

El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. Proverbios 2:1

Esta fue la palabra que Dios me dio.